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sábado, 29 de noviembre de 2008

Colombia investiga si las 'piramidales' dieron fondos para elecciones

Colombia investiga si las 'piramidales' dieron fondos para elecciones
DMG, acusada de blanqueo por el Gobierno colombiano, tenía entre sus planes financiar a políticos, abogados y periodistas
PILAR LOZANO - Bogotá - 25/11/2008

DMG, la empresa captadora ilegal de dinero intervenida por el Gobierno colombiano la semana pasada, y acusada de blanqueo, ha resultado ser una verdadera caja de Pandora. Este emporio levantado de la nada, que engañó a más de cuatro millones de colombianos, tenía entre sus planes atrapar, con jugosos recursos, a políticos, poderosos abogados y periodistas. Actualmente se investiga si financió campañas de gobernadores y alcaldes en las elecciones regionales de hace un año. Una llamada interceptada por las autoridades deja en evidencia que la firma respaldó, al menos, 12 candidaturas en diversas elecciones. En una de ellas, en la gobernación de Boyacá, el candidato resultó perdedor, pero hoy es magistrado de uno de los altos tribunales del país.

Los desórdenes generados por los dolidos engañados no han cesado. El desplome de DMG y de DFRE ha generado la caída en serie de otras captadoras ilegales estos días. El fin de semana los vecinos de Honda, población a cuatro horas de Bogotá, protagonizaron una revuelta. Saquearon una bodega donde DMG guardaba mercancía para entregar a sus clientes. Ayer, en distintos puntos del país se produjeron marchas de protesta. Sus protagonistas quieren llegar a Bogotá a reclamarle al Gobierno la devolución de sus ahorros. Piden también que liberen a David Murcia, el líder de la cuestionada firma detenido en Panamá el jueves pasado. Las autoridades investigan quién es el verdadero cerebro detrás de Murcia. No creen que el más sofisticado y gigantesco sistema de lavado de dinero del narcotráfico conocido en este país, haya sido ideado por este hombre que hace poco tiempo apenas lograba sobrevivir con su trabajo de vendedor de productos naturales.

El presidente Álvaro Uribe ha reconocido públicamente su culpa pero hasta ahora no ha caído ningún alto funcionario por este gigantesco desastre que ha dejado a muchos en la ruina. El drama social generado se refleja en lo dicho por Idalid Sánchez, una de las ocho mujeres, cabezas de familia, que iniciaron una huelga de hambre en Mocoa, capital de Putumayo, al sur del país. "Estoy dispuesta a entregar mi vida; ya no tengo prácticamente nada que perder". A su lado otra mujer, amarrada como Idalid con cadenas a la oficina de DMG, repetía entre lágrimas: "Es la peor bofetada que nos ha dado el presidente Álvaro Uribe".


www.elpais.com

Niño pobre, niño rico...

Niño pobre, niño rico...

La sorprendente historia de David Murcia Guzmán, un humilde hombre de Ubaté, Cundinamarca, que a sus escasos 28 años llevó a que en Colombia se decretara la crisis social.

La imagen de ese joven delgado y de jeans que apenas podía moverse por las cadenas que le pusieron en sus pies y manos tras ser detenido en Panamá, distaba mucho de la de aquel empresario de fino traje y actitud arrogante que hace apenas una semana, mediante un video, desafió al Estado colombiano y al Presidente más popular de la historia reciente. Se trataba de David Murcia Guzmán, el creador de la controvertida firma DMG, que llenó de ilusión y dinero a muchos colombianos, y tras ser intervenido, dejó en la ruina a otros tantos.

Murcia, que hoy es el epicentro de la noticia, y su imagen no sale de las primeras planas de los medios, hace apenas cuatro años era un desconocido vendedor de productos naturales y de rifas de carros que apenas lograba lo necesario para subsistir.

Nació en Ubaté, Cundinamarca, de donde salió muy niño con su familia para instalarse en Cúcuta. En esa ciudad estudió la primaria y parte de la secundaria, que concluyó en Bogotá, adonde regresó a los 14 años. Desde antes de recibir el cartón de bachiller empezó a sentir afán por ganar plata. Fue empacador en una fábrica de tortas, y probó suerte con otros oficios hasta que logró incursionar en una agencia de casting y allí fue donde el mundo del espectáculo lo transformó. Desde entonces quedó encantado con la parafernalia de las cámaras y la farándula.

Buscando independencia y aventura, en 2001 Murcia se instaló en Santa Marta y montó con un socio paisa DMG Producciones Televisión, una miniproductora para realizar videos turísticos . Luego de dos años de labores, de varios tropiezos con su socio y persiguiendo un nuevo amor, Murcia optó por saltar de la costa al sur del país.

Llegó a Pitalito, Huila, donde se ganó el sustento vendiendo rifas y el aprecio de los vecinos más pobres al colaborarles para que los atendieran en los centros médicos. Esto lo hacía por medio de una firma que llamó Red Solidaria, que abandonó en medio de supuestas indelicadezas de su parte, según él mismo relató a SEMANA a inicios de este año. Para entonces, a finales de 2003, nuevamente buscó rumbo, y se fue más al sur.

Tenía 22 años cuando llegó a La Hormiga, Putumayo. Aún es recordado allí por la labor social que hacía desde la parroquia del Perpetuo Socorro, al tiempo que se rebuscaba vendiendo productos naturales. Durante el primer semestre de 2003, se daba mañas para pagar los 15.000 pesos diarios que le cobraban por una modesta habitación que compartía con su socio de ventas. Una de las fórmulas que buscó era canjear publicidad del hotel en un espacio que logró en la emisora parroquial, desde la cual ofrecía sus mercancías. Allí también consiguió que le prestaran un pequeño espacio que usaba a modo de almacén. Luego se involucró con el canal local y con las uñas sacó adelante un programa propio, pero su buena racha sufrió un revés en 2004 cuando las Farc lo secuestraron junto a otras personas por algunas horas; finalmente los liberaron pero se quedaron con la única cámara del canal.

Sus amigos de andanza y negocios en el Putumayo lo recuerdan como un hombre perseverante pero impulsivo. También recuerdan que tenía una frase de cajón: "DMG venderá desde una aguja hasta la tapa de un volcán". Sentencia que empezó a cumplir al comienzo: solo y a pie. Sus actividades comerciales fueron creciendo de tal forma que a finales de 2004 en la parroquia le pidieron el espacio que ocupaba y rentó su primer local Y allí la suerte de Murcia comenzó a tener otra cara.

Sin saberse cómo, el novel comerciante apareció con un cargamento de electrodomésticos y amplió rápidamente su negocio en varios poblados del mismo departamento. Comerciantes que lo conocieron cuentan que Murcia comenzó a llevar gran cantidad de mercancía que, decían, venía de Panamá.

El año 2005 es el momento del milagro de Murcia y su DMG. Fue el mismo año de su matrimonio, que se celebró con gran derroche en Santa Marta. Incluso, contrató un par de buses para que sus amigos al otro extremo del país pudieran ir. Ese año su estrechez económica quedó atrás y misteriosamente se catapultó financieramente como nunca lo había soñado.

Regresó a Bogotá, contrató todo tipo de asesores y, con un patrimonio de 100 millones de pesos, fundó junto con su esposa Joanne Ivette León Bermúdez el Grupo DMG S.A. También quedaron como socios del negocio María Amparo, la madre de Murcia y Luis Hugo Pinto, un personaje del que poco se sabe y que lo ha acompañado aun en sus recientes andanzas.

La empresa de David Murcia Guzmán rápidamente se hizo famosa y cada día más y más clientes acudían a sus instalaciones para entregar sumas en efectivo con la esperanza de que al cabo de unos meses recibirían rendimientos del doble y hasta del triple. Y DMG se hizo aún más famosa cuando su credibilidad fue aumentando luego de que pasaron los primeros semestres y todos sus inversionistas salían contentos y adinerados.

Al mismo tiempo que su empresa crecía, Murcia empezaba a viajar regularmente a Brasil y a Panamá. Con las fabulosas cifras de dinero que manejaba su emporio empezó a darse la gran vida en el país centroamericano. Sus excesos en materia de dinero e inversión eran tales que generaban incluso inquietud entre la sociedad panameña. Según abogados que lo conocieron en ese país, Murcia tomaba decisiones de miles de dólares como compras de propiedades, sin ni siquiera ir a visitarlas y sin tener mayor información sobre las mismas. También llamaba la atención que todo lo hacía en efectivo.

En poco tiempo, construyó un círculo de amigos amante de los carros deportivos y era frecuente verlo en costosos autos .También ofrecía recepciones en altamar, en suntuosos yates. Centró parte de su actividad en ese país en el edificio Miramar, uno de los más exclusivos de la ciudad, reservado para presidentes de multinacionales y embajadores. Allí, en julio de 2006, tomó el apartamento 47 de la torre 2, y aceptó un reajuste anual del 15 por ciento. Es decir, que en este momento Murcia pagaba algo más de 23 millones de pesos al mes por su vivienda.

Pero esta vida de derroche se vino abajo cuando Murcia, al ver que las autoridades ya estaban al acecho de sus cuestionables actividades, se puso la soga al cuello al enfrentarse con el presidente Álvaro Uribe. Con muy pocos antecedentes de una reacción similar, el Estado se le vino con toda su artillería y, en pocas horas, el frágil mundo millonario de Murcia, tan vertiginoso como frágil, colapsó.

El pasado miércoles Murcia buscaba una forma ingeniosa de eludir a las autoridades que andaban tras él por considerarlo el cerebro de una gigantesca operación ilegal de lavado de dinero. Para su plan, reunió a un piquete de hombres de su confianza, y los puso en tres camionetas 4x4 a moverse por varios lugares de la ciudad.

Uno de estos vehículos fue interceptado por oficiales de inteligencia que lograron la colaboración de sus ocupantes, los que explicaron el plan de Murcia, quien ya estaba a unos 60 kilómetros de la ciudad en una zona montañosa. La clave era que uno de estos vehículos debía llegar, estacionar y hacer cambio de luces en un determinado sitio en una zona conocida como Campana. Esta era la clave que le daría confianza a Murcia para que abordara el auto.

Así se hizo y el hombre nada pudo hacer cuando, al tratar de abordar el vehículo, descubrió que las autoridades habían salido más vivas que él.


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Los secretos de DMG

Los secretos de DMG

Nación SEMANA revela la fórmula secreta de David Murcia y su estrategia para penetrar a todo el establecimiento colombiano: la Casa de Nariño, los medios y la política.

Hace apenas 15 días David Murcia pensó que tenía el mundo a sus pies. Desde su lujoso apartamento en Ciudad de Panamá, con una extraordinaria vista al océano Pacífico, elucubraba sobre el futuro de su sorprendente emporio. En medio de una vida frenética y extravagante, donde rodaban a chorros los fajos de billetes, los carros lujosos y las nubes de escoltas, estaba planeando la expansión global del multimillonario negocio que hace dos años había instalado en su cuartel general en Panamá.

No sólo estaba pensado en abrir sedes de DMG en 100 países, sino que, a mediados de este año, planteó incluso la posibilidad de comprar la cadena de televisión CNN. Y estaba convencido de que su marca, DMG, llegaría rápidamente a ser tan reconocida en el mundo como Coca-Cola y Google.

Si bien esas ideas megalómanas son producto de cierto delirio de grandeza que lo caracteriza, también es verdad que el tamaño de su negocio y la astucia que desplegaba han dejado con la boca abierta a las autoridades encargadas de desentrañar la torre de babel financiera que Murcia construyó en apenas tres años.

Y eso sin contar con la estrategia política que orquestó. En los videos con los que se dirigía a sus clientes pregonaba que iba a acabar con el hambre del mundo y le pedía a la 'familia DMG' "creer en Dios y en David Murcia Guzmán".

Esa imagen que estaba construyendo, mezcla de Bill Gates criollo y mesías, cayó a tierra aparatosamente el jueves cuando fue capturado en Panamá y traído esposado a Colombia. Hoy está encerrado en una celda de máxima seguridad de dos por tres metros en La Picota, su esposa y su mamá son prófugas de la justicia y su emporio financiero se derrumbó como un castillo de naipes.

Curtidos investigadores, a los que les ha tocado lidiar con los artilugios más elaborados de los carteles de la mafia en los últimos 30 años, están asombrados de lo que han encontrado. Si se llega a ratificar toda la evidencia recogida se trataría de una operación de lavado de activos sin antecedentes en el mundo: por el alcance de sus tentáculos -ya estaba en ocho países, tenía 42 empresas en Colombia y 53 en el exterior- y por lo sofisticado del sistema que utilizaba, que no se limitaba al ya viejo conocido esquema de las pirámides, sino que se movía como pez en el agua creando empresas legales y de fachada para ponerlas a su servicio.

No menos impactante ha resultado ser su estrategia de infiltración a todo el establecimiento en el país que va desde la conquista de la más pequeña autoridad local hasta sus intentos de colarse entre los afectos de la Casa de Nariño, pasando por los millonarios pagos de lobby en el Congreso de la República, la contratación de equipos de abogados muy bien conectados con la Fiscalía, y la financiación a gobernadores, generales y periodistas. A estos últimos, según una grabación, les iba a dedicar un presupuesto de seis millones de dólares.

Y si a esos dos ingredientes -estrategia financiera y penetración del poder- se les suma un proyecto de apoyo popular inteligentemente explotado, con la vieja argucia de las pirámides que ilusiona a los pobres con hacerlos ricos y con un discurso que buscaba más allá del negocio fundar una religión, el resultado es que David Murcia parecía haber encontrado una fórmula inédita en el mundo que parecía indestructible.

Buena parte de la estrategia de infiltración que orquestó la cúpula de DMG empieza a revelarse con las grabaciones y documentos, producto de un año de seguimientos y de los nueve allanamientos realizados la semana pasada en Bogotá.

En ningún momento aflojaron en su intento de penetrar la Casa de Nariño. Supuestamente se les facilitaba, pues Daniel Ángel -una de las tres personas de mayor confianza de David Murcia y quien fue detenido esta semana- es familiar del secretario general de la Presidencia, Bernardo Moreno, y había sido compañero de estudios y amigo de Jerónimo Uribe, el hijo del Presidente.

El fantasma de DMG se trató de colar en Palacio, primero a través del canal Body Channel -que hace parte del holding de DMG-, en un proyecto que montó Jerónimo con Daniel Ángel. Sin embargo, según ha dicho el hijo del Presidente, cuando se enteró de los cuestionamientos a DMG se retiró. En el segundo intento, el propio David Murcia tuvo una reunión en la Casa de Nariño con el secretario de Prensa, César Mauricio Velásquez, y le ofreció transmitir por su canal programas institucionales de la Presidencia. Velásquez dice que el tema quedó ahí. El tercer contacto está registrado en una grabación a la que tuvo acceso SEMANA, en la que aparecen conversando el secretario general de Palacio y Ángel. Este último le dice que quiere que hablen de DMG, pero Moreno primero lo regaña y le reitera que ya le ha dicho que se salga de ese negocio, pero luego, de todas maneras, le da la cita. Y el cuarto y último acercamiento que se conoce, es la donación en especie que hicieron a la campaña del referendo al transportar las firmas gracias a una empresa asociada a DMG.

Pero si en la Casa de Nariño no han podido pasar de la sala de espera, en algunos gobiernos departamentales y locales parece que se habrían llegado a sentar en la sala de la casa. El caso del gobernador de Bolívar, Joaco Berrío, es hasta ahora el más comprometedor. En dos grabaciones hablan de que David Murcia le habría mandado 1.000 millones de pesos dos semanas antes de las elecciones de 2007 en las que resultó elegido. En la primera charla, la asistente de David Murcia le dice a William Suárez (la mano derecha de Murcia) que le tienen que hacer llegar "al señor de Cartagena, a Joaco" 1.000 millones de pesos. Y en la otra, seis días después, en una charla entre William Suárez y David Murcia queda claro que se trata de Joaco Berrío, pues a veces se refieren a él como Berrío y otras veces como Joaco.

El gobernador Berrío expidió el viernes un comunicado en el que dice desconocer esas transacciones y afirma que pagó su campaña con plata de empresas de su familia y de amigos. Sin embargo, en Cartagena las grabaciones han dejado dudas, debido a que dos de los detenidos por el episodio de los 1.000 millones son reconocidos como cercanos a la familia Berrío. Y además, el hermano del gobernador, Jorge Berrío, aparece como socio de William Suárez en una empresa de seguridad.

El nombre del gobernador de Magdalena, Omar Díazgranados, también resultó salpicado en el escándalo de DMG. Hasta ahora, al parecer, sólo de manera fortuita. Pues en el momento en que capturaron a Daniel Ángel, el gobernador estaba en el mismo apartamento. La explicación es que el lugar es propiedad del abogado de ambos, y el mandatario se aloja allí cuando está de visita en Bogotá.

En cuanto a los gobiernos locales, se sabe de municipios en Putumayo que celebraron como fiesta cívica el aniversario de DMG, lo cual se entiende como gratitud con el hombre que les había hecho el milagro de multiplicarles la plata. Pero el propósito de Murcia va más allá. En diciembre pasado, aprovechando la inducción que la Esap les hace a los nuevos alcaldes del país, el joven empresario montó su propio stand y les dio a los más de 1.000 mandatarios conferencias sobre superación de la pobreza.

Hasta el Congreso de la República también llegó o estaba previsto que llegara la tenaza de DMG. En una grabación del pasado 28 de octubre, revelada por la Fiscalía, Daniel Ángel dice: "Acabo de colgar con David (Murcia) y que necesita 760 (millones) para el 'lobby' en el Congreso, que toca girarlos porque mañana sale una ley y toca empezar a pisar toda la gente. ¡Qué es urgentísimo!". Precisamente, el 29 de octubre se dio una audiencia en la comisión primera del Senado, sobre el proyecto de ley para aumentar penas a los captadores ilegales de dinero, es decir los dueños de pirámides, de tal manera que dejara de ser un delito excarcelable.

Esa no sería la primera vez que tratan de sobornar al Congreso. SEMANA advirtió hace cinco meses sobre un 'mico' en el proyecto de Reforma Financiera que beneficiaba a DMG, pues habla de regularizar la venta de tarjetas prepago, que es la manera como esta empresa pone en práctica su esquema de pirámide: a cambio de la plata en efectivo que deposita el cliente, DMG le da una tarjeta con la que puede adquirir todo tipo de productos (electrodomésticos, vehículos, ropa, etc.) y servicios (tiquetes aéreos, tratamientos odontológicos, cirugías plásticas, etc.) -esta es la fase de la comercialización- y en un plazo determinado le devuelve también su dinero, incluso con rendimientos -esta es la fase de pirámide-.

La estrategia de infiltración de Murcia no se contenta con el poder Ejecutivo y el Legislativo. Busca también penetrar el llamado cuarto poder, el de los medios de comunicación.

En el caso de los periodistas, prácticamente todo lo que hay por decir lo expresó David Murcia en una conversación del pasado 24 de julio con Daniel Ángel, que entre otras funciones cumplía el papel de relacionista público: "Necesito contratar a los mejores periodistas -le decía Murcía-, les pagamos mejor y no los sacamos de los medios. Seis millones de dólares para los periodistas de primer nivel. Vamos a apoderarnos de los medios. Compremos 'CNN'".

Y si se quisiera hablar de un quinto poder, el del pueblo, Murcia no sólo se lo estaba conquistando con el supuesto milagro de multiplicarles su dinero, sino que también tenía claras la potencia de la imagen y de Internet. Para poder invertir en DMG el único requisito era ver un video en el cual David Murcia aparece como un redentor de los pobres, con pantano hasta el cuello, ayudándoles en sus dificultades y llevándoles comida para mitigar el hambre. Y en su página de Facebook, en la que ya tiene miles de contactos en varios grupos, aparece la famosa frase en la que se equipara con Dios.

Son tantos los frentes que cubre la penetración política y social de David Murcia que es difícil pensar que no se trate de una estrategia trabajada para servir no sólo de blindaje sino de plataforma para un proyecto más ambicioso.

Pero si ese capítulo es sorprendente, la fórmula mágica del negocio es aún más desconcertante. Para descifrarla, SEMANA tuvo acceso a grabaciones aún no reveladas por la Fiscalía. Las evidencias indican que el esquema de pirámides de DMG sería un canal privilegiado para lavar dinero producto del narcotráfico.

¿Qué es lo que han encontrado las autoridades?

Para nadie es un secreto que para montar una empresa se necesita plata. Y David Murcia, hace tres años, no tenía en qué caerse muerto. Por eso, aún nadie ha podido explicar cómo consiguió los primeros 100 millones de pesos con los que creó DMG en 2005, ni tampoco de dónde sacó, por citar apenas dos ejemplos, los 6.500 millones de pesos que le dio en agosto de 2007 a una tendera de Orito para montar más oficinas de DMG en otros pueblitos de Putumayo; o los 10.000 millones de pesos que le robaron de una caleta, hace un año, y que prefirió no denunciar.

¿Cómo es posible que le multiplique la plata a la gente como no lo puede hacer ningún otro negocio legal que se conozca, sino también que le queden a él rendimientos multimillonarios?

Hay grabaciones y otros indicios que comprometerían a David Murcia con dos reconocidos narcotraficantes: Carlos Mario Jiménez, alias 'Macaco', y Juan Carlos Abadía, alias 'Chupeta'. 'Macaco', hace menos de dos años, era señalado por las autoridades como el narcotraficante más poderoso del país y en su faceta de paramilitar era por todos conocido que era el señor de la guerra en Putumayo.

En una conversación del 8 de mayo de 2008, un hombre llamado Juan, que está en Estados Unidos, le dice a Margarita Pabón -la asesora legal de Murcia, detenida la semana pasada- que por favor le "transmita al señor de pelo largo (Murcia) que no se preocupe, que la evidencia que lo vincula con el marinero ya la destruyó él". Tras el análisis de toda la conversación la Fiscalía concluye que se refieren a 'Macaco', quien el día anterior, había sido extraditado a Estados Unidos, y aluden a un marinero porque, como se recuerda, este estuvo un tiempo detenido en una nave en alta mar.

Y en cuanto a 'Chupeta', no sólo existe una grabación posterior a la captura del capo en Brasil, en la que hablan de la preocupación que tiene Murcia porque su nombre puede aparecer en el computador. Sino también el antecedente de la firma Cambios y Capitales, que abrió sucursal en las sedes de DMG para recibir plata de consignatarios y mandarla a Panamá, y un tiempo después sus socios fueron incluidos en la 'Lista Clinton' por presuntos nexos con 'Chupeta'.

El papel de DMG y de centenares de empresas de papel que fue creando sería el de servir para entrar en el mercado legal el dinero producto del narcotráfico. Hay varias grabaciones en las que Daniel Ángel aparece coordinando la traída de millones de dólares de Estados Unidos para convertirlos en pesos en Colombia, en algunos casos vía México.

En una de las grabaciones, el 14 de mayo de este año, Ángel habla con dos personas en un popular café de la calle 73 con carrera novena de Bogotá para "bajar" siete millones de dólares. Aún no está claro si el "bajar" implica que traen los dólares hasta Colombia o si más bien son dejados en México o el mismo Estados Unidos en poder del pulpo DMG y en Colombia se les entrega a sus dueños el dinero en pesos colombianos. ¿Tal vez recogidos de los miles de inversionistas de la pirámide DMG?

Y no se trataba de un caso fortuito. En otra charla, Ángel coordina con un primo suyo que vive en México la consecución y recibo en ese país, de más de cuatro millones en billetes de 10 y 20 dólares.

Para esos fines, el de mover dinero, tanto Ángel como la asesora legal Margarita Pabón tendrían sociedades y propiedades a su nombre en Estados Unidos, según el registro de sus expedientes. Precisamente, la creación de empresas de fachada o de papel es el tercer eslabón de la fórmula mágica -luego del origen del dinero y del supuesto lavado-.

Un investigador lo explica de la siguiente manera: "Murcia, desde Panamá, organizó nuevas formas de eludir al sistema financiero creando empresas cuyo objeto social es la inversión en 'marcas' en compañías extranjeras. Así puso en práctica una nueva forma de captación, mediante aportes o compra de acciones de gente común, esta gente luego firma poderes en blanco y a través de esas empresas se mueve plata por millones".

Curiosamente, en la inmensa sede de DMG en el norte de Bogotá, había una especie de banco de proyectos, en una oficina con apenas una mesa y una silla como de colegio, le recibían a cualquier cliente una idea o un proyecto y DMG se hacía socio. Así mismo estaba funcionando en otros cinco países.

En una grabación del 20 de agosto pasado, David Murcia le dice a una mujer: "La vaina es ir haciendo empresas y matando empresas porque es que necesita ampliar esa situación y todo ese dinero que se vaya acumulando en bancos, entonces lo van utilizando y lo pueden ir enviando para afuera y lo convierten en inversión a través de fondos". Y agrega: "Cuando el banco se despierte (...) ya la cagó y se ha recibido la plata. O sea, no tiene otra opción que quedarse callado y manejarla, o… un cheque gerenciado, pero que ya está bancarizado. Y el cheque gerencial lo meten a otra cuenta".

Como si las pruebas de la ilegalidad no fueran suficientes, no sólo la Fiscalía ha probado que manejaban dos contabilidades, una maquillada y una real, sino que en las conversaciones dejaron claro que a Guillermo Fino, el ex director de la Dian al que contrataron como asesor, sólo le iban a mostrar la maquillada.

En resumen, si es cierto lo que los investigadores están sospechando, la magia de David Murcia consiste en poner a circular el dinero producto de narcotráfico e introducirlo en el mercado legal. En Estados Unidos, por dar un ejemplo, puede recibir los dólares calientes y legalizarlos a través de las sociedades y las propiedades que sus socios, como testaferros, han adquirido en ese país o en México, o destinan también parte del dinero a la compra de electrodomésticos y vehículos que luego comercializan por medio de DMG en Colombia. Mientras tanto, a los narcotraficantes dueños de los dólares se les entrega aquí el equivalente en pesos legales, en buena parte recogidos de los ahorros que dos millones de personas depositaban en DMG. Ese esquema, con las empresas que tiene en países como Panamá, México, Brasil, Ecuador y Venezuela, facilita aún más el negocio.

Hoy hay quienes consideran que David Murcia pertenece a una nueva generación y que podría ser el que ha encontrado la fórmula más refinada, no sólo para hacer legal lo ilegal, sino también para involucrar a toda la sociedad en el negocio.


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sábado, 15 de noviembre de 2008

Uribe reconoce su culpa en la estafa de las 'pirámides'

Uribe reconoce su culpa en la estafa de las 'pirámides'
PILAR LOZANO - Bogotá - 15/11/2008

El presidente Álvaro Uribe, está arrepentido; arrepentido de no haber actuado a tiempo para frenar la debacle que ha generado en el país el derrumbe de las pirámides. La estafa de las empresas que captaban ilegalmente dinero.

"Empiezo por reconocer mis culpas", dijo el mandatario a la emisora W Radio y lamentó no haberse inmiscuido más, no haber presionado a las diferentes autoridades para que intervinieran estas empresas ilegales. "Mientras logramos atajar la crisis de Wall Street, nos dejamos meter el gol aquí. El de las pirámides criollas", reconoció.

¿Por qué si estos negocios florecieron a plena luz del día nadie hizo nada para que no se convirtieran en una bola de nieve? Nadie ha respondido. El presidente de la asociación de comerciantes Guillermo Botero habló ya de la dura caída en las ventas en esta temporada de fin de año y pidió al Gobierno decretar la emergencia económica. Uribe ya respondió: "es una posibilidad que hay que estudiar con cuidado".

"Dar una mano"

Antonio Navarro, gobernador de Nariño -al sur del país- pidió no dejar abandonados a los pequeños ahorradores que resultaron tumbados: "hay que darles la mano; hay que diseñar para ellos un plan de salvamento".

El Gobierno anunció el censo de los estafados más pobres. Se rescatará el dinero que está escondido y vía administrativa o judicial, se empezará a devolver a sus dueños. Hasta ayer se habían incautado 58.000 millones de pesos (unos 29 millones de dólares).

La devolución del dinero no es una tarea fácil; muchas de estas inversiones se hicieron sin un registro contable que las respalde. Además, en medio de los saqueos generados cuando se conoció la noticia, los enfurecidos y dolidos ahorradores, se llevaron varios computadores.

Ayer la situación amenazaba con complicarse: el rumor de intervención a DMG, la más grande de estas empresas pirámidales, puso en alerta a sus miles de clientes en todo el país. Los dueños aseguran que no son pirámides sino vendedoras de servicios.

El comandante de la policía aseguraba que hay pruebas de enriquecimiento ilícito y lavado de dinero; el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, anunció que se acelerarán las investigaciones.

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