Rearme en la Guajira
Conflicto hoy - Rearmados
Lunes, 01 de Diciembre de 2008 12:39
Verdad Abierta estuvo en la Guajira y pudo constatar procesos de rearme paramilitar en la media y alta Guajira, además de la fuerte presencia de hombres de 'Don Mario' en la región y el preocupante impacto del narcotráfico en esta zona del país.
Ideas para la Paz para Verdadabierta
El 19 de noviembre la Policía Antinarcóticos incautó 2.5 toneladas de coca en la alta Guajira. Foto: Policía Nacional
- Bandas emergentes toman fuerza
- Las Farc se reacomodan para seguir en la guerra
Dos hechos ocurridos en noviembre muestran lo que ocurre en la Guajira en orden público. Por un lado la masacre de seis personas en Maicao y por otro la reciente incautación de 2.5 toneladas de coca en la alta Guajira. Ambos con un hilo conductor, la fuerte presencia bandas armadas integradas por ex paramilitares e involucradas de lleno en el negocio del narcotráfico.
El sábado 8 de noviembre fueron asesinadas seis personas pertenecientes a la etnia Wayúu en Maicao. Ese día dos personas en una motocicleta dispararon a un grupo familiar en el barrio Santander y le causaron la muerte a Rafael Antonio Valdeblánquez Barros, Eider Manuel Barros, José David Mindiola Gámez, los hermanos Carlos y Arturo Iguarán Acuña, y María Mary Epiayú Ipuana, quien se encontraba en estado de embarazo.
Entre los muertos se encontraba Eider Manuel Barros, hijo de José María Barros Ipuana, alias "Chema Bala", conocido paramilitar miembro de los Wayúu y quien hacía parte del frente contrainsurgencia Wayúu del bloque Norte que lideraba "Jorge 40". "Chema Bala" comandó junto a otros paramilitares la masacre de Bahía Portete (municipio de Uribia) en abril de 2004 en la cual fueron asesinadas 12 personas, desaparecidas más de 30 y originó el desplazamiento de más de 600 Wayúu.
Así mismo otro de los asesinados, Rafael Antonio Valdeblánquez, era hijo de Gervasio Valdeblánquez Ipuana conocido comerciante guajiro que ha sido relacionado con los paramilitares y el narcotráfico en la región. En junio de 2007 circuló una foto suya en compañía de Vicente Castaño quien al parecer se escondía en la Guajira.
'Chema Bala', quien convivió con una hermana de Gervasio Valdeblánquez, fue capturado en octubre de 2004 por la DIJIN y posteriormente se acogió a la Ley de Justicia y Paz, luego de las desmovilizaciones del bloque Norte en marzo de 2006. Barros Ipuana fue pedido en extradición por los Estados Unidos el 22 de agosto de 2007, y esta fue autorizada por el gobierno colombiano el pasado 10 de octubre. Hoy espera en la cárcel de Cómbita su traslado a la Florida.
La incautación el pasado 19 de noviembre de 2.5 toneladas de clorhidrato de cocaína en la alta Guajira es el más reciente golpe de las autoridades a las redes de narcotráfico que operan en la zona. Estas redes que en un principio eran lideradas por el bloque Norte de las AUC y luego vendidas a los 'Mellizos', hoy están bajo el poder de 'Don Mario' y de Arnulfo Sánchez González, alias 'Pablo'.
Arnulfo Sánchez González alias "Pablo" lider de los grupos rearmados en la media y alta Guajira. Foto Policía
Este último cargamento, avaluado en 63 millones de dólares, fue incautado por la Policía Antinarcóticos en zona rural de Puerto Chimare dentro de un camión de estacas con placas del Estado de Zulia (Venezuela), y según las autoridades pertenecía a alias "Don Mario".
El operativo es el último de una serie que en lo que va de este año ha significado la incautación de 113 toneladas de cocaína en el país. En la Guajira en febrero de este año fue incautada una tonelada en Manaure, en agosto fueron dos toneladas más cerca de Puerto Bolívar y en septiembre 4.83 toneladas fueron halladas enterradas en un sector denominado Parajimarahu.
La llegada de los paramilitares a la Guajira acrecentó la importancia de esta zona para los narcotraficantes.
Los "paras" a la Guajira
Los paramilitares llegaron a la Guajira por el sur en el año 2002 a manera de ejército de ocupación, motivados por los narcotraficantes de la zona y algunas familias locales relacionadas con negocios ilícitos. Con su entrada 'Jorge 40' y sus hombres asesinaron a dos hombres claves del negocio del contrabando y el narcotráfico, ambos de ascendente Wayúu, Mario Cotes el 10 de julio de 2002 y Luis Ángel González el 6 de marzo de 2003. Luego de otra serie de asesinatos selectivos el jefe del bloque Norte coloca a "Felipe" como comandante de la zona y empiezan a apoderarse de territorios como Maicao, Manaure y Uribia.
Posteriormente se crea el frente contrainsurgencia Wayúu a partir de una alianza entre 'Jorge 40' y la familia Ipuana, que se consolida tras la masacre de Bahía Portete. De esta alianza hacen parte 'Chema Bala' y Arnulfo Sánchez González, alias 'Pablo', quedando este último al mando luego de la captura del primero. Bajo esta estructura los paramilitares se apoderan del negocio del narcotráfico, el contrabando, la venta de combustible, la extorsión y desde luego la contratación pública en municipios como Uribia. Así mismo fueron los responsables de muchas de las masacres, homicidios selectivos y desapariciones que las comunidades Wayúu tienen documentadas (ver informe).
Sin embargo, tras la desmovilización del bloque Norte en el 2006, la propia Defensoría del Pueblo y la MAPP/OEA empezaron a alertar sobre la presencia de reductos de paramilitares que no se habían desmovilizado y que se autodenominaban "Comandos Águilas Negras". Al parecer alias "Pablo", junto a sus hermanos se encontraban detrás de estas estructuras.
Paramilitarismo y narcotráfico hoy
Entre las hipótesis que se manejan localmente sobre la reciente masacre en Maicao existe una que ha empezado a tomar fuerza y que define el vínculo actual entre los reductos paramilitares y el narcotráfico.
Entre la comunidad Wayúu las muertes serían un ajuste de cuentas entre familias de su étnia, algunas involucradas con las redes de narcotráfico, y otras que han decido desligarse y han planteado otros mecanismos de resistencia. Este escenario tiene como trasfondo las estrategias utilizadas por el paramilitarismo para colocar en función de sus intereses –el narcotráfico- los conflictos históricos entre los diferentes clanes.
Lo que se dice en la región es que algunas personas entregaron información a las autoridades, lo que a su vez permitió la incautación de varios cargamentos de coca que las bandas emergentes pensaban sacar por la Alta Guajira. Al parecer una de las personas que delató algunos de los embarques estuvo en el lugar donde se cometió la masacre, abandonando el lugar minutos antes del hecho. Esta persona es conocida en la región como 'Wakuko' y actualmente se desconoce su paradero. Para muchos, la presencia del hijo de 'Chema Bala' y de Valdeblánquez en el lugar no es fortuita.
La masacre es atribuida a hombres de alias 'Pablo' quien siempre ha considerado a Maicao como una zona estratégica y de retaguardia, y al parecer es el responsable de coordinar la seguridad para estos envíos de coca. En este municipio mantiene dos emisarios quienes con unos 30 hombres controlan la extorsión en el triángulo conformado por Maicao, Majayura y Carraipía.
Así mismo transita entre Maicao y Uribia, ubicándose en estribaciones del Cerro la Teta (Uribia), lugar donde también tiene su sede un destacamento del ejército.
Por otro lado y con relación al papel de alias 'Don Mario' en la zona hay también varias versiones. Lo cierto es que su presencia o la de los "venidos de Urabá", como los llaman los Wayúu, es evidente. En Maicao a inicios de este mes se supo del cobro de una doble extorsión al comercio por grupos distintos, uno a nombre de alias 'Julio' y otro a nombre de alias 'Mauricio'. Sin embargo, fuentes de inteligencia creen que al igual que pasó con lo 'Mellizos', 'Pablo' y su gente mantienen una estrategia de no confrontación y alianza para el envío de coca, ahora con 'Don Mario'.
En la Alta Guajira algunas comunidades Wayúus están resistiendo a la presión de estos grupos ilegales. Algunas personas de la comunidad, consultadas por Verdadabierta, temen que ante la falta de presencia de la fuerza pública en la zona, sean los mismos wayúus los que se tomen la justicia por su cuenta, cómo ha pasado en casos de venganzas entre familias de esa étnia.
En la Guajira la desmovilización paramilitar no parece ser referenciada como tal por sus habitantes y los poderes políticos locales involucrados con estos grupos aún mantienen vigencia. Así mismo, la aparente omnipresencia de 'Don Mario' en distintas zonas del país solo parece explicarse, como en este caso, por las varias estructuras de las antiguas Auc que nunca se desmovilizaron y que hoy en día defienden con las viejas prácticas paramilitares su participación dentro del negocio del narcotráfico.
www.verdadabierta.com
sábado, 13 de diciembre de 2008
Detienen al segundo jefe de la banda de alias 'Cuchillo'
Se trata de José Vicente Rivera Mendoza, alias 'el Soldado', con lo cual parece inminente la caída de Pedro Oliveiro Guerrero,
álias 'Cuchillo', cuya detención exige el presidente Álvaro Uribe, es el jefe de la banda criminal Erpac, Ejército Popular Antiterrorista Colombiano.
La captura de Rivera se produjo cuando observaba un partido de fútbol en una cancha ubicada en la vereda las Violetas, entre los municipios de Guamal y Castilla la Nueva. La captura la hicieron el DAS y la Policía.
Con esta ya son 10 las bajas de 'Cuchillo' en cuatro semanas.
Hace un mes la Dijín capturó a cuatro de sus hombres de confianza y su jefe de seguridad murió en enfrentamientos con la Policía.
Y hace menos de 15 días cayeron también su esposa, Deisy Yamile Molano, así como alias 'Sargento García', suboficial retirado del Ejército, que según las autoridades era el hombre enlace de Cuchillo con miembros de la Fuerza Pública que habrían facilitado su fuga en la operación de hace un mes de la Dijín.
Alias 'el Soldado', al que le aparece una orden de captura por homicidio y desaparición forzada, estaba acompañado de su esposa, a la que le fueron decomisadas dos pistolas (tenían salvoconducto) y por su escolta, al que le figura una orden de captura por concierto para delinquir con fines terroristas.
www.eltiempo.com
Se trata de José Vicente Rivera Mendoza, alias 'el Soldado', con lo cual parece inminente la caída de Pedro Oliveiro Guerrero,
álias 'Cuchillo', cuya detención exige el presidente Álvaro Uribe, es el jefe de la banda criminal Erpac, Ejército Popular Antiterrorista Colombiano.
La captura de Rivera se produjo cuando observaba un partido de fútbol en una cancha ubicada en la vereda las Violetas, entre los municipios de Guamal y Castilla la Nueva. La captura la hicieron el DAS y la Policía.
Con esta ya son 10 las bajas de 'Cuchillo' en cuatro semanas.
Hace un mes la Dijín capturó a cuatro de sus hombres de confianza y su jefe de seguridad murió en enfrentamientos con la Policía.
Y hace menos de 15 días cayeron también su esposa, Deisy Yamile Molano, así como alias 'Sargento García', suboficial retirado del Ejército, que según las autoridades era el hombre enlace de Cuchillo con miembros de la Fuerza Pública que habrían facilitado su fuga en la operación de hace un mes de la Dijín.
Alias 'el Soldado', al que le aparece una orden de captura por homicidio y desaparición forzada, estaba acompañado de su esposa, a la que le fueron decomisadas dos pistolas (tenían salvoconducto) y por su escolta, al que le figura una orden de captura por concierto para delinquir con fines terroristas.
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Los hijos del Presidente
Los hijos del Presidente
Nación Tomás y Jerónimo Uribe ponen la cara a las críticas que les han formulado sobre sus actividades profesionales.
Hasta hace pocos días, el país sólo conocía de Tomás y Jerónimo Uribe por ser los hijos del Presidente y por aparecer frecuentemente en las revistas del corazón y las páginas sociales de los periódicos. Pero todo cambió el pasado martes 25 de noviembre. En un debate en el Senado sobre el escándalo de las pirámides, la senadora Cecilia López dijo "hay un ambiente de duda porque hay demasiados vínculos de DMG con Palacio, con personas muy cercanas al Presidente, como su hijo. Pidámosle al Presidente que ayude a aclarar esta serie de dudas y que presenten él y sus hijos las declaraciones de renta de 2002 y las de 2007, con esto, si ellos pueden demostrar cómo han generado sus ingresos, se acaba esa serie de rumores".
La reacción del presidente Álvaro Uribe fue inmediata. Al día siguiente, en una llamativa alocución presidencial a las 7 de la mañana, se refirió al tema. "Sobre mis hijos: ellos no están en la corrupción. Mis hijos no son corruptos. Mis hijos no son traficantes de influencias ante el Estado. Mis hijos no son atenidos al papá. Mis hijos no son hijos de papi. Mis hijos no son holgazanes. Mis hijos no son vagos con sueldo. Mis hijos han escogido ser hombres de trabajo, honestos y serios".
Las sentidas palabras de padre del primer mandatario no eran para menos. Durante los últimos meses se comenzó a crear una serie de rumores sobre los supuestos negocios de sus hijos. La mayoría de estos son falsos, muchos son exagerados y pocos son reales. Sin embargo, en esta confusión entre la ficción y la realidad llegó a poner el tema en la agenda nacional.
Son tantos los mitos que se han tejido, que si no fuera por ser los hijos del Presidente nadie les prestaría atención. Pero por serlo se explica la inusual y retadora solicitud de la senadora López, la vocera del principal partido de oposición, para que los hijos del Presidente le mostraran sus declaraciones de renta al país.
En la teoría, la exigencia parece un contrasentido: Tomás y Jerónimo no son funcionarios del Estado. Tienen el mismo derecho de privacidad que cualquier colombiano. Pero, como ellos mismos reconocen, los hijos del primer mandatario no son ciudadanos comunes y corrientes. Las actividades de la familia presidencial no sólo son de interés público, con o sin la anuencia de sus integrantes, sino también serán el blanco predilecto de interpretaciones maliciosas de su conducta. Tomás lo ilustra de la siguiente manera: "si me quedo tarde en una fiesta, fue porque estoy borracho. Si me siento solo en un sofá, es que estoy deprimido. Si tomo un café con una amiga, es que le estoy poniendo los cachos a mi esposa".
Era inevitable que, en algún momento, las actividades de los hijos del Presidente quedaran inmersas en el ámbito público. Para empezar, Álvaro Uribe es el líder político más popular en la historia reciente del país y, al mismo tiempo, un hombre frentero y polémico. Todo lo que hace o deja de hacer el Presidente es noticia y motiva una intensa controversia, en especial en esta Colombia con una polarización tan arraigada. Y a diferencia de los hijos de Pastrana, Samper y Gaviria -quienes estaban aún en el colegio cuando se hospedaron en la Casa de Nariño-, Tomás y Jerónimo Uribe han hecho su carrera universitaria y profesional durante la Presidencia de su padre.
Esa decisión de los jóvenes Uribe de quedarse en el país, asumir los riesgos de seguridad y enfrentar el escrutinio público también ha abonado el terreno para que se teja toda suerte de conjeturas y especulaciones alrededor de sus vidas. Pero ¿qué de todo lo que se dice es ficción y qué es realidad?
Tomás y Jerónimo son, ante todo, emprendedores. Pese a su escasa edad -Tomás tiene 27 años, y Jerónimo, 25-, manejan dos importantes empresas: Salvarte y Ecoeficencia S. A. También participan con su padre en las actividades de la ya célebre finca El Ubérrimo, en Córdoba, a la que ellos llaman "la empresa familiar", y son socios minoritarios con un tío del lado materno en una firma inmobiliaria que compra y vende propiedades en varias regiones del país.
Y se dedicaron a hacer empresa porque de tanto "sufrir la vida pública de mi papá y de escuchar las cosas que dijeron de él -explica Tomás-, me decidí por lo privado". Y aunque "desde muy pequeño me echaba mis discursos, no quise más lo público".
Tomás, quien estudió ingeniería química en la Universidad de los Andes, aún recuerda como si fuera ayer su primera incursión en la vida de los negocios, cuando aún su padre no había ganado las elecciones. En una visita a la plaza de mercado de Montería, le llamaron la atención unos sombreros en fibras naturales y de ala ancha. Tras regatear por 15 minutos, logró bajar el precio de 4.000 a 2.000 pesos. "Pensé que podría negociar con el proveedor a 1.000 pesos y venderlos en España para una buena ganancia", dice. Le propuso el negocio a su hermano y desde entonces acordaron participar siempre como socios 50-50. Al llegar Tomás al país ibérico, se encontró con su primera dura lección: no había tramitado el certificado de origen. Tras mucho papeleo que le tocó asumir a Jerónimo, pudieron poner los papeles en regla. Pero los sombreros no gustaron y perdieron casi la totalidad de los seis millones de pesos invertidos en su primer negocio.
No se resignaron. Tomás conoció unas manillas elaboradas en caña flecha e invirtió los 500.000 pesos que les quedaban y probó nuevamente suerte en el Viejo Continente. El éxito fue abrumador y allí nació Salvarte. Como repiten una y otra vez: "un producto bueno se vende solo".
Salvarte hoy tiene locales alquilados en los centros comerciales El Retiro, Atlantis y la Gran Estación, que son manejados por ellos. Los locales del Puente Aéreo y el aeropuerto El Dorado, que han sido objeto de suspicacia, son sólo franquicias.
El negocio de Salvarte, sin embargo, no es ajeno a la controversia. Es inevitable que haya quienes atribuyan su posicionamiento en el mercado a su condición de ser hijos del Presidente. Empresas como Comcel y gremios como la Andi han sido sus clientes. Sin duda, arrancan con una ventaja: ¿quién no le pasa al teléfono a un hijo de Uribe? Pero eso no garantizaría que una empresa les compre su producto, y menos su continuidad. Comcel, por ejemplo -comenta Jerónimo- hace dos años "que no nos compra nada", a pesar de las varias propuestas que han presentado. También recuerdan su fracasado intento de ingresar en el competido mercado de la moda con una ropa marca Salvarte. Aún les quedan prendas por saldar. Jerónimo maneja este negocio de artesanías.
La firma Ecoeficiencia, cuyo gerente general es Tomás Uribe, es menos conocida, pero es una apuesta de mayor envergadura. Es una empresa que provee servicios ambientales -reciclaje, tratamiento de aguas, mediciones de ruido-. Nació hace pocos años en sociedad con un viejo amigo del colegio, y hoy tiene 220 empleados. Su clientela incluye Bavaria, Quala y Postobón, entre otras grandes compañías industriales. Bajo la dirección del mayor de los Uribe Moreno, quien cumple a la letra el lema de su padre de "trabajar, trabajar y trabajar", han incrementado significativamente sus ventas. "No tenemos un solo contrato con el Estado", dice enfático, y explica la presencia de personal del Ejército custodiando las instalaciones a las obvias medidas de seguridad que debe mantener.
Entre artesanías y reciclaje, los hermanos Uribe sacan tiempo para estar atentos a las actividades de la finca de su padre, en Córdoba. Tomás es el encargado del cuidado y el mantenimiento del ganado del Presidente, mientras Jerónimo supervisa los caballos. Mientras la inmobiliaria de su tío materno es la que menos tiempo les demanda, por ser muy baja su participación.
A pesar del ostentoso -y necesario- despliegue de seguridad que los cuida día y noche, hacen hincapié en su vida austera. Tomás, quien está recién casado con la ex reina Isabel Sofía Cabrales, vive en un apartamento alquilado de 115 metros cuadrados. Y Jerónimo, a pesar del buen desempeño de Salvarte, sólo en enero de este año empezó a devengar salario. Como buenos empresarios de tradición antioqueña, reinvierten todas las utilidades de sus empresas.
Dadas sus muestras de seriedad en los negocios, sorprende que se hayan visto afectados por dos episodios polémicos. En el primero, por ser demasiado confianzudo con un amigo de la universidad, Jerónimo aceptó firmar un pagaré a un desconocido. Esa persona, sin que lo supiera el hijo menor del Presidente, era uno de los desfalcadores de Cajanal. En el segundo caso, tanto Jerónimo como su hermano terminaron relacionados con uno de los implicados en el monumental escándalo de DMG.
Hoy, ambos reconocen sus errores de juicio, que atribuyen a su falta de malicia. El caso de Cajanal es quizás el más embarazoso. Según explica Jerónimo, un compañero de universidad de Tomás le presentó a mediados de 2005 al abogado Jeiner Guilombo. Este señor, dice el menor de los Uribe, prometió prestarle a su amigo 100 millones de pesos para realizar unos eventos en Neiva. Jerónimo accedió a ser testigo en un pagaré por 50 millones y responsable directo por otros 50. Sólo se acordó del asunto hace dos años, cuando una abogada le cobró la deuda. Esta fue pagada en septiembre de 2007, según Jerónimo, con recursos que su amigo, quien vive en Australia, le consignó. Jerónimo, quien al momento de la firma tenía 22 años, dice que fue una primiparada y que aprendió su lección. De todos modos, es inaudito que un hijo de Presidente, quien es consciente de su "responsabilidad pública", sea tan ingenuo.
Otro episodio incómodo fue la amistad de los dos Uribe con Daniel Ángel, uno de los socios de David Murcia Guzmán. Tomás conoció a Ángel en Australia en 2002 y se hicieron muy buenos amigos. A mediados de 2006, Ángel le propuso a Jerónimo hacer unos documentales sobre Salvarte en todo el país para un nuevo canal llamado Body Channel. Jerónimo accedió y no le puso mayor misterio hasta febrero de 2007, cuando salió un artículo en la revista Cambio que planteaba unas dudas sobre el origen de la financiación del canal. En ese momento, el hijo del Presidente llamó al general Óscar Naranjo para pedirle consejo. Naranjo fue tajante: era mejor apartarse.
Aunque Jerónimo nunca más participó en el canal, tanto él como Tomás siguieron compartiendo con Ángel e incluso asistieron a su matrimonio. Para algunos, la advertencia de Naranjo debería haber sido suficiente para acabar de manera abrupta esa relación. Pero en el mundo real, las cosas nunca son blancas y negras. Ángel era un amigo que apreciaban mucho y a pesar de que dudaran de sus negocios, sólo ahora se están confirmando las actividades delincuenciales. Los Uribe no fueron los únicos sorprendidos; decenas de compañeros de colegio y universidad todavía hablan asombrados de Ángel y su conexión con Murcia y el bajo mundo.
En cambio, es poco lo que pueden hacer Tomás y Jerónimo para poner fin a muchas de las leyendas que se arman alrededor de sus vidas. Porque ellos sufren de lo que se puede denominar el síndrome de los supuestos amigos de los hijos del Presidente. Aquellos que utilizan su precaria relación, un saludo en público o una foto casual, para pedir favores en su nombre. Y siempre habrá el incauto que les come cuento.
El otro dilema que enfrentan, paradójicamente, es el éxito de sus empresas. Ni Tomás ni Jerónimo le ven mayor beneficio a ser hijos del Presidente para sus intereses empresariales. Es muy difícil -e incluso para ellos aceptarlo- que sean reconocidos como empresarios exitosos e innovadores mientras su padre sea Presidente. Siempre habrá personas que atribuirán sus logros a su condición de hijos de Álvaro Uribe. Si ganan un negocio en franca lid, siempre será más fácil para los perdedores alegar favoritismo. Nunca serán juzgados por sus méritos y sus capacidades, sino por sus conexiones. Poco importa para sus críticos que Ecoeficiencia tenga todos los certificados de calidad ISO y que eso sí es una ventaja competitiva en un sector donde reina la informalidad.
Los Uribe cuentan que se abstuvieron de suscribir un crédito de bajos intereses de Bancoldex y que su padre les recomendó optar por una tasa más alta de la banca privada para evitar suspicacias. Tampoco accedieron a los 5.000 dólares de Proexport que tenían derecho por las actividades de Salvarte.
Es también cierto que esa lupa que los persigue los obliga a ser muy cuidadosos en sus cuentas, sus declaraciones de renta y en el trato con sus empleados. Saben que cualquier error puede impactar la imagen de su padre.
A veces, incluso, su sola participación en algún proyecto privado puede afectar una obra pública, como ocurrió con la vía El Codito-Sopó. El Presidente decidió no autorizar una carretera que pedían los habitantes de esa región de la Sabana porque la sociedad familiar donde son accionistas minoritarios tiene una propiedad en ese sector. El ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, le confirmó a SEMANA esa decisión, que terminó afectando a una comunidad y se hizo para evitar un aparente conflicto de intereses.
Es irónico: los hijos del Presidente se quejan más cuando hablan de cómo les afecta su relación con el gobierno. Subestiman, eso sí, la ventaja inherente que les genera precisamente el apellido Uribe. No todo cristiano puede, por ejemplo, llamar al general Naranjo y pedirle consejos.
Menos evidentes son los favores que les hacen Raimundo y todo el mundo -el presidente de una empresa, el gerente de un banco, el alcalde de un pueblo- por ser Tomás y Jerónimo Uribe. Son las prebendas intangibles del poder. Lo que hace que el administrador de un centro comercial como Atlantis se alegre por tener un Salvarte. O la razón por la cual, como ellos dicen, "nos sale mucho socio".
Para muchas personas, los hijos son la manera más eficaz de llegarle al corazón grande del Presidente. Y es un riesgo tan evidente, que no puede aceptar ninguna suerte de ligereza por parte de ellos.
Si Uribe finalmente termina su período el 7 de agosto de 2010 y no opta por lanzarse a una segunda reelección, tal vez los más contentos serán Tomás y Jerónimo. A veces sienten que están en un juego en el que "con cara gana usted y con sello pierdo yo". Jerónimo es aún más lapidario cuando escucha las críticas sobre su decisión de ser empresario: "Entonces, ¿a qué se deben dedicar los hijos del Presidente?".
De todo lo anterior, lo primero que se deduce es que ser hijo de gobernante es más difícil de lo que la gente piensa. Y más si se tiene en cuenta que el padre dura ocho años en la Casa de Nariño que coinciden con una década importante en el impulso y la productividad de sus hijos.
Los hermanos Uribe tienen muchos rasgos parecidos a su padre. Son trabajadores, disciplinados, frenteros y talentosos. Conscientes de su situación de privilegio, han evitado tener negocios que dependan del Estado. Sin embargo, sería ingenuo pretender que ser delfines ha sido una desventaja en lo que respecta al sector privado. El prestigio del Presidente y la simpatía personal de los hijos indudablemente abren muchas puertas. La mayoría de los jóvenes de esa edad tiene que golpear más veces. Igualmente se enfrentarán a un público escéptico que siempre creerá que su éxito depende más de las conexiones que de su talento.
Como hijos de presidente cargan la maldición de que, en sus éxitos, la gente los juzga no por lo que son, sino por lo que representan. Y esto sin duda tiene algo de injusto. Pero injusto o no, es innegable que se han convertido, antes de llegar a los 30 años, en unos de los jóvenes empresarios más exitosos del país.
Lo que sí es seguro es que el apellido Uribe, no sólo en política sino en el sector privado, va a sonar en Colombia durante muchos años.
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Nación Tomás y Jerónimo Uribe ponen la cara a las críticas que les han formulado sobre sus actividades profesionales.
Hasta hace pocos días, el país sólo conocía de Tomás y Jerónimo Uribe por ser los hijos del Presidente y por aparecer frecuentemente en las revistas del corazón y las páginas sociales de los periódicos. Pero todo cambió el pasado martes 25 de noviembre. En un debate en el Senado sobre el escándalo de las pirámides, la senadora Cecilia López dijo "hay un ambiente de duda porque hay demasiados vínculos de DMG con Palacio, con personas muy cercanas al Presidente, como su hijo. Pidámosle al Presidente que ayude a aclarar esta serie de dudas y que presenten él y sus hijos las declaraciones de renta de 2002 y las de 2007, con esto, si ellos pueden demostrar cómo han generado sus ingresos, se acaba esa serie de rumores".
La reacción del presidente Álvaro Uribe fue inmediata. Al día siguiente, en una llamativa alocución presidencial a las 7 de la mañana, se refirió al tema. "Sobre mis hijos: ellos no están en la corrupción. Mis hijos no son corruptos. Mis hijos no son traficantes de influencias ante el Estado. Mis hijos no son atenidos al papá. Mis hijos no son hijos de papi. Mis hijos no son holgazanes. Mis hijos no son vagos con sueldo. Mis hijos han escogido ser hombres de trabajo, honestos y serios".
Las sentidas palabras de padre del primer mandatario no eran para menos. Durante los últimos meses se comenzó a crear una serie de rumores sobre los supuestos negocios de sus hijos. La mayoría de estos son falsos, muchos son exagerados y pocos son reales. Sin embargo, en esta confusión entre la ficción y la realidad llegó a poner el tema en la agenda nacional.
Son tantos los mitos que se han tejido, que si no fuera por ser los hijos del Presidente nadie les prestaría atención. Pero por serlo se explica la inusual y retadora solicitud de la senadora López, la vocera del principal partido de oposición, para que los hijos del Presidente le mostraran sus declaraciones de renta al país.
En la teoría, la exigencia parece un contrasentido: Tomás y Jerónimo no son funcionarios del Estado. Tienen el mismo derecho de privacidad que cualquier colombiano. Pero, como ellos mismos reconocen, los hijos del primer mandatario no son ciudadanos comunes y corrientes. Las actividades de la familia presidencial no sólo son de interés público, con o sin la anuencia de sus integrantes, sino también serán el blanco predilecto de interpretaciones maliciosas de su conducta. Tomás lo ilustra de la siguiente manera: "si me quedo tarde en una fiesta, fue porque estoy borracho. Si me siento solo en un sofá, es que estoy deprimido. Si tomo un café con una amiga, es que le estoy poniendo los cachos a mi esposa".
Era inevitable que, en algún momento, las actividades de los hijos del Presidente quedaran inmersas en el ámbito público. Para empezar, Álvaro Uribe es el líder político más popular en la historia reciente del país y, al mismo tiempo, un hombre frentero y polémico. Todo lo que hace o deja de hacer el Presidente es noticia y motiva una intensa controversia, en especial en esta Colombia con una polarización tan arraigada. Y a diferencia de los hijos de Pastrana, Samper y Gaviria -quienes estaban aún en el colegio cuando se hospedaron en la Casa de Nariño-, Tomás y Jerónimo Uribe han hecho su carrera universitaria y profesional durante la Presidencia de su padre.
Esa decisión de los jóvenes Uribe de quedarse en el país, asumir los riesgos de seguridad y enfrentar el escrutinio público también ha abonado el terreno para que se teja toda suerte de conjeturas y especulaciones alrededor de sus vidas. Pero ¿qué de todo lo que se dice es ficción y qué es realidad?
Tomás y Jerónimo son, ante todo, emprendedores. Pese a su escasa edad -Tomás tiene 27 años, y Jerónimo, 25-, manejan dos importantes empresas: Salvarte y Ecoeficencia S. A. También participan con su padre en las actividades de la ya célebre finca El Ubérrimo, en Córdoba, a la que ellos llaman "la empresa familiar", y son socios minoritarios con un tío del lado materno en una firma inmobiliaria que compra y vende propiedades en varias regiones del país.
Y se dedicaron a hacer empresa porque de tanto "sufrir la vida pública de mi papá y de escuchar las cosas que dijeron de él -explica Tomás-, me decidí por lo privado". Y aunque "desde muy pequeño me echaba mis discursos, no quise más lo público".
Tomás, quien estudió ingeniería química en la Universidad de los Andes, aún recuerda como si fuera ayer su primera incursión en la vida de los negocios, cuando aún su padre no había ganado las elecciones. En una visita a la plaza de mercado de Montería, le llamaron la atención unos sombreros en fibras naturales y de ala ancha. Tras regatear por 15 minutos, logró bajar el precio de 4.000 a 2.000 pesos. "Pensé que podría negociar con el proveedor a 1.000 pesos y venderlos en España para una buena ganancia", dice. Le propuso el negocio a su hermano y desde entonces acordaron participar siempre como socios 50-50. Al llegar Tomás al país ibérico, se encontró con su primera dura lección: no había tramitado el certificado de origen. Tras mucho papeleo que le tocó asumir a Jerónimo, pudieron poner los papeles en regla. Pero los sombreros no gustaron y perdieron casi la totalidad de los seis millones de pesos invertidos en su primer negocio.
No se resignaron. Tomás conoció unas manillas elaboradas en caña flecha e invirtió los 500.000 pesos que les quedaban y probó nuevamente suerte en el Viejo Continente. El éxito fue abrumador y allí nació Salvarte. Como repiten una y otra vez: "un producto bueno se vende solo".
Salvarte hoy tiene locales alquilados en los centros comerciales El Retiro, Atlantis y la Gran Estación, que son manejados por ellos. Los locales del Puente Aéreo y el aeropuerto El Dorado, que han sido objeto de suspicacia, son sólo franquicias.
El negocio de Salvarte, sin embargo, no es ajeno a la controversia. Es inevitable que haya quienes atribuyan su posicionamiento en el mercado a su condición de ser hijos del Presidente. Empresas como Comcel y gremios como la Andi han sido sus clientes. Sin duda, arrancan con una ventaja: ¿quién no le pasa al teléfono a un hijo de Uribe? Pero eso no garantizaría que una empresa les compre su producto, y menos su continuidad. Comcel, por ejemplo -comenta Jerónimo- hace dos años "que no nos compra nada", a pesar de las varias propuestas que han presentado. También recuerdan su fracasado intento de ingresar en el competido mercado de la moda con una ropa marca Salvarte. Aún les quedan prendas por saldar. Jerónimo maneja este negocio de artesanías.
La firma Ecoeficiencia, cuyo gerente general es Tomás Uribe, es menos conocida, pero es una apuesta de mayor envergadura. Es una empresa que provee servicios ambientales -reciclaje, tratamiento de aguas, mediciones de ruido-. Nació hace pocos años en sociedad con un viejo amigo del colegio, y hoy tiene 220 empleados. Su clientela incluye Bavaria, Quala y Postobón, entre otras grandes compañías industriales. Bajo la dirección del mayor de los Uribe Moreno, quien cumple a la letra el lema de su padre de "trabajar, trabajar y trabajar", han incrementado significativamente sus ventas. "No tenemos un solo contrato con el Estado", dice enfático, y explica la presencia de personal del Ejército custodiando las instalaciones a las obvias medidas de seguridad que debe mantener.
Entre artesanías y reciclaje, los hermanos Uribe sacan tiempo para estar atentos a las actividades de la finca de su padre, en Córdoba. Tomás es el encargado del cuidado y el mantenimiento del ganado del Presidente, mientras Jerónimo supervisa los caballos. Mientras la inmobiliaria de su tío materno es la que menos tiempo les demanda, por ser muy baja su participación.
A pesar del ostentoso -y necesario- despliegue de seguridad que los cuida día y noche, hacen hincapié en su vida austera. Tomás, quien está recién casado con la ex reina Isabel Sofía Cabrales, vive en un apartamento alquilado de 115 metros cuadrados. Y Jerónimo, a pesar del buen desempeño de Salvarte, sólo en enero de este año empezó a devengar salario. Como buenos empresarios de tradición antioqueña, reinvierten todas las utilidades de sus empresas.
Dadas sus muestras de seriedad en los negocios, sorprende que se hayan visto afectados por dos episodios polémicos. En el primero, por ser demasiado confianzudo con un amigo de la universidad, Jerónimo aceptó firmar un pagaré a un desconocido. Esa persona, sin que lo supiera el hijo menor del Presidente, era uno de los desfalcadores de Cajanal. En el segundo caso, tanto Jerónimo como su hermano terminaron relacionados con uno de los implicados en el monumental escándalo de DMG.
Hoy, ambos reconocen sus errores de juicio, que atribuyen a su falta de malicia. El caso de Cajanal es quizás el más embarazoso. Según explica Jerónimo, un compañero de universidad de Tomás le presentó a mediados de 2005 al abogado Jeiner Guilombo. Este señor, dice el menor de los Uribe, prometió prestarle a su amigo 100 millones de pesos para realizar unos eventos en Neiva. Jerónimo accedió a ser testigo en un pagaré por 50 millones y responsable directo por otros 50. Sólo se acordó del asunto hace dos años, cuando una abogada le cobró la deuda. Esta fue pagada en septiembre de 2007, según Jerónimo, con recursos que su amigo, quien vive en Australia, le consignó. Jerónimo, quien al momento de la firma tenía 22 años, dice que fue una primiparada y que aprendió su lección. De todos modos, es inaudito que un hijo de Presidente, quien es consciente de su "responsabilidad pública", sea tan ingenuo.
Otro episodio incómodo fue la amistad de los dos Uribe con Daniel Ángel, uno de los socios de David Murcia Guzmán. Tomás conoció a Ángel en Australia en 2002 y se hicieron muy buenos amigos. A mediados de 2006, Ángel le propuso a Jerónimo hacer unos documentales sobre Salvarte en todo el país para un nuevo canal llamado Body Channel. Jerónimo accedió y no le puso mayor misterio hasta febrero de 2007, cuando salió un artículo en la revista Cambio que planteaba unas dudas sobre el origen de la financiación del canal. En ese momento, el hijo del Presidente llamó al general Óscar Naranjo para pedirle consejo. Naranjo fue tajante: era mejor apartarse.
Aunque Jerónimo nunca más participó en el canal, tanto él como Tomás siguieron compartiendo con Ángel e incluso asistieron a su matrimonio. Para algunos, la advertencia de Naranjo debería haber sido suficiente para acabar de manera abrupta esa relación. Pero en el mundo real, las cosas nunca son blancas y negras. Ángel era un amigo que apreciaban mucho y a pesar de que dudaran de sus negocios, sólo ahora se están confirmando las actividades delincuenciales. Los Uribe no fueron los únicos sorprendidos; decenas de compañeros de colegio y universidad todavía hablan asombrados de Ángel y su conexión con Murcia y el bajo mundo.
En cambio, es poco lo que pueden hacer Tomás y Jerónimo para poner fin a muchas de las leyendas que se arman alrededor de sus vidas. Porque ellos sufren de lo que se puede denominar el síndrome de los supuestos amigos de los hijos del Presidente. Aquellos que utilizan su precaria relación, un saludo en público o una foto casual, para pedir favores en su nombre. Y siempre habrá el incauto que les come cuento.
El otro dilema que enfrentan, paradójicamente, es el éxito de sus empresas. Ni Tomás ni Jerónimo le ven mayor beneficio a ser hijos del Presidente para sus intereses empresariales. Es muy difícil -e incluso para ellos aceptarlo- que sean reconocidos como empresarios exitosos e innovadores mientras su padre sea Presidente. Siempre habrá personas que atribuirán sus logros a su condición de hijos de Álvaro Uribe. Si ganan un negocio en franca lid, siempre será más fácil para los perdedores alegar favoritismo. Nunca serán juzgados por sus méritos y sus capacidades, sino por sus conexiones. Poco importa para sus críticos que Ecoeficiencia tenga todos los certificados de calidad ISO y que eso sí es una ventaja competitiva en un sector donde reina la informalidad.
Los Uribe cuentan que se abstuvieron de suscribir un crédito de bajos intereses de Bancoldex y que su padre les recomendó optar por una tasa más alta de la banca privada para evitar suspicacias. Tampoco accedieron a los 5.000 dólares de Proexport que tenían derecho por las actividades de Salvarte.
Es también cierto que esa lupa que los persigue los obliga a ser muy cuidadosos en sus cuentas, sus declaraciones de renta y en el trato con sus empleados. Saben que cualquier error puede impactar la imagen de su padre.
A veces, incluso, su sola participación en algún proyecto privado puede afectar una obra pública, como ocurrió con la vía El Codito-Sopó. El Presidente decidió no autorizar una carretera que pedían los habitantes de esa región de la Sabana porque la sociedad familiar donde son accionistas minoritarios tiene una propiedad en ese sector. El ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, le confirmó a SEMANA esa decisión, que terminó afectando a una comunidad y se hizo para evitar un aparente conflicto de intereses.
Es irónico: los hijos del Presidente se quejan más cuando hablan de cómo les afecta su relación con el gobierno. Subestiman, eso sí, la ventaja inherente que les genera precisamente el apellido Uribe. No todo cristiano puede, por ejemplo, llamar al general Naranjo y pedirle consejos.
Menos evidentes son los favores que les hacen Raimundo y todo el mundo -el presidente de una empresa, el gerente de un banco, el alcalde de un pueblo- por ser Tomás y Jerónimo Uribe. Son las prebendas intangibles del poder. Lo que hace que el administrador de un centro comercial como Atlantis se alegre por tener un Salvarte. O la razón por la cual, como ellos dicen, "nos sale mucho socio".
Para muchas personas, los hijos son la manera más eficaz de llegarle al corazón grande del Presidente. Y es un riesgo tan evidente, que no puede aceptar ninguna suerte de ligereza por parte de ellos.
Si Uribe finalmente termina su período el 7 de agosto de 2010 y no opta por lanzarse a una segunda reelección, tal vez los más contentos serán Tomás y Jerónimo. A veces sienten que están en un juego en el que "con cara gana usted y con sello pierdo yo". Jerónimo es aún más lapidario cuando escucha las críticas sobre su decisión de ser empresario: "Entonces, ¿a qué se deben dedicar los hijos del Presidente?".
De todo lo anterior, lo primero que se deduce es que ser hijo de gobernante es más difícil de lo que la gente piensa. Y más si se tiene en cuenta que el padre dura ocho años en la Casa de Nariño que coinciden con una década importante en el impulso y la productividad de sus hijos.
Los hermanos Uribe tienen muchos rasgos parecidos a su padre. Son trabajadores, disciplinados, frenteros y talentosos. Conscientes de su situación de privilegio, han evitado tener negocios que dependan del Estado. Sin embargo, sería ingenuo pretender que ser delfines ha sido una desventaja en lo que respecta al sector privado. El prestigio del Presidente y la simpatía personal de los hijos indudablemente abren muchas puertas. La mayoría de los jóvenes de esa edad tiene que golpear más veces. Igualmente se enfrentarán a un público escéptico que siempre creerá que su éxito depende más de las conexiones que de su talento.
Como hijos de presidente cargan la maldición de que, en sus éxitos, la gente los juzga no por lo que son, sino por lo que representan. Y esto sin duda tiene algo de injusto. Pero injusto o no, es innegable que se han convertido, antes de llegar a los 30 años, en unos de los jóvenes empresarios más exitosos del país.
Lo que sí es seguro es que el apellido Uribe, no sólo en política sino en el sector privado, va a sonar en Colombia durante muchos años.
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El beso de ‘Judas’
El beso de ‘Judas’
Por: Norbey Quevedo H. | Elespectador.com
Aparecen nuevos personajes del círculo de David MUrcia Guzmán, que pueden ampliar las investigaciones que adelantan las autoridades. La telaraña empresarial sobre la cual se edificó un negocio salpicado por lavado de activos. Conozca cómo está constituida DMG, haciendo clic aquí. Conozca quíenes hacen parte del emporio DMG, haciendo clic aquí.
Por boca del propio David Eduardo Helmut Murcia Guzmán se sabe que en 2003 llegó a La Hormiga (Putumayo). Él dice que a repetir una experiencia exitosa en Pitalito (Huila) y realizar un programa radial de la Red Solidaria, además de vender productos naturales. Y que le fue tan bien que decidió ampliar su negocio a la promoción de una línea americana de productos y electrodomésticos. Lo cierto es que dos años después, en la Notaría 35 de Bogotá, apareció constituyendo la sociedad de la cual habla hoy todo el país: el Grupo DMG S. A.Es en este lapso donde las autoridades tienen un vacío investigativo aún sin respuesta. ¿Qué sucedió entre 2003 y 2005 en la vida del joven David Murcia Guzmán? ¿Quién es el eslabón perdido que explica el sorpresivo incremento de su patrimonio? ¿De dónde sacó el dinero para crear DMG? Según consta en el certificado de existencia y representación legal expedido por la Cámara de Comercio de Bogotá, la sociedad surgió con un capital inicial de $100 millones y un amplísimo objeto social: comercializar toda clase de bienes.El Grupo DMG nació oficialmente el 8 de abril de 2005 mediante la escritura pública 1033. La junta directiva prueba que desde sus orígenes fue un negocio familiar encabezado por el propio David Murcia y la participación mayoritaria de su esposa Joanne Ivette León Bermúdez y su madre Amparo Guzmán de Murcia.
No obstante, aunque con una participación minoritaria, aparecen tres nombres que hoy les pueden interesar a las autoridades: Julio Álvaro Restrepo Ponce, Manuel Ernesto Rodríguez y Luis Hugo Pinto Restrepo. Otros personajesLa sociedad entró a ser gerenciada por Leonor Uribe Quintero y en calidad de revisores fiscales principal y suplente quedaron inscritos Ramiro Cruz Cabezas e Irond Merving Vásquez Castro. Que estos personajes, hoy desconocidos, hayan participado de las utilidades del negocio, ni siquiera las autoridades lo saben. En cambio sí está probado que durante el resto del año 2005, DMG ni desarrolló su objeto social ni registró ingresos operacionales, lo cual no quiere decir que no se hubiera convertido en la punta de lanza de un emporio económico.Por ejemplo, en desarrollo de una visita promovida por la Superintendencia Financiera, se encontró que DMG constituyó una cuenta corriente en el Banco Agrario, y que entre agosto y diciembre de 2005 ingresaron a esa cuenta $2.696 millones. Eran dineros consignados desde disímiles municipios como Puerto Asís, Mocoa, Orito o La Hormiga, en el Putumayo; o Montería, Tierralta y Montelíbano, en Córdoba. Coincidencia o no, para la época zonas de dominio paramilitar con un denominador común: zonas de influencia de Carlos Mario Jiménez, alias Macaco.
Como dejando constancia de la rareza de esa cuenta, el Banco Agrario envió un oficio a la Superintendencia Financiera expresando sus reparos sobre estos dineros, con un detalle adicional, en muchos de los recibos aparecían tachados los nombres de las personas que habían hecho las consignaciones. Además, la DIAN advirtió otra peculiaridad: los socios aparecían prestándole dinero a su propia empresa, en una aparente actividad de ocultamiento. Murcia, por ejemplo, supuestamente le prestó $1.000 millones a DMG.Cuentas que no cuadranAlgo extraño sucedió durante el segundo semestre de 2005, pues de la noche a la mañana David Murcia, en su declaración de renta, reportó ingresos por valor de $60.364.000, pero no se explica entonces de dónde salió el dinero para los préstamos. En contraste, en el formulario para la renovación de la matrícula mercantil en la Cámara de Comercio reportó un activo total de $1.278 millones. ¿De dónde salió este millonario patrimonio en una empresa que formalmente no estaba operando? En aquella época, aunque el tema era sospechoso, no era una prioridad para las autoridades judiciales.Eso explica también por qué en los dos años siguientes el emporio económico de David Murcia Guzmán creció de una manera desbordada. Un par de cifras lo demuestran.
En 2006 ya tenía activos por $14.069 millones y en 2007 la cifra fue de $32.719 millones. Adicionalmente, David Murcia emprendió otra tarea paralela: la compra y constitución de nuevas empresas, como Comerciar y Mercadear Ltda., que adquirió a bajo precio en mayo de 2005 y multiplicó su capital en forma exagerada. Junto a Murcia volvió a aparecer Luis Hugo Pinto.En cambio el que parece un fantasma, pero las autoridades ya saben que ha sido el cerebro de la organización, es William Suárez Suárez, un ex taxista que en pocos meses pasó a ser el propietario de la más acreditada pista de motocross de Suramérica. Suárez es el cuñado de David Murcia y según pruebas aportadas por la Fiscalía, en varias ocasiones transó con él fraccionar gruesas sumas de dinero para eludir controles fiscales y tributarios, así como el envío de capitales para pagar sobornos, comprar políticos y posicionar la organización en todos los niveles.¿Es él el eslabón entre DMG y el narcotráfico?
La Policía por ahora sabe que es un hombre bien armado y que registra el doble de las entradas de su cuñado David Murcia a Panamá. De hecho, las autoridades sospechan que se esconde en el vecino país. Es el personaje a capturar, y es tanta la confianza que existe entre Murcia y Suárez que, entre los registros mercantiles, aparece un poder a través del cual el ostentoso David Murcia otorga plenas facultades a William Suárez para que maneje a sus anchas el grupo económico sin ninguna clase de restricciones o límites.‘Boom’ empresarialEn consenso o no, lo único claro es que en tres años el grupo DMG conformó en Colombia un emporio de 36 empresas, de las cuales se advierte que existía una matriz principal para el movimiento de capitales, un componente mediático desdoblado en diversas opciones de penetración social y una sólida compañía de transporte de valores para mover altas sumas de dinero en efectivo, porque, entre otros aspectos, esta era otra de las características de la sociedad: prescindir lo más posible del sistema financiero para facilitar el flujo de sus capitales a lo largo y ancho del país.Fueron los años dorados de DMG. Con $200 millones de capital original nació Global Marketing, para mercadear productos y servicios. Esa empresa fue el soporte fundamental para la creación de la tarjeta prepago Prodigy Card, que hizo famosa la sigla con las iniciales de David Murcia Guzmán.
En este proyecto, como consta en el certificado de la Cámara de Comercio, lo acompañaron los miembros de la junta directiva Joseau Ahmed Dasuki Ballestas y César Alberto Solano Albarracín. El gerente fue Germán Urdinola Sanabria y el revisor fiscal Roberto Arias.Y también el grupo se hizo a la propiedad de la empresa Inversiones Sánchez Rivera, que existía desde 1998 y adquirió el grupo en 2007, dejando en su junta directiva a nuevos integrantes del clan Murcia: John Robert Murcia Quintero, Rafael Gómez Murcia, Uldarico Murcia Casas y Diego Alejando Murcia, entre otros. Una empresa que se hizo famosa porque entre sus propiedades está El Gran Trigal, un establecimiento comercial que le permitió a miles de clientes de DMG adquirir sus mercados con el mismo sistema original de la tarjeta prepago Prodigy Card.El canal de TVLa otra joya de la corona es el canal Body Channel Canal del Cuerpo S. A., constituido el 11 de marzo de 2003.
De alguna manera, a través de esta firma, David Murcia cumplió su sueño, pues realmente estudió actuación, fue coordinador de extras y trabajó dos años haciendo videos turísticos. El canal quedó a cargo de uno de sus socios fundamentales, Daniel Ángel Rueda, el hombre que le ayudó a acceder a los más altos círculos sociales y que hoy permanece detenido en la penitenciaría de La Picota, pesando sobre él sospechas de que ayudó a lavar más de US$7 millones a través de una transferencia a España.Según documentación aportada por la Fiscalía, Daniel Ángel fue un hombre clave en el proyecto DMG. No sólo estaba convencido de la necesidad de expandir sus negocios de televisión a Chile y Argentina, sino que estaba seguro de que podían penetrar en el mercado colombiano pagando los mejores precios. “Vamos a adueñarnos de los medios”, “hay seis millones de dólares para pagarles a los periodistas”, “compremos CNN”, fueron algunas de las frases que escuchó el ente investigador en sus interceptaciones telefónicas, en insólitos diálogos en que llegó a referirse a Murcia como “El flaco de oro”.
En pocas palabras, fueron meses de absoluta impunidad y de apertura de nuevas empresas para blanquear capitales. DMG Fashion S. A., Canal del Humor S. A., Provitec Ltda., Studio Pilates Center Ltda. o CPV Computadores Ltda., entre otras (ver gráfico anexo) y detrás de esta feria de empresas a granel, la penetración a los sectores público y privado a través de una marca que se fue abriendo paso: DMG. Patrocinio de fiestas a la Policía, publicidad para los equipos de fútbol, financiación de campañas políticas, el oficio que sabe hacer el dinero fácil para garantizar sus acciones con fachada legal.Los erroresSin embargo, todo exceso termina mal y DMG cayó en su propia trampa. Los miles de ahorradores que fueron llegando a las puertas de DMG para multiplicar sus capitales fueron la voz de alarma. Los proveedores empezaron a sentir los incumplimientos y completaron el cuadro de escándalo. En ese momento, el superintendente financiero César Prado tomó cartas en el asunto y en septiembre de 2007, a través de medidas cautelares, ordenó la suspensión inmediata de las operaciones de DMG y la devolución de los dineros recaudados a través de las tarjetas prepago.
Pero DMG, advertido de lo que iba a suceder, le dio la vuelta jurídica y meses antes creó una nueva empresa para seguir en el negocio: la compañía DMG Holding S. A., cuyos accionistas principales fueron David Murcia, su esposa Joanne Ivette León, su madre Amparo Guzmán, su hermana Nidia y su cuñada Claudia León. A la empresa se sumaron Cristina Isabel Lara, Ramiro Cruz Cabeza y Alba Nora Ortegón Pinilla. Entonces siguió la feria de los buenos negocios. Sólo que tanto ruido terminó por atraer los intereses de la justicia.El 19 de agosto de 2007 sobrevino el primer error cuando en la vía entre Puerto Asís y La Hormiga cayó un camión con $7.370 millones en efectivo de propiedad de DMG. El caso quedó en manos de la Fiscalía y después vinieron tres procesos más.
El último abierto a raíz de otro hallazgo escandaloso: $4.760 millones a bordo de una avioneta que aterrizó en Manizales. Los dueños del dinero, la firma Provitec, otro de los componentes del Grupo DMG. Poco a poco se llenaba la taza, sólo faltaba un detonante para que el Estado en pleno saliera a neutralizar lo que ya resultaba exceso.Lo demás es historia conocida. Como era de esperarse, la bomba de tiempo estalló y acabó de crear la crisis, la actitud insolente del propio David Murcia desafiando a las autoridades y retando al presidente Uribe para preservar su negocio. Hoy, DMG es un símbolo de prosperidad ilícita y tres de sus principales gestores están tras las rejas. Pero apenas empieza el escándalo y son varios los fugitivos de la justicia. Miles de usuarios de DMG esperan recuperar sus dineros, la sociedad asiste a un cuadro social de desesperación colectiva pocas veces visto y la gente se pregunta: ¿por qué el Estado se demoró tanto?DMG ya no es un capítulo más en la historia judicial de Colombia. Es un drama social que involucra a miles de familias que se aprestan a vivir un amargo diciembre.
Es hora de buscar culpables, pero también de poner en su sitio a los que faltan. La lección es para todos. Para los ciudadanos que han vuelto a caer en las redes del dinero fácil, para los bancos que no terminan de entender que crecen las cifras de colombianos sin opción de créditos justos, y para el Estado que, por andar en sus eternas peleas políticas, vio cómo de la nada se le creció un enano que hoy tiene en crisis al país. Una voz de alerta que se tardó en oírEn agosto de 2007 una próspera comerciante de Orito (Putumayo) le entregó a la Fiscalía un revelador testimonio sobre lo que sucedía en su departamento con DMG. Según ella William Suárez la contactó para que ampliara su red de negocios, manifestándole que a cambio le iba a entregar más de $7.000 millones.Entre Suárez y David Murcia le firmaron un pagaré en blanco para que expandiera su negocio. Ella dio cuenta de como a lo largo de todo el Putumayo DMG había extendido una red de negocios de electrodomésticos, droguerías, venta de productos naturales o supermercados. Sin embargo, cuando el efectivo llegaba a manos de la propietaria del negocio en Orito fue detectado por la Policía. La testigo terminó pidiendo que David Murcia justificara la procedencia del dinero, porque ella como los demás habitantes del Putumayo, era víctima de las circunstancias. Y concluyó diciendo: "es que uno por querer progresar y generar trabajo, termina en estas".Una prueba de lo que vivieron en los últimos tres años miles de familias en diversas regiones del país. Ilusionadas por el dorado del dinero fácil pero, al final, perdiéndolo todo.Conozca quíenes hacen parte del emporio DMG, haciendo clic AQUÍ [1]Conozca cómo está constituida DMG, haciendo clic AQUÍ [2]
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http://www.elespectador.com/impreso/articuloimpreso92633-el-beso-de-judas
Por: Norbey Quevedo H. | Elespectador.com
Aparecen nuevos personajes del círculo de David MUrcia Guzmán, que pueden ampliar las investigaciones que adelantan las autoridades. La telaraña empresarial sobre la cual se edificó un negocio salpicado por lavado de activos. Conozca cómo está constituida DMG, haciendo clic aquí. Conozca quíenes hacen parte del emporio DMG, haciendo clic aquí.
Por boca del propio David Eduardo Helmut Murcia Guzmán se sabe que en 2003 llegó a La Hormiga (Putumayo). Él dice que a repetir una experiencia exitosa en Pitalito (Huila) y realizar un programa radial de la Red Solidaria, además de vender productos naturales. Y que le fue tan bien que decidió ampliar su negocio a la promoción de una línea americana de productos y electrodomésticos. Lo cierto es que dos años después, en la Notaría 35 de Bogotá, apareció constituyendo la sociedad de la cual habla hoy todo el país: el Grupo DMG S. A.Es en este lapso donde las autoridades tienen un vacío investigativo aún sin respuesta. ¿Qué sucedió entre 2003 y 2005 en la vida del joven David Murcia Guzmán? ¿Quién es el eslabón perdido que explica el sorpresivo incremento de su patrimonio? ¿De dónde sacó el dinero para crear DMG? Según consta en el certificado de existencia y representación legal expedido por la Cámara de Comercio de Bogotá, la sociedad surgió con un capital inicial de $100 millones y un amplísimo objeto social: comercializar toda clase de bienes.El Grupo DMG nació oficialmente el 8 de abril de 2005 mediante la escritura pública 1033. La junta directiva prueba que desde sus orígenes fue un negocio familiar encabezado por el propio David Murcia y la participación mayoritaria de su esposa Joanne Ivette León Bermúdez y su madre Amparo Guzmán de Murcia.
No obstante, aunque con una participación minoritaria, aparecen tres nombres que hoy les pueden interesar a las autoridades: Julio Álvaro Restrepo Ponce, Manuel Ernesto Rodríguez y Luis Hugo Pinto Restrepo. Otros personajesLa sociedad entró a ser gerenciada por Leonor Uribe Quintero y en calidad de revisores fiscales principal y suplente quedaron inscritos Ramiro Cruz Cabezas e Irond Merving Vásquez Castro. Que estos personajes, hoy desconocidos, hayan participado de las utilidades del negocio, ni siquiera las autoridades lo saben. En cambio sí está probado que durante el resto del año 2005, DMG ni desarrolló su objeto social ni registró ingresos operacionales, lo cual no quiere decir que no se hubiera convertido en la punta de lanza de un emporio económico.Por ejemplo, en desarrollo de una visita promovida por la Superintendencia Financiera, se encontró que DMG constituyó una cuenta corriente en el Banco Agrario, y que entre agosto y diciembre de 2005 ingresaron a esa cuenta $2.696 millones. Eran dineros consignados desde disímiles municipios como Puerto Asís, Mocoa, Orito o La Hormiga, en el Putumayo; o Montería, Tierralta y Montelíbano, en Córdoba. Coincidencia o no, para la época zonas de dominio paramilitar con un denominador común: zonas de influencia de Carlos Mario Jiménez, alias Macaco.
Como dejando constancia de la rareza de esa cuenta, el Banco Agrario envió un oficio a la Superintendencia Financiera expresando sus reparos sobre estos dineros, con un detalle adicional, en muchos de los recibos aparecían tachados los nombres de las personas que habían hecho las consignaciones. Además, la DIAN advirtió otra peculiaridad: los socios aparecían prestándole dinero a su propia empresa, en una aparente actividad de ocultamiento. Murcia, por ejemplo, supuestamente le prestó $1.000 millones a DMG.Cuentas que no cuadranAlgo extraño sucedió durante el segundo semestre de 2005, pues de la noche a la mañana David Murcia, en su declaración de renta, reportó ingresos por valor de $60.364.000, pero no se explica entonces de dónde salió el dinero para los préstamos. En contraste, en el formulario para la renovación de la matrícula mercantil en la Cámara de Comercio reportó un activo total de $1.278 millones. ¿De dónde salió este millonario patrimonio en una empresa que formalmente no estaba operando? En aquella época, aunque el tema era sospechoso, no era una prioridad para las autoridades judiciales.Eso explica también por qué en los dos años siguientes el emporio económico de David Murcia Guzmán creció de una manera desbordada. Un par de cifras lo demuestran.
En 2006 ya tenía activos por $14.069 millones y en 2007 la cifra fue de $32.719 millones. Adicionalmente, David Murcia emprendió otra tarea paralela: la compra y constitución de nuevas empresas, como Comerciar y Mercadear Ltda., que adquirió a bajo precio en mayo de 2005 y multiplicó su capital en forma exagerada. Junto a Murcia volvió a aparecer Luis Hugo Pinto.En cambio el que parece un fantasma, pero las autoridades ya saben que ha sido el cerebro de la organización, es William Suárez Suárez, un ex taxista que en pocos meses pasó a ser el propietario de la más acreditada pista de motocross de Suramérica. Suárez es el cuñado de David Murcia y según pruebas aportadas por la Fiscalía, en varias ocasiones transó con él fraccionar gruesas sumas de dinero para eludir controles fiscales y tributarios, así como el envío de capitales para pagar sobornos, comprar políticos y posicionar la organización en todos los niveles.¿Es él el eslabón entre DMG y el narcotráfico?
La Policía por ahora sabe que es un hombre bien armado y que registra el doble de las entradas de su cuñado David Murcia a Panamá. De hecho, las autoridades sospechan que se esconde en el vecino país. Es el personaje a capturar, y es tanta la confianza que existe entre Murcia y Suárez que, entre los registros mercantiles, aparece un poder a través del cual el ostentoso David Murcia otorga plenas facultades a William Suárez para que maneje a sus anchas el grupo económico sin ninguna clase de restricciones o límites.‘Boom’ empresarialEn consenso o no, lo único claro es que en tres años el grupo DMG conformó en Colombia un emporio de 36 empresas, de las cuales se advierte que existía una matriz principal para el movimiento de capitales, un componente mediático desdoblado en diversas opciones de penetración social y una sólida compañía de transporte de valores para mover altas sumas de dinero en efectivo, porque, entre otros aspectos, esta era otra de las características de la sociedad: prescindir lo más posible del sistema financiero para facilitar el flujo de sus capitales a lo largo y ancho del país.Fueron los años dorados de DMG. Con $200 millones de capital original nació Global Marketing, para mercadear productos y servicios. Esa empresa fue el soporte fundamental para la creación de la tarjeta prepago Prodigy Card, que hizo famosa la sigla con las iniciales de David Murcia Guzmán.
En este proyecto, como consta en el certificado de la Cámara de Comercio, lo acompañaron los miembros de la junta directiva Joseau Ahmed Dasuki Ballestas y César Alberto Solano Albarracín. El gerente fue Germán Urdinola Sanabria y el revisor fiscal Roberto Arias.Y también el grupo se hizo a la propiedad de la empresa Inversiones Sánchez Rivera, que existía desde 1998 y adquirió el grupo en 2007, dejando en su junta directiva a nuevos integrantes del clan Murcia: John Robert Murcia Quintero, Rafael Gómez Murcia, Uldarico Murcia Casas y Diego Alejando Murcia, entre otros. Una empresa que se hizo famosa porque entre sus propiedades está El Gran Trigal, un establecimiento comercial que le permitió a miles de clientes de DMG adquirir sus mercados con el mismo sistema original de la tarjeta prepago Prodigy Card.El canal de TVLa otra joya de la corona es el canal Body Channel Canal del Cuerpo S. A., constituido el 11 de marzo de 2003.
De alguna manera, a través de esta firma, David Murcia cumplió su sueño, pues realmente estudió actuación, fue coordinador de extras y trabajó dos años haciendo videos turísticos. El canal quedó a cargo de uno de sus socios fundamentales, Daniel Ángel Rueda, el hombre que le ayudó a acceder a los más altos círculos sociales y que hoy permanece detenido en la penitenciaría de La Picota, pesando sobre él sospechas de que ayudó a lavar más de US$7 millones a través de una transferencia a España.Según documentación aportada por la Fiscalía, Daniel Ángel fue un hombre clave en el proyecto DMG. No sólo estaba convencido de la necesidad de expandir sus negocios de televisión a Chile y Argentina, sino que estaba seguro de que podían penetrar en el mercado colombiano pagando los mejores precios. “Vamos a adueñarnos de los medios”, “hay seis millones de dólares para pagarles a los periodistas”, “compremos CNN”, fueron algunas de las frases que escuchó el ente investigador en sus interceptaciones telefónicas, en insólitos diálogos en que llegó a referirse a Murcia como “El flaco de oro”.
En pocas palabras, fueron meses de absoluta impunidad y de apertura de nuevas empresas para blanquear capitales. DMG Fashion S. A., Canal del Humor S. A., Provitec Ltda., Studio Pilates Center Ltda. o CPV Computadores Ltda., entre otras (ver gráfico anexo) y detrás de esta feria de empresas a granel, la penetración a los sectores público y privado a través de una marca que se fue abriendo paso: DMG. Patrocinio de fiestas a la Policía, publicidad para los equipos de fútbol, financiación de campañas políticas, el oficio que sabe hacer el dinero fácil para garantizar sus acciones con fachada legal.Los erroresSin embargo, todo exceso termina mal y DMG cayó en su propia trampa. Los miles de ahorradores que fueron llegando a las puertas de DMG para multiplicar sus capitales fueron la voz de alarma. Los proveedores empezaron a sentir los incumplimientos y completaron el cuadro de escándalo. En ese momento, el superintendente financiero César Prado tomó cartas en el asunto y en septiembre de 2007, a través de medidas cautelares, ordenó la suspensión inmediata de las operaciones de DMG y la devolución de los dineros recaudados a través de las tarjetas prepago.
Pero DMG, advertido de lo que iba a suceder, le dio la vuelta jurídica y meses antes creó una nueva empresa para seguir en el negocio: la compañía DMG Holding S. A., cuyos accionistas principales fueron David Murcia, su esposa Joanne Ivette León, su madre Amparo Guzmán, su hermana Nidia y su cuñada Claudia León. A la empresa se sumaron Cristina Isabel Lara, Ramiro Cruz Cabeza y Alba Nora Ortegón Pinilla. Entonces siguió la feria de los buenos negocios. Sólo que tanto ruido terminó por atraer los intereses de la justicia.El 19 de agosto de 2007 sobrevino el primer error cuando en la vía entre Puerto Asís y La Hormiga cayó un camión con $7.370 millones en efectivo de propiedad de DMG. El caso quedó en manos de la Fiscalía y después vinieron tres procesos más.
El último abierto a raíz de otro hallazgo escandaloso: $4.760 millones a bordo de una avioneta que aterrizó en Manizales. Los dueños del dinero, la firma Provitec, otro de los componentes del Grupo DMG. Poco a poco se llenaba la taza, sólo faltaba un detonante para que el Estado en pleno saliera a neutralizar lo que ya resultaba exceso.Lo demás es historia conocida. Como era de esperarse, la bomba de tiempo estalló y acabó de crear la crisis, la actitud insolente del propio David Murcia desafiando a las autoridades y retando al presidente Uribe para preservar su negocio. Hoy, DMG es un símbolo de prosperidad ilícita y tres de sus principales gestores están tras las rejas. Pero apenas empieza el escándalo y son varios los fugitivos de la justicia. Miles de usuarios de DMG esperan recuperar sus dineros, la sociedad asiste a un cuadro social de desesperación colectiva pocas veces visto y la gente se pregunta: ¿por qué el Estado se demoró tanto?DMG ya no es un capítulo más en la historia judicial de Colombia. Es un drama social que involucra a miles de familias que se aprestan a vivir un amargo diciembre.
Es hora de buscar culpables, pero también de poner en su sitio a los que faltan. La lección es para todos. Para los ciudadanos que han vuelto a caer en las redes del dinero fácil, para los bancos que no terminan de entender que crecen las cifras de colombianos sin opción de créditos justos, y para el Estado que, por andar en sus eternas peleas políticas, vio cómo de la nada se le creció un enano que hoy tiene en crisis al país. Una voz de alerta que se tardó en oírEn agosto de 2007 una próspera comerciante de Orito (Putumayo) le entregó a la Fiscalía un revelador testimonio sobre lo que sucedía en su departamento con DMG. Según ella William Suárez la contactó para que ampliara su red de negocios, manifestándole que a cambio le iba a entregar más de $7.000 millones.Entre Suárez y David Murcia le firmaron un pagaré en blanco para que expandiera su negocio. Ella dio cuenta de como a lo largo de todo el Putumayo DMG había extendido una red de negocios de electrodomésticos, droguerías, venta de productos naturales o supermercados. Sin embargo, cuando el efectivo llegaba a manos de la propietaria del negocio en Orito fue detectado por la Policía. La testigo terminó pidiendo que David Murcia justificara la procedencia del dinero, porque ella como los demás habitantes del Putumayo, era víctima de las circunstancias. Y concluyó diciendo: "es que uno por querer progresar y generar trabajo, termina en estas".Una prueba de lo que vivieron en los últimos tres años miles de familias en diversas regiones del país. Ilusionadas por el dorado del dinero fácil pero, al final, perdiéndolo todo.Conozca quíenes hacen parte del emporio DMG, haciendo clic AQUÍ [1]Conozca cómo está constituida DMG, haciendo clic AQUÍ [2]
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http://www.elespectador.com/impreso/articuloimpreso92633-el-beso-de-judas
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Crisis de las Piramides-Caso DMG
La gran exhumación en la comuna 13 de Medellín
La gran exhumación en la comuna 13 de Medellín
Nunca más - Desaparecidos
Lunes, 24 de Noviembre de 2008 14:21
Por primera vez una capital como Medellín será protagonista de un desentierro masivo de desaparecidos. Buscan 150 cadáveres desechados como basura en la comuna 13.
La macabra peregrinación hacia La Escombrera comenzaba en las horas del amanecer cuando muchos se despertaban para ir a sus trabajos. Desde las ventanas de barrios como El Salado, Antonio Nariño o el 20 de Julio, distantes unos 20 minutos del centro de Medellín, la gente veía cómo los 'paras' sacaban a las personas, les amarraban las muñecas y los hacían caminar hacia ese terreno en el cual los camiones acostumbran a depositar escombros.
"A muchos les tapaban la cabeza con trapos", cuenta una mujer que perdió a uno de sus hijos en la famosa guerra de la Comuna 13 de Medellín. Una vez llegaban a la parte alta de la montaña los asesinaban, abrían un hueco y allí los arrojaban. Entre tanta basura, tierra y arena era difícil que alguien se diera cuenta del lugar exacto donde eran enterrados. Además, salvo por los paramilitares, nadie se atrevía a subir hasta La Escombrera.
Aun hoy la gente ha hecho de la zona un lugar vetado por el miedo. "A veces nos atrevíamos a preguntarles a esos hombres que qué habían hecho con tal persona, y ellos nos decían que no buscáramos ni preguntáramos más porque ya estaba bien picadito en el basurero", recuerda una vecina a quien los paramilitares le desaparecieron un hijo en 2004.
Ese sitio se convertirá en los próximos días en protagonista de la mayor excavación hecha hasta ahora por la Fiscalía desde que comenzó a desenterrar los muertos de la violencia de los últimos 20 años en Colombia. También tendrá un significado especial por tratarse de la primera exhumación masiva en una de las grandes ciudades del país.
El propio Diego Fernando Murillo, alias 'Don Berna', jefe máximo del Bloque Cacique Nutibara que operaba en la zona en la época de las desapariciones, declaró que en la Comuna 13, incluida La Escombrera, habría más de 100 fosas comunes. Y la Oficina de Derechos Humanos de la Personería de Medellín habla de 150 cuerpos bajo los escombros.
Desde 1999 la guerrilla dominaba sectores de esa comuna, que hace parte del corredor estratégico de la costa Caribe hacia el centro del país. Los paramilitares llegaron tiempo después a pelear ese territorio. La guerra llegó a tal punto que ni siquiera Medicina Legal podía entrar a retirar los muertos. Por eso, dos meses después de que Álvaro Uribe asumió la Presidencia en octubre de 2002, se llevó a cabo una operación militar de dimensiones nunca vistas en una ciudad.
"La guerra comenzó en la madrugada de un miércoles mientras todos dormíamos -recuerda una habitante del barrio Las Independencias II, refiriéndose a la Operación Orión-. Mi hijo se levantó asustado y me dijo que tres hombres estaban armados en el techo de la casa, y como los 'paras' se mantenían por ahí todos los días no le hice caso y me volví a dormir". Diez minutos después, su familia y el resto de los 100.000 habitantes de la Comuna tuvieron que resguardarse como pudieron. Una vecina, Clara Peña, cuenta que durante los tres días que duró la intervención militar no pudo salir de su casa. Su microempresa de arepas, que funcionaba en su hogar, agotó las existencias porque fue lo único que pudieron comer su familia y los vecinos. Salir significaba la muerte.
Fueron tres noches de terror en las laderas del occidente de Medellín. Los helicópteros negros, las tanquetas y los miles de hombres con artillería sofisticada, que antes la gente sólo había visto en televisión, se hicieron realidad.
Al tercer día las balaceras cedieron y los helicópteros dejaron de patrullar. Los habitantes de los 23 barrios de la Comuna se atrevieron a salir y encontraron en las calles empinadas centenares de policías y militares patrullando. Varias familias acudieron hasta los comandos para preguntar por sus hijos que habían sido capturados en esos días. En total 450 personas fueron conducidas a instalaciones policiales y militares. De esa cifra sólo a 82 se les impuso medida de aseguramiento y, transcurridos seis años de la Operación, aún no se ha dictado un fallo.
Al frente de la Operación estuvo el general Mario Montoya, en ese entonces comandante de la IV Brigada y quien en las semanas siguientes se dedicó a aclarar ante los medios que el objetivo de Orión era darle punto final a la violencia que desde hacía tres años tenía en jaque a los habitantes de la 13.
Varios paramilitares desmovilizados han contado a la Fiscalía que después de la Operación Orión las AUC se tomaron esos barrios. Uno de ellos narró la supuesta connivencia con la Fuerza Pública durante la Operación: "La entrada a la Comuna 13 se hizo aprovechando la Operación Orión. Recibimos ayuda de todas las autoridades. La orden que dieron fue acabar con las milicias y quedarnos en la zona. Para ser sinceros, toda la Policía nos ayudó. No sé si por miedo, pero trabajamos en conjunto". Así pues, según testimonios recopilados por SEMANA, en La Escombrera y en La Arenera (un sitio aledaño) estarían enterrados buena parte de los desaparecidos que dejó la incursión paramilitar en los días posteriores a Orión.
El libro Dinámicas de guerra y construcción de paz: el caso de la comuna trece de Medellín, elaborado por el Grupo Interdisciplinario sobre Conflicto y Violencia de la Universidad de Antioquia, también da cuenta por medio de testimonios de la gente no sólo de esta connivencia macabra sino de la difícil situación en la que quedaron los barrios después de la Operación.
Y hace 10 días, en medio de una vigilia humanitaria para recordar a las víctimas, varias personas de la Comuna a quienes les desaparecieron familiares durante y después de la Operación, exigieron su derecho a exhumar a sus seres queridos que siguen enterrados en La Escombrera.
En los últimos seis años se tienen registrados 70 casos de desapariciones forzadas y 30 asesinatos de líderes reconocidos de la Comuna. Esto sin contar con la cantidad de muertos que hubo los días posteriores a la intervención militar.
Otra mujer le relató a SEMANA parte del horror que se vivió en La 13, incluso años después de Orión: "En mi casa teníamos que dormir con el machete bajo la almohada. Yo les prometí a mis hijos que no iba a dejar que se los llevaran y los mataran". En marzo de 2006 un hombre que se identificó como de las autodefensas entró hasta la sala y le arrebató a un hijo de 12 años. Ella logró soltarlo y empujar al hombre hasta sacarlo. "Duramos una semana encerrados todos en la casa -cuenta- y esos hombres gritándome desde la azotea: 'Tonces qué gonorrea, ¿ya ahorró pa'l cajón'".
Hoy ella vive en otro barrio y su casa en La 13 fue saqueada por las autodefensas. En el barrio cuentan que allí vive un pastor evangélico que alega ser el dueño. Los familiares de las víctimas y algunas ONG de la ciudad han propuesto hacer de este lugar un símbolo nacional de los desaparecidos: "Sé que es posible que a mi hijo no lo encuentren... eso es muy grande y le están echando escombros desde hace muchos años. Pero lo importante es ver que esa plata de la Alcaldía sí está sirviendo para algo... por lo menos que empiecen a reconocer nuestro derecho a exhumar a nuestros muertos", dijo Bertha Yepes, quien tiene a su hijo desaparecido desde 2004.
Gustavo Duque, director del equipo de exhumaciones de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, dijo a SEMANA que gracias a un acuerdo firmado la semana pasada entre ellos y la Alcaldía no sólo harán que se suspenda el transprte de desechos a La Escombrera sino que se contratarán equipos de tecnología avanzada de la Escuela de Minas de la Universidad Nacional para excavar toneladas de basura en el depósito ilegal.
El mismo Duque ha advertido que el proceso de excavación y exhumación puede durar muchos meses, "será como buscar agujas".
www.verdadabierta.com
Publicado en www.Semana.com edición 1386 24/11/2008
Nunca más - Desaparecidos
Lunes, 24 de Noviembre de 2008 14:21
Por primera vez una capital como Medellín será protagonista de un desentierro masivo de desaparecidos. Buscan 150 cadáveres desechados como basura en la comuna 13.
La macabra peregrinación hacia La Escombrera comenzaba en las horas del amanecer cuando muchos se despertaban para ir a sus trabajos. Desde las ventanas de barrios como El Salado, Antonio Nariño o el 20 de Julio, distantes unos 20 minutos del centro de Medellín, la gente veía cómo los 'paras' sacaban a las personas, les amarraban las muñecas y los hacían caminar hacia ese terreno en el cual los camiones acostumbran a depositar escombros.
"A muchos les tapaban la cabeza con trapos", cuenta una mujer que perdió a uno de sus hijos en la famosa guerra de la Comuna 13 de Medellín. Una vez llegaban a la parte alta de la montaña los asesinaban, abrían un hueco y allí los arrojaban. Entre tanta basura, tierra y arena era difícil que alguien se diera cuenta del lugar exacto donde eran enterrados. Además, salvo por los paramilitares, nadie se atrevía a subir hasta La Escombrera.
Aun hoy la gente ha hecho de la zona un lugar vetado por el miedo. "A veces nos atrevíamos a preguntarles a esos hombres que qué habían hecho con tal persona, y ellos nos decían que no buscáramos ni preguntáramos más porque ya estaba bien picadito en el basurero", recuerda una vecina a quien los paramilitares le desaparecieron un hijo en 2004.
Ese sitio se convertirá en los próximos días en protagonista de la mayor excavación hecha hasta ahora por la Fiscalía desde que comenzó a desenterrar los muertos de la violencia de los últimos 20 años en Colombia. También tendrá un significado especial por tratarse de la primera exhumación masiva en una de las grandes ciudades del país.
El propio Diego Fernando Murillo, alias 'Don Berna', jefe máximo del Bloque Cacique Nutibara que operaba en la zona en la época de las desapariciones, declaró que en la Comuna 13, incluida La Escombrera, habría más de 100 fosas comunes. Y la Oficina de Derechos Humanos de la Personería de Medellín habla de 150 cuerpos bajo los escombros.
Desde 1999 la guerrilla dominaba sectores de esa comuna, que hace parte del corredor estratégico de la costa Caribe hacia el centro del país. Los paramilitares llegaron tiempo después a pelear ese territorio. La guerra llegó a tal punto que ni siquiera Medicina Legal podía entrar a retirar los muertos. Por eso, dos meses después de que Álvaro Uribe asumió la Presidencia en octubre de 2002, se llevó a cabo una operación militar de dimensiones nunca vistas en una ciudad.
"La guerra comenzó en la madrugada de un miércoles mientras todos dormíamos -recuerda una habitante del barrio Las Independencias II, refiriéndose a la Operación Orión-. Mi hijo se levantó asustado y me dijo que tres hombres estaban armados en el techo de la casa, y como los 'paras' se mantenían por ahí todos los días no le hice caso y me volví a dormir". Diez minutos después, su familia y el resto de los 100.000 habitantes de la Comuna tuvieron que resguardarse como pudieron. Una vecina, Clara Peña, cuenta que durante los tres días que duró la intervención militar no pudo salir de su casa. Su microempresa de arepas, que funcionaba en su hogar, agotó las existencias porque fue lo único que pudieron comer su familia y los vecinos. Salir significaba la muerte.
Fueron tres noches de terror en las laderas del occidente de Medellín. Los helicópteros negros, las tanquetas y los miles de hombres con artillería sofisticada, que antes la gente sólo había visto en televisión, se hicieron realidad.
Al tercer día las balaceras cedieron y los helicópteros dejaron de patrullar. Los habitantes de los 23 barrios de la Comuna se atrevieron a salir y encontraron en las calles empinadas centenares de policías y militares patrullando. Varias familias acudieron hasta los comandos para preguntar por sus hijos que habían sido capturados en esos días. En total 450 personas fueron conducidas a instalaciones policiales y militares. De esa cifra sólo a 82 se les impuso medida de aseguramiento y, transcurridos seis años de la Operación, aún no se ha dictado un fallo.
Al frente de la Operación estuvo el general Mario Montoya, en ese entonces comandante de la IV Brigada y quien en las semanas siguientes se dedicó a aclarar ante los medios que el objetivo de Orión era darle punto final a la violencia que desde hacía tres años tenía en jaque a los habitantes de la 13.
Varios paramilitares desmovilizados han contado a la Fiscalía que después de la Operación Orión las AUC se tomaron esos barrios. Uno de ellos narró la supuesta connivencia con la Fuerza Pública durante la Operación: "La entrada a la Comuna 13 se hizo aprovechando la Operación Orión. Recibimos ayuda de todas las autoridades. La orden que dieron fue acabar con las milicias y quedarnos en la zona. Para ser sinceros, toda la Policía nos ayudó. No sé si por miedo, pero trabajamos en conjunto". Así pues, según testimonios recopilados por SEMANA, en La Escombrera y en La Arenera (un sitio aledaño) estarían enterrados buena parte de los desaparecidos que dejó la incursión paramilitar en los días posteriores a Orión.
El libro Dinámicas de guerra y construcción de paz: el caso de la comuna trece de Medellín, elaborado por el Grupo Interdisciplinario sobre Conflicto y Violencia de la Universidad de Antioquia, también da cuenta por medio de testimonios de la gente no sólo de esta connivencia macabra sino de la difícil situación en la que quedaron los barrios después de la Operación.
Y hace 10 días, en medio de una vigilia humanitaria para recordar a las víctimas, varias personas de la Comuna a quienes les desaparecieron familiares durante y después de la Operación, exigieron su derecho a exhumar a sus seres queridos que siguen enterrados en La Escombrera.
En los últimos seis años se tienen registrados 70 casos de desapariciones forzadas y 30 asesinatos de líderes reconocidos de la Comuna. Esto sin contar con la cantidad de muertos que hubo los días posteriores a la intervención militar.
Otra mujer le relató a SEMANA parte del horror que se vivió en La 13, incluso años después de Orión: "En mi casa teníamos que dormir con el machete bajo la almohada. Yo les prometí a mis hijos que no iba a dejar que se los llevaran y los mataran". En marzo de 2006 un hombre que se identificó como de las autodefensas entró hasta la sala y le arrebató a un hijo de 12 años. Ella logró soltarlo y empujar al hombre hasta sacarlo. "Duramos una semana encerrados todos en la casa -cuenta- y esos hombres gritándome desde la azotea: 'Tonces qué gonorrea, ¿ya ahorró pa'l cajón'".
Hoy ella vive en otro barrio y su casa en La 13 fue saqueada por las autodefensas. En el barrio cuentan que allí vive un pastor evangélico que alega ser el dueño. Los familiares de las víctimas y algunas ONG de la ciudad han propuesto hacer de este lugar un símbolo nacional de los desaparecidos: "Sé que es posible que a mi hijo no lo encuentren... eso es muy grande y le están echando escombros desde hace muchos años. Pero lo importante es ver que esa plata de la Alcaldía sí está sirviendo para algo... por lo menos que empiecen a reconocer nuestro derecho a exhumar a nuestros muertos", dijo Bertha Yepes, quien tiene a su hijo desaparecido desde 2004.
Gustavo Duque, director del equipo de exhumaciones de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, dijo a SEMANA que gracias a un acuerdo firmado la semana pasada entre ellos y la Alcaldía no sólo harán que se suspenda el transprte de desechos a La Escombrera sino que se contratarán equipos de tecnología avanzada de la Escuela de Minas de la Universidad Nacional para excavar toneladas de basura en el depósito ilegal.
El mismo Duque ha advertido que el proceso de excavación y exhumación puede durar muchos meses, "será como buscar agujas".
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Publicado en www.Semana.com edición 1386 24/11/2008
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Conflicto Interno,
Desapariciones,
Medellín-Comuna 13,
Paramilitarismo
800 campesinos están atrapados o desplazados por combates en Nariño
Unos 800 campesinos están atrapados o desplazados por combates en Nariño entre Ejército y guerrilla
Los enfrentamientos armados se presentan en Barbacoas desde hace dos semanas, según la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes) en Bogotá.
La sección del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Nariño, departamento al que pertenece ese municipio, y las autoridades locales "han contabilizado 800 personas entre las que han tenido que abandonar sus tierras y quienes se encuentran confinadas por los enfrentamientos", agregó Codhes.
La ONG dijo que el subdelegado del CICR en la región, Serge Thierry, comunicó que "la situación de conflicto armado en la zona es muy preocupante para residentes y desplazados".
"Para muchos, la única salida ha sido abandonar sus tierras y perderlo todo", agregó Thierry, cuya sede está en Pasto la capital de Nariño, región fronteriza con Ecuador.
Los combates en la zona los libran efectivos de la fuerza pública con guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) o paramilitares.
Con EFE.
www.eltiempo.com
Los enfrentamientos armados se presentan en Barbacoas desde hace dos semanas, según la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes) en Bogotá.
La sección del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Nariño, departamento al que pertenece ese municipio, y las autoridades locales "han contabilizado 800 personas entre las que han tenido que abandonar sus tierras y quienes se encuentran confinadas por los enfrentamientos", agregó Codhes.
La ONG dijo que el subdelegado del CICR en la región, Serge Thierry, comunicó que "la situación de conflicto armado en la zona es muy preocupante para residentes y desplazados".
"Para muchos, la única salida ha sido abandonar sus tierras y perderlo todo", agregó Thierry, cuya sede está en Pasto la capital de Nariño, región fronteriza con Ecuador.
Los combates en la zona los libran efectivos de la fuerza pública con guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) o paramilitares.
Con EFE.
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Incursión de Farc a Puerto Asís (Putumayo)
Dos muertos, 12 heridos y dos secuestrados, saldo de incursión de Farc a Puerto Asís (Putumayo)
Los muertos son el comerciante Reinaldo Prieto y el patrullero de la Policía Nacional, Alexander Salas Manga, natural de Sabanalarga, Atlántico.
Los dos cayeron víctimas de una motocicleta bomba activada a control remoto por hombres del Frente 48 de las Farc alrededor de las 5:30 a.m. de este sábado, en el puerto conocido como muelle La Playa, a dos kilómetros de Puerto Asís, luego de secuestrar a dos comerciantes.
Los comerciantes secuestrados, según la Policía, fueron Jaime Alarcón Rojas y Juan Carlos Casanova.
"Ellos se llevaron a los comerciantes, la Policía acudió y los guerrilleros detonaron una primera carga explosiva que causó los dos muertos, entre ellos un hombre de la Policía; luego mientras la Policía despejaba el área, explotó una motocicleta bomba", dijo el coronel Harol Lara, comandante de la Policía de Putumayo.
Por el ataque se encuentra gravemente herido el subintendente Arisaldo Sandoval Carabalí, comandante encargado de la Estación de Policía de Puerto Asís. "Recibió todo el impacto y está grave", dijo otra fuente de la Policía.
También resultaron heridas once personas más, una de las cuales ya fue dada de alta del Hospital de Puerto Asís.
Las siguientes personas aún están bajo vigilancia médica:
Derly Madroñer, 12 años.
Duber Yaiguaje, 16 años.
Wilson Morales, 32 años.
José Figueroa 31 años.
Luis Alberto Mesa, 43 años.
José Rivera, de 45 años.
Fair Yaiguaje, 46 años.
Lorena Zambrano 26 años.
María de Jesús Pizarro, 67 años
Raúl Oviedo, 37 años.
Respaldaron protestas por cierre de DMG
Según la Policía, en el lugar del atentado se encontraron dos panfletos firmados por el Frente 48 de las Farc. En el primero amenazan a informantes de la Fuerza Pública, y en el segundo respaldan al Pueblo de Putumayo en sus manifestaciones por el cierre de DMG.
Este último comunicado, conocido por EL TIEMPO dice: "El Frente 48 del Bloque Sur de las Farc- EP expresa su solidaridad al pueblo putumayense en el difícil momento por el que atraviesa y apoya de manera irrestricta todos sus reclamos".
"Ante el atraco de que han sido víctimas por parte del presidente paramilitar Álvaro Uribe Vélez, quien se apropió de los escasos recursos económicos que tenía el pueblo", dice.
También prohíben la caza de dantas, la extracción de madera y menciona a DMF y DRFE.
Mientras estos hechos ocurrían en Mocoa iniciaba una marcha que llamaron "contra el secuestro de David Murcia Guzmán".
A esta hora, continúan los bloqueos en la capital del departamento lo que ha provocado una emergencia en salud, porque no se han podido trasladar a Neiva algunos enfermos que necesitan atención médica especializada a la que no tienen acceso en Mocoa.
Jorge Quintero, enviado especial de EL TIEMPO, MOCOA (PUTUMAYO).
www.eltiempo.com
Los muertos son el comerciante Reinaldo Prieto y el patrullero de la Policía Nacional, Alexander Salas Manga, natural de Sabanalarga, Atlántico.
Los dos cayeron víctimas de una motocicleta bomba activada a control remoto por hombres del Frente 48 de las Farc alrededor de las 5:30 a.m. de este sábado, en el puerto conocido como muelle La Playa, a dos kilómetros de Puerto Asís, luego de secuestrar a dos comerciantes.
Los comerciantes secuestrados, según la Policía, fueron Jaime Alarcón Rojas y Juan Carlos Casanova.
"Ellos se llevaron a los comerciantes, la Policía acudió y los guerrilleros detonaron una primera carga explosiva que causó los dos muertos, entre ellos un hombre de la Policía; luego mientras la Policía despejaba el área, explotó una motocicleta bomba", dijo el coronel Harol Lara, comandante de la Policía de Putumayo.
Por el ataque se encuentra gravemente herido el subintendente Arisaldo Sandoval Carabalí, comandante encargado de la Estación de Policía de Puerto Asís. "Recibió todo el impacto y está grave", dijo otra fuente de la Policía.
También resultaron heridas once personas más, una de las cuales ya fue dada de alta del Hospital de Puerto Asís.
Las siguientes personas aún están bajo vigilancia médica:
Derly Madroñer, 12 años.
Duber Yaiguaje, 16 años.
Wilson Morales, 32 años.
José Figueroa 31 años.
Luis Alberto Mesa, 43 años.
José Rivera, de 45 años.
Fair Yaiguaje, 46 años.
Lorena Zambrano 26 años.
María de Jesús Pizarro, 67 años
Raúl Oviedo, 37 años.
Respaldaron protestas por cierre de DMG
Según la Policía, en el lugar del atentado se encontraron dos panfletos firmados por el Frente 48 de las Farc. En el primero amenazan a informantes de la Fuerza Pública, y en el segundo respaldan al Pueblo de Putumayo en sus manifestaciones por el cierre de DMG.
Este último comunicado, conocido por EL TIEMPO dice: "El Frente 48 del Bloque Sur de las Farc- EP expresa su solidaridad al pueblo putumayense en el difícil momento por el que atraviesa y apoya de manera irrestricta todos sus reclamos".
"Ante el atraco de que han sido víctimas por parte del presidente paramilitar Álvaro Uribe Vélez, quien se apropió de los escasos recursos económicos que tenía el pueblo", dice.
También prohíben la caza de dantas, la extracción de madera y menciona a DMF y DRFE.
Mientras estos hechos ocurrían en Mocoa iniciaba una marcha que llamaron "contra el secuestro de David Murcia Guzmán".
A esta hora, continúan los bloqueos en la capital del departamento lo que ha provocado una emergencia en salud, porque no se han podido trasladar a Neiva algunos enfermos que necesitan atención médica especializada a la que no tienen acceso en Mocoa.
Jorge Quintero, enviado especial de EL TIEMPO, MOCOA (PUTUMAYO).
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