La aspiración de Germán Vargas Lleras a la Presidencia ha dividido a su partido entre quienes apoyan la reelección de Uribe y quienes lo respaldan a él.
César Paredes, periodista de Semana.com
En los últimos días Cambio Radical ha sido centro de un agitado debate debido a su distanciamiento del uribismo. Esta colectividad fue fiel al gobierno hasta el año pasado cuando se discutió en la Comisión Primera del Senado el proyecto de Reforma Política y Germán Vargas Lleras, jefe del partido, dio la orden desde el exterior (donde estaba estudiando) de votarla favorablemente mientras el gobierno hacía lo posible por hundirla.
El proyecto incluía la sanción de la pérdida de la curul a los partidos cuyos miembros estuvieran implicados en el escándalo de la parapolítica. Así las mayorías del gobierno quedarían diezmadas. Ante la presión del Ejecutivo, sin embargo, la iniciativa sucumbió.
Pero fue otro proyecto de ley el que terminó por romper el cordón que unía a este partido con el gobierno: el de referendo para la reelección presidencial. Desde el principio Cambio Radical advirtió que votaría a favor del texto que pregunta a la ciudadanía si está de acuerdo con el hecho de que un Presidente, “que haya ejercido” dos períodos constitucionales, pueda ser elegido para otro período. Con esta decisión sumada a la renuncia de Vargas Lleras al Senado, quedó en evidencia su aspiración presidencial.
El texto de la pregunta dio paso a una interpretación polémica: de ser aprobado, Uribe solo podría aspirar a una reelección después de terminar su mandato cabalmente, es decir, en 2014. De esta manera, Cambio Radical buscó salvar su imagen frente al gobierno apoyándose en esta interpretación: no se opuso férreamente a la reelección, lo cual podría acarrearle un alto costo político, y defendió la necesidad de un respiro en la democracia.
Pero en el segundo debate en la Plenaria de la Cámara quedó demostrado que la colectividad tenía la orden de hundir el proyecto con la dilación de su debate alentada por el presidente de la Cámara, Germán Varón Cotrino, quien también pertenece a la organización. No obstante, varios representantes mostraron fidelidad al gobierno en contravía de la dirección del partido.
A comienzo de este año, Vargas Lleras calificó como retaliación del gobierno contra su partido, la renuncia presionada de varios funcionarios que eran cuotas burocráticas de la colectividad. También acusó al gobierno de querer dividir a Cambio Radical. El aspirante presidencial comparó a algunos congresistas que se ampararon en Uribe con Teodolindo Avendaño, quien está acusado de haber recibido favores a cambio de ayudar a la aprobación de la primera reelección de Uribe.
El representante a la Cámara, Roy Barreras, quien ha sido uno de los mayores contradictores de Vargas Lleras dentro de su colectividad, ha respondido acusándolo de deslealtad con el gobierno. Y contrario a lo que dicen los seguidores de Vargas Lleras, ha afirmado que la mayoría apoya al gobierno y si esta tuviera que decidir entre Uribe y el dirigente de Cambio Radical, optaría por el Presidente.
Esta serie de hechos amenazan con fracturar la unidad partidista. El tema de fondo, sin embargo, es si lo que le pasa realmente a Cambio Radical es que nunca se consolidó realmente como un partido, sino fue más un caudillo que consiguió unir tras de sí todo tipo de intereses e ideologías diversas.
Algo similar a lo que sucedió en el Partido de la U, según dice el analista político Fernando Giraldo, porque “después de la reforma de 2003, que redujo el número de partidos, muchos líderes políticos que compartían el uribismo, se refugiaron en ese partido”.
Este hecho permitió el ingreso de políticos de distintas corrientes, lo cual impide una identificación ideológica clara del partido.
La segunda razón, que según Giraldo explica las fracturas del Cambio Radical es que “miembros de la colectividad se han sentido agraviados con el talante del actual director de la organización y en medio de la crisis le están pasando la cuenta de cobro”.
Y la tercera es que “el gobierno ha encontrado en Cambio Radical un obstáculo para su propósito de promover una candidatura única que surja del uribismo para las próximas elecciones e intenta minar su disciplina para sacarlo del juego”.
Vargas Lleras fue uno de los primeros que sin esperar a que Uribe se decidiera si iba o no a aspirar a otro período presidencial, comenzó a hacer campaña. Para muchos él es quien más se parece al Primer Mandatario y quien reproduciría fielmente su política.
A pesar de su gran clientela política con presencia en todo el país, no se sería fácil competir por la Presidencia enfrentado al uribismo, si éste logra ponerse de acuerdo en un candidato único.
Lo que debe ser un partido
La semana pasada la senadora del Partido de la U, Martha Lucía Ramírez expresó su preocupación porque el debate de los partidos uribistas en los últimos días se ha centrado en la posibilidad de una nueva reelección del Presidente y ha dejado de lado temas trascendentales como la crisis financiera, la educación y el desempleo, entre otros.
Cambio Radical no escapa a esta crítica. La última reunión entre los senadores del partido giró en torno a la discusión de si iban o no a apoyar el referendo reeleccionista y según el mismo Roy Barreras el partido llevaba más de un año sin reunirse.
Este partido no ha logrado cohesionar a sus militantes alrededor de un interés o unos ideales, sino que al igual que la U, gira alrededor de un caudillo. Esto pone al partido en una permanente debilidad, pues depende de los amores y desamores del líder, quién siga fiel y quién no.
En entrevista con Semana.com la senadora Ramírez afirmó que Cambio Radical al igual que a los demás partidos necesitan fortalecerse, “ideológica y programáticamente. Un partido debe ser un conjunto de personas comprometidos con una visión del país”, dijo la senadora.
En una democracia, los partidos deben ser canales que faciliten el acceso ciudadano al Estado y canalicen la lucha política por el poder. Y como dijo Giraldo, “Cuando se debilitan, son suplantados por otros poderes”.
Lea el artículo Ni tan cambio, ni tan radical
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jueves, 5 de marzo de 2009
Familias de un celador y una ejecutiva, enlutadas por igual por atentado en el norte de Bogotá
Carlos Romero llevaba dos días trabajando en la tienda de alquiler de videos Blockbuster y presentía lo peor. Diana Margarita Mora aprovechaba los descuentos de los martes para alquilar películas.
A medio camino a pie entre las clases nocturnas de segundo nivel de inglés y su casa, la ejecutiva de 50 años hizo la parada obligada de los martes.Ese día, el plan era alquilar unas cuantas películas en la tienda Blockbuster de la calle 82 con carrera 9 e ir a ver unas cuantas con sus nietas, de 7 y 3 años, según contó un hermano.
Mora vivía a una cuadra, en el exclusivo sector de La Cabrera, en el norte de Bogotá. Desde febrero del año pasado era la subdirectora de compras y contratos de la firma petrolera Cepcolsa, un cargo más alto que los que ocupó en Petrobras por casi 13 años. Desde hace tres meses, y como nunca en años, tenía una relación amorosa que pintaba para matrimonio. La vida iba viento en popa, según su hija, Laura.
A Carlos Romero Echeverría, de 30 años, en cambio, la noche del martes le llegó en medio de las dificultades de un traslado laboral que no quería, y lejos de su casa del barrio Diana Turbay, en el extremo sur de la ciudad.Hacía dos noches era el vigilante del parqueadero de la misma tienda de videos a la que Mora solía ir. La palabra Blockbuster le daba pánico, pues su mejor amigo, también vigilante, estuvo a punto de morir hacía siete meses en un atentado a esa cadena.
Tampoco sabía manejar la caja del negocio, y evitaba los turnos nocturnos, porque llegar a medianoche al barrio era difícil por los problemas de seguridad.A los dos los describen como personas serenas. Los dos se ganaban a la gente por su buen humor y su optimismo. A los dos los familiares los creyeron vivos después de que en la televisión interrumpieron el partido de fútbol para anunciar un ataque terrorista con dos muertos. Como a cualquiera, a nadie se le ocurrió pensar que ellos eran la clase de personas que mueren así.
Le huía a la muerte
"Yo me hago sacar de ahí; yo mañana no vuelvo", recuerda Cleofelina Echeverría que le dijo su sobrino a su hermana el mismo martes, antes de irse a trabajar, recostado junto a ella en una cama.No lo dijo muy convencido, pues él era el único sustento de su familia -vivía con su mamá, su padrastro y su hermano en una casa arrendada por 250.000 pesos mensuales- y no era fácil pensar en sacrificar el único trabajo que había tenido, en el que llevaba 8 años.
John Alexánder Casallas, hermano menor (por parte de madre), dice que los temores a dejar sola a su familia venían desde que terminó el colegio y tuvo que definir su situación militar. "No fue a prestar servicio militar, porque le tenía mucho pavor a la muerte", dice John, de 20 años.
Su tiempo libre lo pasaba en su casa, adonde llegaban sus amigos a jugar Playstation (juegos de video), y los domingos salía a la ciclovía. "La cicla la tiene 'reelegante'; le metió mucha plata. No sé qué voy a hacer con esa cicla ahora", agrega.
A Diana Margarita Mora también le gustaba la actividad física. "Era una mujer de 50 años que se veía demasiado joven. Por eso es que los medios decían que era una estudiante de 26 a 30 años", afirma Laura, su hija (no quiso revelar su apellido), quien espera su tercer hijo.
"Estaba muy ilusionada por mi embarazo. Hace muchos años no tenía planes, pero este año sí tenía muchos", dice Laura.
Ayudas para los damnificados
Además de las dos personas muertas, el atentado al Blockbuster dejó 54 casas, 4 locales comerciales y 10 vehículos con serios daños.Tanto a las familias de las víctimas como a los propietarios de los predios y carros, el Gobierno nacional les entregará una ayuda económica y la posibilidad de acceder a créditos blandos.
Los familiares de Diana Margarita Mora y de Carlos Romero recibirán 40 salarios mínimos mensuales (unos 19 millones 880 mil pesos), mientras el resto podrá disponer de dos salarios mínimos (994 mil pesos). Los damnificados deben presentar la cédula de ciudadanía, y en el caso de los dueños de carros, además, la tarjeta de propiedad.
Con reportería de Marcela Vargas, de CityNoticias
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www.eltiempo.com
A medio camino a pie entre las clases nocturnas de segundo nivel de inglés y su casa, la ejecutiva de 50 años hizo la parada obligada de los martes.Ese día, el plan era alquilar unas cuantas películas en la tienda Blockbuster de la calle 82 con carrera 9 e ir a ver unas cuantas con sus nietas, de 7 y 3 años, según contó un hermano.
Mora vivía a una cuadra, en el exclusivo sector de La Cabrera, en el norte de Bogotá. Desde febrero del año pasado era la subdirectora de compras y contratos de la firma petrolera Cepcolsa, un cargo más alto que los que ocupó en Petrobras por casi 13 años. Desde hace tres meses, y como nunca en años, tenía una relación amorosa que pintaba para matrimonio. La vida iba viento en popa, según su hija, Laura.
A Carlos Romero Echeverría, de 30 años, en cambio, la noche del martes le llegó en medio de las dificultades de un traslado laboral que no quería, y lejos de su casa del barrio Diana Turbay, en el extremo sur de la ciudad.Hacía dos noches era el vigilante del parqueadero de la misma tienda de videos a la que Mora solía ir. La palabra Blockbuster le daba pánico, pues su mejor amigo, también vigilante, estuvo a punto de morir hacía siete meses en un atentado a esa cadena.
Tampoco sabía manejar la caja del negocio, y evitaba los turnos nocturnos, porque llegar a medianoche al barrio era difícil por los problemas de seguridad.A los dos los describen como personas serenas. Los dos se ganaban a la gente por su buen humor y su optimismo. A los dos los familiares los creyeron vivos después de que en la televisión interrumpieron el partido de fútbol para anunciar un ataque terrorista con dos muertos. Como a cualquiera, a nadie se le ocurrió pensar que ellos eran la clase de personas que mueren así.
Le huía a la muerte
"Yo me hago sacar de ahí; yo mañana no vuelvo", recuerda Cleofelina Echeverría que le dijo su sobrino a su hermana el mismo martes, antes de irse a trabajar, recostado junto a ella en una cama.No lo dijo muy convencido, pues él era el único sustento de su familia -vivía con su mamá, su padrastro y su hermano en una casa arrendada por 250.000 pesos mensuales- y no era fácil pensar en sacrificar el único trabajo que había tenido, en el que llevaba 8 años.
John Alexánder Casallas, hermano menor (por parte de madre), dice que los temores a dejar sola a su familia venían desde que terminó el colegio y tuvo que definir su situación militar. "No fue a prestar servicio militar, porque le tenía mucho pavor a la muerte", dice John, de 20 años.
Su tiempo libre lo pasaba en su casa, adonde llegaban sus amigos a jugar Playstation (juegos de video), y los domingos salía a la ciclovía. "La cicla la tiene 'reelegante'; le metió mucha plata. No sé qué voy a hacer con esa cicla ahora", agrega.
A Diana Margarita Mora también le gustaba la actividad física. "Era una mujer de 50 años que se veía demasiado joven. Por eso es que los medios decían que era una estudiante de 26 a 30 años", afirma Laura, su hija (no quiso revelar su apellido), quien espera su tercer hijo.
"Estaba muy ilusionada por mi embarazo. Hace muchos años no tenía planes, pero este año sí tenía muchos", dice Laura.
Ayudas para los damnificados
Además de las dos personas muertas, el atentado al Blockbuster dejó 54 casas, 4 locales comerciales y 10 vehículos con serios daños.Tanto a las familias de las víctimas como a los propietarios de los predios y carros, el Gobierno nacional les entregará una ayuda económica y la posibilidad de acceder a créditos blandos.
Los familiares de Diana Margarita Mora y de Carlos Romero recibirán 40 salarios mínimos mensuales (unos 19 millones 880 mil pesos), mientras el resto podrá disponer de dos salarios mínimos (994 mil pesos). Los damnificados deben presentar la cédula de ciudadanía, y en el caso de los dueños de carros, además, la tarjeta de propiedad.
Con reportería de Marcela Vargas, de CityNoticias
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¿Por qué sólo se presentó 'La Gata'?
Tras las denuncias de que el negocio del chance que maneja 600 mil millones en Atlántico quedará en manos de la detenida empresaria Enilce López, organismos de control piden suspender la licitación.
Adjudicar el negocio del chance será siempre una tarea difícil. Para el gobierno departamental y la gerencia de la Lotería del Atlántico, no fue suficiente con haber pedido acompañamiento de los organismos de control, veedores y oficina del Zar Anticorrupción para adjudicar por un periodo de cinco años la concesión del multimillonario negocio de las apuestas conocido como ‘el chance’. Se estima que este negocio genera cerca de 600 mil millones de pesos en el departamento.
Horas previas al cierre de la hora límite para presentar propuestas, el senador del Polo Democrático, Gustavo Petro, denunció que las condiciones y requisitos exigidos favorecían a Uniapuestas, el actual concesionario.
A las tres en punto de la tarde y en presencia de veedores, los delegados de la Contraloría Departamental y la Procuraduría, el secretario jurídico del departamento, asesores y funcionarios de la lotería departamental, se cerró la urna y sólo hubo un proponente: Uniapuestas, una sociedad de vendedores de apuestas permanentes de la que hacen parte 80 personas, cuya socia mayoritaria es Enilce López Romero, conocida popularmente como ‘La Gata’ y quien hoy se encuentra detenida.
Las denuncias de Petro ponen en entredicho los esfuerzos que han los gobiernos departamentales por regular un negocio que ha estado salpicado por escándalos de corrupción, lavado de dinero y hasta crímenes y asesinatos entre empresarios y ganadores. Pero el gobernador Eduardo Verano de la Rosa y el gerente de la lotería del Atlántico, Luis Fernando De la Peña, lo defendieron, pues están seguros de haber sido transparentes y procedido de acuerdo con la ley.
Verano explicó que además de seguir al pie de la letra lo establecido en la ley 643 de 2001, analizaron los procesos adelantados en veinte departamentos en aspectos tales como valor del contrato, experiencia de las empresas, haber reportado transferencias al departamento, márgenes de utilidad, capital, nivel de endeudamiento, patrimonio técnico, capacidad tecnológica, software, hardware, que sumados a otros requisitos debían sumar mil puntos para poder ganar la licitación. Muchos más requisitos de los que según Petro, se tuvieron en cuenta para abrir la licitación .
Ayer el director de la Oficina Anticorrupción de la Presidencia de la República, Oscar Ortíz, quien había sido consultado a lo largo de todo el proceso y sus observaciones incluidas en las reglas de juego, le mandó una carta al gobernador Verano en la que le dice que solicitó la intervención de la Procuraduría General de la Nación para que revise todo lo actuado y en consideración a éste acompañamiento, le solicita al gobernador que suspenda el proceso hasta que haya un pronunciamiento de la Procuraduría.
¿Por qué otras empresas de apuestas que operan en el país no presentaron propuestas?
Se dice que la empresas de chance han acordado no participar en licitaciones en departamentos ajenos a aquel donde surgieron. Una manera de respetarse los territorios entre empresarios que conocieron la ilegalidad y la clandestinidad y hoy dirigen negocios prósperos que en un periodo de cinco años, como el del Atlántico puede vender 600 mil millones de pesos, pagar 73 mil millones en regalías y aproximadamente 250 mil millones en premios.
José de Dios Moreno, un promotor de apuestas que se declara desplazado del negocio desde 1999. Moreno manifestó que el proceso estaba direccionado para que se lo ganara Uniapuestas y que por eso otras empresas interesadas como el Consorcio Chambacú y Circulante S.A de Bogotá, que en principio estaban actuando con un mismo representante, y la Lotería de Manizales, se abstuvieron de participar en la licitación.
El secretario jurídico del departamento manifestó que el pliego se había hecho sin restricciones y que las condiciones han sido amplias y en igualdad de condiciones. La mayoría de las loterías exigen experiencia en venta de chance entre diez y veinte años continuos. Atlántico exige cinco años discontinuos. Mientras otras loterías exigen que los licitantes hayan hecho transferencias, a los interesados en Atlántico no se les exigió.
Sin embargo, lo que sí exige Atlántico es que dentro de los próximos cinco años el concesionario debe transferir al departamento la suma de setenta y tres mil quinientos ventiun millones de pesos con destino a la salud. No cualquier empresa puede aportar semejante capital, y la única que aceptó aportar ese dinero fue Uniapuestas.
En cuanto a la denuncia de que Uniapuestas tiene una deuda de 6.000 millones con el departamento, el gobernador dijo que desconocía el hecho, pero que el requisito exigible a Uniapuestas como proponente era que en cumplimiento del contrato vigente haya cumplido con las transferencias y, según el gobernador y el gerente de la lotería, pagó en los últimos cinco años 64.000 millones de pesos que se habían estipulado en el contrato con base en el estudio de mercado de 2003. Los impuestos que adeudaría la empresa de apuestas al departamento, según fuentes de la gobernación, se encuentra en cobro coactivo.
El Contralor Departamental expresó que habían acompañado el proceso para apoyar una licitación transparente, pero que no podían pronunciarse sobre estos hechos porque el control que ese organismo ejerce es posterior a la suscripción del contrato.
El juego del chance surgió como un negocio ilegal en los años 60, por cuya venta incluso pagaban cárcel los responsables. Y la mayoría de los actuales socios de Uniapuestas fueron ilegales o trabajaron en la clandestinidad, hasta que mediante leyes y decretos a partir de los años 90 el juego fue reglamentado para que pagara regalías e impuestos. Alrededor de este juego existe una historia negra de apuestas no pagadas, de ganadores asesinados y atracados por haber arruinado a la casa de apuestas, y dineros sucios.
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Adjudicar el negocio del chance será siempre una tarea difícil. Para el gobierno departamental y la gerencia de la Lotería del Atlántico, no fue suficiente con haber pedido acompañamiento de los organismos de control, veedores y oficina del Zar Anticorrupción para adjudicar por un periodo de cinco años la concesión del multimillonario negocio de las apuestas conocido como ‘el chance’. Se estima que este negocio genera cerca de 600 mil millones de pesos en el departamento.
Horas previas al cierre de la hora límite para presentar propuestas, el senador del Polo Democrático, Gustavo Petro, denunció que las condiciones y requisitos exigidos favorecían a Uniapuestas, el actual concesionario.
A las tres en punto de la tarde y en presencia de veedores, los delegados de la Contraloría Departamental y la Procuraduría, el secretario jurídico del departamento, asesores y funcionarios de la lotería departamental, se cerró la urna y sólo hubo un proponente: Uniapuestas, una sociedad de vendedores de apuestas permanentes de la que hacen parte 80 personas, cuya socia mayoritaria es Enilce López Romero, conocida popularmente como ‘La Gata’ y quien hoy se encuentra detenida.
Las denuncias de Petro ponen en entredicho los esfuerzos que han los gobiernos departamentales por regular un negocio que ha estado salpicado por escándalos de corrupción, lavado de dinero y hasta crímenes y asesinatos entre empresarios y ganadores. Pero el gobernador Eduardo Verano de la Rosa y el gerente de la lotería del Atlántico, Luis Fernando De la Peña, lo defendieron, pues están seguros de haber sido transparentes y procedido de acuerdo con la ley.
Verano explicó que además de seguir al pie de la letra lo establecido en la ley 643 de 2001, analizaron los procesos adelantados en veinte departamentos en aspectos tales como valor del contrato, experiencia de las empresas, haber reportado transferencias al departamento, márgenes de utilidad, capital, nivel de endeudamiento, patrimonio técnico, capacidad tecnológica, software, hardware, que sumados a otros requisitos debían sumar mil puntos para poder ganar la licitación. Muchos más requisitos de los que según Petro, se tuvieron en cuenta para abrir la licitación .
Ayer el director de la Oficina Anticorrupción de la Presidencia de la República, Oscar Ortíz, quien había sido consultado a lo largo de todo el proceso y sus observaciones incluidas en las reglas de juego, le mandó una carta al gobernador Verano en la que le dice que solicitó la intervención de la Procuraduría General de la Nación para que revise todo lo actuado y en consideración a éste acompañamiento, le solicita al gobernador que suspenda el proceso hasta que haya un pronunciamiento de la Procuraduría.
¿Por qué otras empresas de apuestas que operan en el país no presentaron propuestas?
Se dice que la empresas de chance han acordado no participar en licitaciones en departamentos ajenos a aquel donde surgieron. Una manera de respetarse los territorios entre empresarios que conocieron la ilegalidad y la clandestinidad y hoy dirigen negocios prósperos que en un periodo de cinco años, como el del Atlántico puede vender 600 mil millones de pesos, pagar 73 mil millones en regalías y aproximadamente 250 mil millones en premios.
José de Dios Moreno, un promotor de apuestas que se declara desplazado del negocio desde 1999. Moreno manifestó que el proceso estaba direccionado para que se lo ganara Uniapuestas y que por eso otras empresas interesadas como el Consorcio Chambacú y Circulante S.A de Bogotá, que en principio estaban actuando con un mismo representante, y la Lotería de Manizales, se abstuvieron de participar en la licitación.
El secretario jurídico del departamento manifestó que el pliego se había hecho sin restricciones y que las condiciones han sido amplias y en igualdad de condiciones. La mayoría de las loterías exigen experiencia en venta de chance entre diez y veinte años continuos. Atlántico exige cinco años discontinuos. Mientras otras loterías exigen que los licitantes hayan hecho transferencias, a los interesados en Atlántico no se les exigió.
Sin embargo, lo que sí exige Atlántico es que dentro de los próximos cinco años el concesionario debe transferir al departamento la suma de setenta y tres mil quinientos ventiun millones de pesos con destino a la salud. No cualquier empresa puede aportar semejante capital, y la única que aceptó aportar ese dinero fue Uniapuestas.
En cuanto a la denuncia de que Uniapuestas tiene una deuda de 6.000 millones con el departamento, el gobernador dijo que desconocía el hecho, pero que el requisito exigible a Uniapuestas como proponente era que en cumplimiento del contrato vigente haya cumplido con las transferencias y, según el gobernador y el gerente de la lotería, pagó en los últimos cinco años 64.000 millones de pesos que se habían estipulado en el contrato con base en el estudio de mercado de 2003. Los impuestos que adeudaría la empresa de apuestas al departamento, según fuentes de la gobernación, se encuentra en cobro coactivo.
El Contralor Departamental expresó que habían acompañado el proceso para apoyar una licitación transparente, pero que no podían pronunciarse sobre estos hechos porque el control que ese organismo ejerce es posterior a la suscripción del contrato.
El juego del chance surgió como un negocio ilegal en los años 60, por cuya venta incluso pagaban cárcel los responsables. Y la mayoría de los actuales socios de Uniapuestas fueron ilegales o trabajaron en la clandestinidad, hasta que mediante leyes y decretos a partir de los años 90 el juego fue reglamentado para que pagara regalías e impuestos. Alrededor de este juego existe una historia negra de apuestas no pagadas, de ganadores asesinados y atracados por haber arruinado a la casa de apuestas, y dineros sucios.
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Todos contra las Farc
En Cauca y Nariño, el Eln se ha aliado con la banda narcotraficante Los Rastrojos y juntos han golpeado a las Farc. Lo curioso es que de todos, la Fuerza Pública sólo parece atacar a éstas últimas. Por Ariel Ávila*
Ariel Ávila
Arauca no fue la única región donde las Farc perdieron la guerra con el Eln. En Cauca y Nariño fueron fuertemente golpeadas. Dos de sus frentes fueron desmantelados y perdieron territorio estratégico. En cambio, el Eln se recuperó de una decadencia que parecía irreversible. De hecho, la única región donde ha existido un crecimiento visible del Eln en el país es Cauca y Nariño, incluso han creado nuevas estructuras.
En esta región al suroccidente colombiano, las dos organizaciones guerrilleras comenzaron una guerra a finales de 2005 que tuvo su peor momento entre junio de 2006 y junio de 2007. En estos enfrentamientos el Eln pasó de un franco declive a causarle fuertes bajas y pérdida de territorio a las Farc. Pero el Eln no logró estos triunfos solo. Se alió con el grupo emergente muy ligado a mafias del narcotráfico, llamado Los Rastrojos y con dineros del propio negocio de ilícito de la droga. Además, al igual que sucedió en Arauca, como lo denunció en días pasados la revista Semana, hubo sospechosas “coincidencias” entre Eln y Fuerza Pública para darle golpes a las Farc.
El 1 de diciembre de 2006 en una emboscada del Eln murió alias ‘Ramírez’, comandante histórico del frente 8 de las Farc, que tenía como centro de operaciones el Municipio de Argelia, Cauca. Desde este momento las Farc iniciaron el repliegue hacia el Pacífico colombiano, pues coicidió contra ellos una gran presión militar de Eln, Rastrojos y Fuerzas Armadas.
La muerte de ‘Ramírez’, fue un golpe tal vez peor que la muerte de Dago hacia mediados de 2008 en el mismo departamento, pues la zona donde operaba el Frente 8 de las Farc, es cocalera y es donde las Farc habían logrado organizar el comercio de forma hegemónica. Con la pérdida de Argelia y Balboa, las Farc se quedaron sin un corredor clave y sin una fuente importante de ingreso. Con ello el Eln se apoderó del comercio de la coca en la región, cobrando un impuesto mucho más barato que el que cobraba las Farc.
Pobladores de la región involucrados en el negocio aseguran que ahora “están mejor con Eln”.
Su alianza con Los Rastrojos, le resultó fructífera al Eln, pues ésta le dio acceso a armas, uniformes y mayores posibilidades de reclutamiento. Y obviamente aumentaron sus ingresos. La estrategia para coordinarse con las demás fuerzas enemigas de las Farc fue relativamente sencilla. El Eln realizó los operativos militares en la zona con su nuevo armamento, Los Rastrojos luego ingresaban en la región intimidando a muchas personas de ser colaboradores de las Farc, y después los guerrilleros del Eln atacaron, asesinaron o forzaron a desplazarse a quienes no se alinearon con los nuevos amos.
A la vez que esto ocurría, la Fuerza Pública lanzó las operaciones militares Espada II y Espada III que obligaron a las Farc a replegarse y dejar territorios estratégicos. Lo sospechoso es que, aunque el Eln y Los Rastrojos ya empezaban a controlar el negocio del narcotráfico y ya estaban aterrorizando a la población cuando entraron los militares, sus operaciones oficiales nunca los afectaron. Las únicas perseguidas fueron las Farc.
Esto que pasó en Argelia, se ha replicado en otros municipios como El Tambo, Patía y Balboa. Allí el Frente Manuel Vásquez Castaño del Eln que para el 2005 estaba en un franco declive, aumentó su presencia en el sur del Cauca, mientras que las columnas José Luis Cabrera, Lucho Quintero, Milton Hernández y Camilo Cienfuegos han recuperado presencia en toda la zona y hoy regulan allí el negocio del narcotráfico. Los Rastrojos mantienen el control de las rutas de exportación de la hoja de coca. En su último reporte sobre el estado actual del conflicto armado, el Observatorio del la Corporación Nuevo Arco Iris ha clasificado este acuerdo como doble: “de interés” y de “pacto de guerra”.
Según lo pudo constatar Arco Iris con investigación de campo, las alianzas entre algunos frentes guerrilleros de las Farc o del Eln con grupos rearmados y disidentes de la desmovilziación paramilitar, son de tres tipos. Están los “acuerdos por interés”, como estos del Cauca, en los cuales media algún beneficio particular para los grupos en cuestión. Segundo, están los “acuerdos de no agresión”, que es lo que primó en los Llanos Orientales hasta hace unos meses, entre las Farc y los hombres de alias ‘Cuchillo’ (un paramilitar del antiguo Bloque Centauros que no se desmovilizó). Y por último, están los “pactos de guerra”, que es la unión entre dos grupos para destruir otro que es lo que también ocurre en Cauca y Nariño
A las comunidades de la zona les preocupa el constante acoso de Los Rastrojos y que estén en franca expansión. Intimidan y despiertan los peores temores de que la horrible violencia paramilitar que ya vivieron al comienzo del siglo vuelva a empezar. Por ejemplo, en el municipio del Tambo, entre 2000 y 2002, el Frente Libertadores del Sur, el Bloque Calima y comandos especializados de las entonces AUC tomaron a sangre y fuego el control municipal. Mantenían puestos visibles de control en la vía que comunica a El Tambo-Popayán, en el corregimiento de San Joaquín, en la zona conocida como el pedregal. La Fuerza Pública nunca detectó ni impidió sus acciones.
Los amores entre el Eln y Los Rastrojos pueden ser pasajeros. A medida en que los dos ganen dinero y poder en la zona, empezarán a chocar, y finalmente se terminarán enfrentando entre sí para ver quién domina.
Esta compleja situación de violencia y grupos armados ilegales, coincide con el desarrollo de mega-proyectos agroindustriales, en especial para la producción de biocombustibles a partir de la caña y de la palma, en la región, lo cual complica aún más las cosas, pues los nuevos desarrollos traen riqueza y con ella la atracción de grupos ilegales de sacar tajada; y también traen desplazamiento de población tradicional y ruptura de tejido social que ayudaría a un mejor control democrático. Así por ejemplo, en el municipio de Guapi, el Concejo Municipal realizó un acuerdo con la firma Palma Salamanca S.A lo cual implica desplazar y reubicar a decenas de la familias de la zona; y que campesinos dueños de tierra se conviertan en jornaleros con ingresos inestables.
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*Ariel Ávila es investigador del Observatorio del Conflicto Armado de la Corporación Nuevo Arco Iris.
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Ariel Ávila
Arauca no fue la única región donde las Farc perdieron la guerra con el Eln. En Cauca y Nariño fueron fuertemente golpeadas. Dos de sus frentes fueron desmantelados y perdieron territorio estratégico. En cambio, el Eln se recuperó de una decadencia que parecía irreversible. De hecho, la única región donde ha existido un crecimiento visible del Eln en el país es Cauca y Nariño, incluso han creado nuevas estructuras.
En esta región al suroccidente colombiano, las dos organizaciones guerrilleras comenzaron una guerra a finales de 2005 que tuvo su peor momento entre junio de 2006 y junio de 2007. En estos enfrentamientos el Eln pasó de un franco declive a causarle fuertes bajas y pérdida de territorio a las Farc. Pero el Eln no logró estos triunfos solo. Se alió con el grupo emergente muy ligado a mafias del narcotráfico, llamado Los Rastrojos y con dineros del propio negocio de ilícito de la droga. Además, al igual que sucedió en Arauca, como lo denunció en días pasados la revista Semana, hubo sospechosas “coincidencias” entre Eln y Fuerza Pública para darle golpes a las Farc.
El 1 de diciembre de 2006 en una emboscada del Eln murió alias ‘Ramírez’, comandante histórico del frente 8 de las Farc, que tenía como centro de operaciones el Municipio de Argelia, Cauca. Desde este momento las Farc iniciaron el repliegue hacia el Pacífico colombiano, pues coicidió contra ellos una gran presión militar de Eln, Rastrojos y Fuerzas Armadas.
La muerte de ‘Ramírez’, fue un golpe tal vez peor que la muerte de Dago hacia mediados de 2008 en el mismo departamento, pues la zona donde operaba el Frente 8 de las Farc, es cocalera y es donde las Farc habían logrado organizar el comercio de forma hegemónica. Con la pérdida de Argelia y Balboa, las Farc se quedaron sin un corredor clave y sin una fuente importante de ingreso. Con ello el Eln se apoderó del comercio de la coca en la región, cobrando un impuesto mucho más barato que el que cobraba las Farc.
Pobladores de la región involucrados en el negocio aseguran que ahora “están mejor con Eln”.
Su alianza con Los Rastrojos, le resultó fructífera al Eln, pues ésta le dio acceso a armas, uniformes y mayores posibilidades de reclutamiento. Y obviamente aumentaron sus ingresos. La estrategia para coordinarse con las demás fuerzas enemigas de las Farc fue relativamente sencilla. El Eln realizó los operativos militares en la zona con su nuevo armamento, Los Rastrojos luego ingresaban en la región intimidando a muchas personas de ser colaboradores de las Farc, y después los guerrilleros del Eln atacaron, asesinaron o forzaron a desplazarse a quienes no se alinearon con los nuevos amos.
A la vez que esto ocurría, la Fuerza Pública lanzó las operaciones militares Espada II y Espada III que obligaron a las Farc a replegarse y dejar territorios estratégicos. Lo sospechoso es que, aunque el Eln y Los Rastrojos ya empezaban a controlar el negocio del narcotráfico y ya estaban aterrorizando a la población cuando entraron los militares, sus operaciones oficiales nunca los afectaron. Las únicas perseguidas fueron las Farc.
Esto que pasó en Argelia, se ha replicado en otros municipios como El Tambo, Patía y Balboa. Allí el Frente Manuel Vásquez Castaño del Eln que para el 2005 estaba en un franco declive, aumentó su presencia en el sur del Cauca, mientras que las columnas José Luis Cabrera, Lucho Quintero, Milton Hernández y Camilo Cienfuegos han recuperado presencia en toda la zona y hoy regulan allí el negocio del narcotráfico. Los Rastrojos mantienen el control de las rutas de exportación de la hoja de coca. En su último reporte sobre el estado actual del conflicto armado, el Observatorio del la Corporación Nuevo Arco Iris ha clasificado este acuerdo como doble: “de interés” y de “pacto de guerra”.
Según lo pudo constatar Arco Iris con investigación de campo, las alianzas entre algunos frentes guerrilleros de las Farc o del Eln con grupos rearmados y disidentes de la desmovilziación paramilitar, son de tres tipos. Están los “acuerdos por interés”, como estos del Cauca, en los cuales media algún beneficio particular para los grupos en cuestión. Segundo, están los “acuerdos de no agresión”, que es lo que primó en los Llanos Orientales hasta hace unos meses, entre las Farc y los hombres de alias ‘Cuchillo’ (un paramilitar del antiguo Bloque Centauros que no se desmovilizó). Y por último, están los “pactos de guerra”, que es la unión entre dos grupos para destruir otro que es lo que también ocurre en Cauca y Nariño
A las comunidades de la zona les preocupa el constante acoso de Los Rastrojos y que estén en franca expansión. Intimidan y despiertan los peores temores de que la horrible violencia paramilitar que ya vivieron al comienzo del siglo vuelva a empezar. Por ejemplo, en el municipio del Tambo, entre 2000 y 2002, el Frente Libertadores del Sur, el Bloque Calima y comandos especializados de las entonces AUC tomaron a sangre y fuego el control municipal. Mantenían puestos visibles de control en la vía que comunica a El Tambo-Popayán, en el corregimiento de San Joaquín, en la zona conocida como el pedregal. La Fuerza Pública nunca detectó ni impidió sus acciones.
Los amores entre el Eln y Los Rastrojos pueden ser pasajeros. A medida en que los dos ganen dinero y poder en la zona, empezarán a chocar, y finalmente se terminarán enfrentando entre sí para ver quién domina.
Esta compleja situación de violencia y grupos armados ilegales, coincide con el desarrollo de mega-proyectos agroindustriales, en especial para la producción de biocombustibles a partir de la caña y de la palma, en la región, lo cual complica aún más las cosas, pues los nuevos desarrollos traen riqueza y con ella la atracción de grupos ilegales de sacar tajada; y también traen desplazamiento de población tradicional y ruptura de tejido social que ayudaría a un mejor control democrático. Así por ejemplo, en el municipio de Guapi, el Concejo Municipal realizó un acuerdo con la firma Palma Salamanca S.A lo cual implica desplazar y reubicar a decenas de la familias de la zona; y que campesinos dueños de tierra se conviertan en jornaleros con ingresos inestables.
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*Ariel Ávila es investigador del Observatorio del Conflicto Armado de la Corporación Nuevo Arco Iris.
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www.semana.com
lunes, 23 de febrero de 2009
Ofrece narco recompensa por asesinar agentes
AP
BOGOTÁ.- El director de la Policía Nacional, general Oscar Naranjo, aseguró el viernes que un jefe narcoparamilitar que está prófugo ofrece recompensas de unos mil dólares por cada agente muerto.Naranjo dijo que la orden de las recompensas de dos millones de pesos (unos mil dólares) habían sido dada por Daniel Rendón, alias “Don Mario'', pero no ofreció detalles.
“Cuando un delincuente da orden, como da 'Don Mario', de pagar dos millones de pesos por la muerte de cada uno de mis policías...yo lo que siento es que mis policías están cumpliendo con el deber'', dijo Naranjo en declaraciones divulgadas por el noticiero televisivo RCN.Las autoridades han ofrecido una recompensa de 1,5 millones de dólares por datos que lleven a la captura de “Don Mario''.
Sicarios del narcotraficante Pablo Escobar asesinaron a decenas de policías como parte de la guerra del capo de las drogas contra la implantación en el país de la extradición. Escobar fue descubierto y muerto por la policía en 1993.
Publicado en
Excelsior
BOGOTÁ.- El director de la Policía Nacional, general Oscar Naranjo, aseguró el viernes que un jefe narcoparamilitar que está prófugo ofrece recompensas de unos mil dólares por cada agente muerto.Naranjo dijo que la orden de las recompensas de dos millones de pesos (unos mil dólares) habían sido dada por Daniel Rendón, alias “Don Mario'', pero no ofreció detalles.
“Cuando un delincuente da orden, como da 'Don Mario', de pagar dos millones de pesos por la muerte de cada uno de mis policías...yo lo que siento es que mis policías están cumpliendo con el deber'', dijo Naranjo en declaraciones divulgadas por el noticiero televisivo RCN.Las autoridades han ofrecido una recompensa de 1,5 millones de dólares por datos que lleven a la captura de “Don Mario''.
Sicarios del narcotraficante Pablo Escobar asesinaron a decenas de policías como parte de la guerra del capo de las drogas contra la implantación en el país de la extradición. Escobar fue descubierto y muerto por la policía en 1993.
Publicado en
Excelsior
Salen 10 oficiales y un suboficial que pasaron por el Batallón La Popa por falsos positivos
Denuncias por 'falsos positivos' sobre militares del Batallón La Popa han sido frecuentes y son numerosos los expedientes. Entre el 2007 y el 2008 la Fiscalía de Valledupar abrió 25 investigaciones.
EL TIEMPO confirmó que, después de tres investigaciones internas, se encontraron problemas de mando y control similares a los que provocaron el retiro de 27 militares el año pasado. La última averiguación en el Cesar estuvo en manos de varios generales. "Hay situaciones de mando de las tropas que no satisfacen ni a la cúpula militar ni al ministro Juan Manuel Santos", indicó una fuente.
El comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla De León, señaló que contra los uniformados que fueron retirados no hay ningún proceso penal y que las inclusiones de las investigaciones internas serán entregadas a la Fiscalía."Queremos proceder con determinación, justicia, prudencia y oportunamente", señaló. No todos los afectados seguían en La Popa, pero estaban activos.
La parte penal correrá por cuenta de la Fiscalía, que ha capturado en el último año a varios oficiales, suboficiales y soldados de La Popa.Militares de esa unidad, que en su momento fue una de las que reportaban mejores resultados, aparecen en decenas de expedientes sobre muertes fuera de combate.
Entre el 2007 y el 2008 la seccional de la Fiscalía en Valledupar abrió 25 investigaciones por falsos positivos. Por estos hechos ha solicitado ante jueces de control de garantías 30 capturas y se han hecho efectivas 16. Un listado preliminar habla de hasta 150 víctimas.Entre las últimas capturas, este mes, está la de un sargento y dos militares más, señalados por el asesinato de tres campesinos que, como los muchachos de Soacha, se fueron de sus casas por una oferta de trabajo y terminaron muertos un día después de que llegaron a la zona. En este caso, el parte militar los presentó como guerrilleros del Eln.
En septiembre, la Procuraduría acusó otros 10 militares de La Popa, entre ellos un teniente, por el homicidio del indígena kankuamo Víctor Hugo Maestre, quien fue presentado como guerrillero. Y en abril del año pasado, 15 militares de la unidad fueron detenidos por el asesinato, en el 2005, de dos campesinos que un boletín de prensa del batallón presentó como "guerrilleros del frente 41 de las Farc".
De todos los militares de La Popa con líos, el más conocido es el coronel Hernán Mejía, comandante del batallón que está preso por supuestas alianzas con los 'paras' de 'Jorge 40'. Uno de los cargos en su contra es otro 'falso positivo': la muerte de 18 supuestos guerrilleros del Eln que, según la Fiscalía, eran 'paras' asesinados por sus propios compañeros. La salida de 27 militares el año pasado, entre los cuales había dos generales, se produjo tras el escándalo por el caso de varios jóvenes reportados como desaparecidos en el centro del país y que luego aparecieron como ilegales muertos en combate en los santanderes.
Acabaron brigada involucrada en falsos positivos
El Comando del Ejército decidió acabar de un tajo con la polémica Brigada Móvil 15, que actuaba en Norte de Santander y que se vio envuelta en el escándalo por jóvenes que desaparecían en Soacha (Cundinamarca) y aparecían muertos en Ocaña. El caso generó la salida de 27 oficiales y suboficiales, entre ellos tres generales.
Al Catatumbo llega una nueva Brigada Móvil, la 23.
"Todos los hombres fueron cambiados y quienes entran a la zona desde mañana (hoy) son uniformados especializados en Derechos Humanos, contraguerrilla y pertenecen a la Escuela de Soldados Profesionales (Espro)", dijo una fuente del Ejército. La Procuraduría anunció la semana pasada la creación de grupos especiales para resolver pronto las investigaciones por falsos positivos.
BUCARAMANGA
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EL tiempo
EL TIEMPO confirmó que, después de tres investigaciones internas, se encontraron problemas de mando y control similares a los que provocaron el retiro de 27 militares el año pasado. La última averiguación en el Cesar estuvo en manos de varios generales. "Hay situaciones de mando de las tropas que no satisfacen ni a la cúpula militar ni al ministro Juan Manuel Santos", indicó una fuente.
El comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla De León, señaló que contra los uniformados que fueron retirados no hay ningún proceso penal y que las inclusiones de las investigaciones internas serán entregadas a la Fiscalía."Queremos proceder con determinación, justicia, prudencia y oportunamente", señaló. No todos los afectados seguían en La Popa, pero estaban activos.
La parte penal correrá por cuenta de la Fiscalía, que ha capturado en el último año a varios oficiales, suboficiales y soldados de La Popa.Militares de esa unidad, que en su momento fue una de las que reportaban mejores resultados, aparecen en decenas de expedientes sobre muertes fuera de combate.
Entre el 2007 y el 2008 la seccional de la Fiscalía en Valledupar abrió 25 investigaciones por falsos positivos. Por estos hechos ha solicitado ante jueces de control de garantías 30 capturas y se han hecho efectivas 16. Un listado preliminar habla de hasta 150 víctimas.Entre las últimas capturas, este mes, está la de un sargento y dos militares más, señalados por el asesinato de tres campesinos que, como los muchachos de Soacha, se fueron de sus casas por una oferta de trabajo y terminaron muertos un día después de que llegaron a la zona. En este caso, el parte militar los presentó como guerrilleros del Eln.
En septiembre, la Procuraduría acusó otros 10 militares de La Popa, entre ellos un teniente, por el homicidio del indígena kankuamo Víctor Hugo Maestre, quien fue presentado como guerrillero. Y en abril del año pasado, 15 militares de la unidad fueron detenidos por el asesinato, en el 2005, de dos campesinos que un boletín de prensa del batallón presentó como "guerrilleros del frente 41 de las Farc".
De todos los militares de La Popa con líos, el más conocido es el coronel Hernán Mejía, comandante del batallón que está preso por supuestas alianzas con los 'paras' de 'Jorge 40'. Uno de los cargos en su contra es otro 'falso positivo': la muerte de 18 supuestos guerrilleros del Eln que, según la Fiscalía, eran 'paras' asesinados por sus propios compañeros. La salida de 27 militares el año pasado, entre los cuales había dos generales, se produjo tras el escándalo por el caso de varios jóvenes reportados como desaparecidos en el centro del país y que luego aparecieron como ilegales muertos en combate en los santanderes.
Acabaron brigada involucrada en falsos positivos
El Comando del Ejército decidió acabar de un tajo con la polémica Brigada Móvil 15, que actuaba en Norte de Santander y que se vio envuelta en el escándalo por jóvenes que desaparecían en Soacha (Cundinamarca) y aparecían muertos en Ocaña. El caso generó la salida de 27 oficiales y suboficiales, entre ellos tres generales.
Al Catatumbo llega una nueva Brigada Móvil, la 23.
"Todos los hombres fueron cambiados y quienes entran a la zona desde mañana (hoy) son uniformados especializados en Derechos Humanos, contraguerrilla y pertenecen a la Escuela de Soldados Profesionales (Espro)", dijo una fuente del Ejército. La Procuraduría anunció la semana pasada la creación de grupos especiales para resolver pronto las investigaciones por falsos positivos.
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Derechos Humanos,
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Cómo el Ejército se alió con el ELN en Arauca
SEMANA revela una serie de escandalosas conversaciones en las que un mayor del Ejército pacta con un comandante del ELN para atacar a las Farc y cometer los peores crímenes.
Arauca fue el escenario de una macabra e indignante historia. Durante varios años altos oficiales del Ejército decidieron que la mejor y más efectiva forma de enfrentar la guerra en esa región del país era siguiendo el pie de la letra aquella frase que dice “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Sin dudarlo, algunos militares se aliaron con guerrilleros del ELN para enfrentarse y derrotar a las Farc.
Lo que en 2006 empezó como una operación de inteligencia militar, desembocó en una relación de mutua ayuda entre elenos y militares, donde salió beneficiado el ELN, pues en poco tiempo esta guerrilla ha logrado recuperar parte de su capacidad militar y política en Arauca.
SEMANA obtuvo decenas de las conversaciones que fueron interceptadas por la Fiscalía entre un mayor del Ejército en Arauca –quien se hace llamar ‘Jairo’– y ‘Ernesto’, un comandante de la columna Marta Elena Barón, del Frente Domingo Laín del ELN. Las conversaciones hacen parte de una investigación que adelantó la Fiscalía contra el oficial la cual, afirmaron miembros de esa institución, “no terminó en nada”. Las grabaciones son sencillamente escalofriantes y dejan en evidencia una faceta muy oscura sobre la forma como se libró la guerra en Arauca.
En una de esas conversaciones, el primero de septiembre de 2006, el oficial le cuenta al guerrillero en qué sectores están ubicadas tropas del Ejército, con el fin de que el subversivo y sus hombres no tengan inconvenientes y eventuales enfrentamientos con los militares.Tras ponerse de acuerdo, el mayor se compromete a retirar la tropa de varios sectores para que los guerrilleros del ELN puedan realizar patrullajes tranquilamente por las zonas. “Sáquelos de ahí y nosotros le pegamos una zarandeadita a esa mierda”, le dice ‘Ernesto’ al oficial, al solicitarle que le retire soldados de un sector conocido como Barcelona. El militar accede sin mayor problema. “Si hay tropel con esos manes, nosotros les avisamos para que bajen y recojan eso”, le dice el guerrillero en otro aparte de la conversación en la que se refiere a la posibilidad de enfrentamientos entre miembros de las Farc y el ELN, caso en el cual el Ejército recogería las posibles bajas de las Farc (ver recuadro).
Una de las conversaciones más escalofriantes y escandalosas fue la que sostuvieron el 14 de septiembre de 2006. El comandante del ELN le cuenta al mayor del Ejército que sus hombres van a aprovechar las fiestas en el municipio de Pueblo Nuevo, Arauca, para ingresar a la población con el fin de asesinar a varios supuestos milicianos de las Farc. “Cómo hacemos para que no nos pisemos las mangueras”, dice el subversivo al oficial, para luego pedirle que retire a los integrantes del Ejército que puedan estar en el pueblo. “Esa vuelta yo se la organizo. No hay problema. ¿Para cuántos es la misión? Tampoco podemos que eso nos quede como una masacre porque eso sería un problema”, le responde el mayor, al tiempo que le pregunta cuántas personas van a ser asesinadas. “Le pongo unos tres malparidos, no más”, responde el guerrillero al oficial, quien le aconseja que realice los homicidios por fuera del casco urbano, para “evitar problemas”. (Ver recuadro).
En otra conversación, del 20 de septiembre, ‘Ernesto’ llama al mayor y le cuenta que sus hombres tienen ubicados a 10 milicianos de las Farc. Le entrega todos los detalles de cuántos hombres son, dónde están y cómo están armados. El subversivo le dice que los hombres bajo su mando pueden hacer la operación, pero que le entrega los datos y se la deja, ya que “sé que ustedes necesitan mostrar resultados porque los están presionando”. El uniformado contesta: “Claro, ayer o antier hubo cambio de cúpula. Movieron los generales y eso de pronto puede aliviar la presión”, y le agradece la información. La conversación finaliza cuando el subversivo le pide el favor al mayor de ayudarle a conseguir granadas de 40 y 60 milímetros que son requeridas por su grupo. El oficial se compromete a conseguirlas.
Para la época en la que se produjeron estas conversaciones la guerra entre el ELN y las Farc estaba en su peor momento. El enfrentamiento había comenzado en 2005, cuando el frente 10 de las Farc quiso disputarle al ELN su influencia política y militar en la región. Si bien en la década pasada esa guerrilla había tenido control de muchos estamentos de la sociedad araucana, los primeros años de la Seguridad Democrática los golpearon bastante. Las capturas masivas y la presencia ofensiva y permanente de la Fuerza Pública los debilitaron bastante. Aprovechando esta situación, las Farc empezaron a disputarles territorio a los elenos, pues necesitaban controlar la frontera con Venezuela por razones de narcotráfico y también porque esa era la orden que el Secretariado les había dado.
A finales de ese año se hizo una reunión entre jefes locales de ambas organizaciones, pero un guerrillero del ELN apodado ‘La Ñeca’ sacó su pistola y mató al representante de las Farc, conocido como el ‘Ché’, que tenía mucha tradición en las filas insurgentes. A partir de ese episodio la guerra fue a muerte y durante todo 2006 hubo masacres, asesinatos selectivos y desplazamiento forzado, por cuenta de este enfrentamiento. En los últimos años, el conflicto entre las dos guerrillas ha dejado más de 300 muertos.
Lo cierto es que al final del día, y contra todo pronóstico, el ELN logró imponerse sobre las Farc. Con el agravante de que los elenos, que estaban realmente disminuidos en la región, volvieron a tomar bríos. Según el observatorio del conflicto de la Corporación Nuevo Arco Iris, el frente Domingo Laín del ELN realizó en 2006 tres acciones bélicas, en 2007 logró realizar 15 y sin finalizar 2008 ya había hecho 16. Incluso a principios de diciembre el ELN hizo la única acción militar contundente de los últimos años, cuando emboscó a una patrulla de la Policía cerca de Fortul, en Arauca, donde murieron ocho agentes.
Aunque las grabaciones han llamado poderosamente la atención de muchos investigadores, la Fiscalía no pudo comprobar si muchos de los actos que allí se mencionan se llegaron a consumar. Lo cierto es que el ELN ha vuelto a ganar terreno en la región y hoy cuenta con aproximadamente 400 hombres en armas en ese departamento.
Lo más grave de este episodio es que los militares involucrados parecen estar repitiendo la historia que tantas veces ha vivido Colombia y cuyos desenlaces siempre son desastrosos. Les ocurrió a oficiales de la Policía que se aliaron con los delincuentes para dar de baja a Pablo Escobar, y terminaron atrapados en el mundo de la mafia. Y a muchos militares y policías que creyeron que aliarse con los paramilitares para combatir a las Farc era apenas un mal menor. La historia les demostró que fue peor el remedio que la enfermedad.
Arauca fue el escenario de una macabra e indignante historia. Durante varios años altos oficiales del Ejército decidieron que la mejor y más efectiva forma de enfrentar la guerra en esa región del país era siguiendo el pie de la letra aquella frase que dice “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Sin dudarlo, algunos militares se aliaron con guerrilleros del ELN para enfrentarse y derrotar a las Farc.
Lo que en 2006 empezó como una operación de inteligencia militar, desembocó en una relación de mutua ayuda entre elenos y militares, donde salió beneficiado el ELN, pues en poco tiempo esta guerrilla ha logrado recuperar parte de su capacidad militar y política en Arauca.
SEMANA obtuvo decenas de las conversaciones que fueron interceptadas por la Fiscalía entre un mayor del Ejército en Arauca –quien se hace llamar ‘Jairo’– y ‘Ernesto’, un comandante de la columna Marta Elena Barón, del Frente Domingo Laín del ELN. Las conversaciones hacen parte de una investigación que adelantó la Fiscalía contra el oficial la cual, afirmaron miembros de esa institución, “no terminó en nada”. Las grabaciones son sencillamente escalofriantes y dejan en evidencia una faceta muy oscura sobre la forma como se libró la guerra en Arauca.
En una de esas conversaciones, el primero de septiembre de 2006, el oficial le cuenta al guerrillero en qué sectores están ubicadas tropas del Ejército, con el fin de que el subversivo y sus hombres no tengan inconvenientes y eventuales enfrentamientos con los militares.Tras ponerse de acuerdo, el mayor se compromete a retirar la tropa de varios sectores para que los guerrilleros del ELN puedan realizar patrullajes tranquilamente por las zonas. “Sáquelos de ahí y nosotros le pegamos una zarandeadita a esa mierda”, le dice ‘Ernesto’ al oficial, al solicitarle que le retire soldados de un sector conocido como Barcelona. El militar accede sin mayor problema. “Si hay tropel con esos manes, nosotros les avisamos para que bajen y recojan eso”, le dice el guerrillero en otro aparte de la conversación en la que se refiere a la posibilidad de enfrentamientos entre miembros de las Farc y el ELN, caso en el cual el Ejército recogería las posibles bajas de las Farc (ver recuadro).
Una de las conversaciones más escalofriantes y escandalosas fue la que sostuvieron el 14 de septiembre de 2006. El comandante del ELN le cuenta al mayor del Ejército que sus hombres van a aprovechar las fiestas en el municipio de Pueblo Nuevo, Arauca, para ingresar a la población con el fin de asesinar a varios supuestos milicianos de las Farc. “Cómo hacemos para que no nos pisemos las mangueras”, dice el subversivo al oficial, para luego pedirle que retire a los integrantes del Ejército que puedan estar en el pueblo. “Esa vuelta yo se la organizo. No hay problema. ¿Para cuántos es la misión? Tampoco podemos que eso nos quede como una masacre porque eso sería un problema”, le responde el mayor, al tiempo que le pregunta cuántas personas van a ser asesinadas. “Le pongo unos tres malparidos, no más”, responde el guerrillero al oficial, quien le aconseja que realice los homicidios por fuera del casco urbano, para “evitar problemas”. (Ver recuadro).
En otra conversación, del 20 de septiembre, ‘Ernesto’ llama al mayor y le cuenta que sus hombres tienen ubicados a 10 milicianos de las Farc. Le entrega todos los detalles de cuántos hombres son, dónde están y cómo están armados. El subversivo le dice que los hombres bajo su mando pueden hacer la operación, pero que le entrega los datos y se la deja, ya que “sé que ustedes necesitan mostrar resultados porque los están presionando”. El uniformado contesta: “Claro, ayer o antier hubo cambio de cúpula. Movieron los generales y eso de pronto puede aliviar la presión”, y le agradece la información. La conversación finaliza cuando el subversivo le pide el favor al mayor de ayudarle a conseguir granadas de 40 y 60 milímetros que son requeridas por su grupo. El oficial se compromete a conseguirlas.
Para la época en la que se produjeron estas conversaciones la guerra entre el ELN y las Farc estaba en su peor momento. El enfrentamiento había comenzado en 2005, cuando el frente 10 de las Farc quiso disputarle al ELN su influencia política y militar en la región. Si bien en la década pasada esa guerrilla había tenido control de muchos estamentos de la sociedad araucana, los primeros años de la Seguridad Democrática los golpearon bastante. Las capturas masivas y la presencia ofensiva y permanente de la Fuerza Pública los debilitaron bastante. Aprovechando esta situación, las Farc empezaron a disputarles territorio a los elenos, pues necesitaban controlar la frontera con Venezuela por razones de narcotráfico y también porque esa era la orden que el Secretariado les había dado.
A finales de ese año se hizo una reunión entre jefes locales de ambas organizaciones, pero un guerrillero del ELN apodado ‘La Ñeca’ sacó su pistola y mató al representante de las Farc, conocido como el ‘Ché’, que tenía mucha tradición en las filas insurgentes. A partir de ese episodio la guerra fue a muerte y durante todo 2006 hubo masacres, asesinatos selectivos y desplazamiento forzado, por cuenta de este enfrentamiento. En los últimos años, el conflicto entre las dos guerrillas ha dejado más de 300 muertos.
Lo cierto es que al final del día, y contra todo pronóstico, el ELN logró imponerse sobre las Farc. Con el agravante de que los elenos, que estaban realmente disminuidos en la región, volvieron a tomar bríos. Según el observatorio del conflicto de la Corporación Nuevo Arco Iris, el frente Domingo Laín del ELN realizó en 2006 tres acciones bélicas, en 2007 logró realizar 15 y sin finalizar 2008 ya había hecho 16. Incluso a principios de diciembre el ELN hizo la única acción militar contundente de los últimos años, cuando emboscó a una patrulla de la Policía cerca de Fortul, en Arauca, donde murieron ocho agentes.
Aunque las grabaciones han llamado poderosamente la atención de muchos investigadores, la Fiscalía no pudo comprobar si muchos de los actos que allí se mencionan se llegaron a consumar. Lo cierto es que el ELN ha vuelto a ganar terreno en la región y hoy cuenta con aproximadamente 400 hombres en armas en ese departamento.
Lo más grave de este episodio es que los militares involucrados parecen estar repitiendo la historia que tantas veces ha vivido Colombia y cuyos desenlaces siempre son desastrosos. Les ocurrió a oficiales de la Policía que se aliaron con los delincuentes para dar de baja a Pablo Escobar, y terminaron atrapados en el mundo de la mafia. Y a muchos militares y policías que creyeron que aliarse con los paramilitares para combatir a las Farc era apenas un mal menor. La historia les demostró que fue peor el remedio que la enfermedad.
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