miércoles, 15 de agosto de 2007

Agosto 12 de 2007 - ENTRE TULUÁ Y ANDALUCÍA HAY RESTOS DE DOS CEMENTERIOS DEJADOS POR LOS 'PARAS'
Solas, víctimas buscan fosas
Venciendo el miedo, tres mujeres hallaron los restos de dos personas entre Tuluá y Andalucía. Cerca de allí, en 'El Pueblito', hay huesos regados en la montaña, perforada como si le hubieran llovido rocas. Las autoridades dicen que no saben de fosas.


Por su cuenta, usando tapabocas y guantes, tres mujeres subieron una montaña del centro del Valle del Cauca a buscar un cadáver. Un día antes les informaron a algunas autoridades de la pista que tenían, pero encontraron muchos 'requisitos'.

Entonces, viajaron solas y con una pala cavaron menos de un metro. Las piernas les flaquearon cuando supieron que estaban equivocadas de fosa, en ese sitio conocido como 'Las Cruces', entre Tuluá y Andalucía: en vez de un hombre hallaron una mujer.
Se tuvieron que ir pero luego un campesino les hizo saber: "Es al lado de un limón". Y volvieron hasta hallar los que serían los restos de Bernardo Rodríguez, de 48 años.

Una camisa y un calzoncillo sirvieron para reconocer, en principio, los restos de ese campesino que el 19 de agosto del 2001 cayó en manos de los paramilitares del Bloque Calima, que lo señalaron como auxiliar de la guerrilla.

Las mujeres metieron los huesos y las prendas de ambas personas en cajas de cartón y las llevaron al cementerio de Tuluá.

La búsqueda ocurrió meses atrás pero solo a fines de junio de este año las pruebas de ADN probaron que era él. De los restos de la mujer no hay certeza. La semana pasada el Instituto de Medicina Legal les entregó los restos para sepultar a Rodríguez.

'Las Cruces' es uno de los dos sitios a donde llegó EL TIEMPO en esa zona de la cordillera Central, a escasos 25 minutos de las cabeceras urbanas de Tulúa y Andalucía.

Todavía las autoridades municipales no han verificado los hallazgos. El comandante de la Tercera Brigada, general Leonardo Gómez, dijo que "hemos acudido a 8 o 9 sitios, pero no hallamos nada. No sabemos de esos casos".

Hace dos meses, internos de la cárcel de Palmira, condenados por la matanza del Alto Naya (entre Valle y Cauca), ofrecieron decir dónde hay fosas (en cinco municipios) a cambio de beneficios, pero el asunto está pendiente.

El secretario de Gobierno de Tuluá, Luis Eduardo Pineda, no sabe de fosas. "Hace rato se supo de unas en Galicia, corregimiento de Bugalagrande pero en nuestra área, no".

Cinco años de muerte

Los 'paras' llegaron al Valle el 31 de julio de 1999 cuando se celebraba la fiesta de la Virgen del Carmen en el corregimiento tulueño de La Moralia.

En solo un año cometieron 35 matanzas y provocaron un desplazamiento que no se ha terminado. Se les atribuyen cerca de 300 muertes y unas 200 desapariciones. El entonces defensor del Pueblo, José Fernando Castro Caycedo, envió varias alertas tempranas sin respuesta. El 28 de agosto del 99, el gobernador encargado Juan Bonilla admitió la presencia de los 'paras', mientras que el Ejército lo hizo después de tres meses.

Nadie subía a buscar los muertos, excepto algunos carros funerarios. Había temor desde cuando un campesino fue asesinado por los 'paras' que lo acusaron de revelar dónde estaba el cadáver de un líder sindical en zona rural de Bugalagrande.

El Bloque Calima se desmovilizó el 18 de diciembre del 2004 pero los paramilitares siguen rondando la montaña.

Dónde están las fosas

Los dos cementerios entre Tuluá y Andalucía fueron hallados gracias a distintas fuen-tes, incluidos desmovilizados del Calima, que manchó con su nombre una de las culturas indígenas del Valle.

El lugar donde aparecieron los restos de Rodríguez, está en el corregimiento Pardo Alto (Andalucía), en una ladera a la que se llega por La Marina o La Iberia. Se cruza una trocha enmarañada de 300 metros por la cual no pasan carros desde hace varios meses.

En la parte alta de ese cementerio hay pedazos de una casa. En el terreno hay semienterradas guaduas, que serían marcas de tumbas. El sitio era campamento y cancha de fútbol de los 'paras'.

Alfonso Zapata, un campesino, subió una vez a buscar a dos parientes allí pero se asustó. "Creo que mi hermano Juan está muerto. De mi sobrino Luis, no sé nada. Da miedo volver a buscar", dice.

Miedo en 'El Pueblito'

A menos de un kilómetro está 'El Pueblito' en Naranjal (Tuluá). Todo quien subía atado a ese cerro no volvía a bajar. Los gritos y disparos se perdían entre gigantes cedros, yarumos y siete cueros.

Queda arriba de una escuela y en límites de fincas. A varias víctimas las obligaron a cavar sus fosas, luego les disparaban o los mataban a machete, motosierra o pala.

Los muertos fueron enterrados a distintas profundidades, incluso hay huesos a flor de montaña como los de una persona, a la que, al parecer, le separaron sus extremidades, su cabeza y su dentadura.

La montaña tiene huecos dispersos y de distintos tamaños, como si le hubiera caído una lluvia de rocas.

Un campesino dice que dejó de pensar en hallar a una hermana desde cuando le informó a un funcionario que sabía donde estaban y él le respondió que no iba porque "eso nos perjudica para las estadísticas de muertos".

Un pacto con el diablo

Al tendero Ómar Murillo lo mataron antes de ser llevado a 'El Pueblito'. Tres paramilitares le cobraron que no les fiara una botella de aguardiente, pero su acto se les convirtió en un trago amargo.

Le dispararon tres veces y él les gritaba: "Belcebú, ¿por qué me abandonaste?". Uno de los 'paras' sacó entonces un machete y lo decapitó. Cuentan que esa noche la montaña se llenó de quejidos.

Pero el susto aumentó cuando, según la leyenda, un gato del difunto subió varias veces a maullar en 'El Pueblito'. Unos días después, los 'paras' lo desenterraron y lo llevaran al camposanto rural. Murillo fue el primero que pudo descansar fuera de las fosas regadas por los 'paras' en esa montaña.

En el Valle, de acuerdo con distintos testimonios, hay más de 15 cementerios.

En la lista están la vereda La Morena en Bugalagrande; La Sonora, en Trujillo; El Arenillo y La Ruiza, entre Palmira y Pradera; Montañitas en La Cumbre; zonas rurales y urbanas de Buenaventura. Las montañas de Ginebra, Buga, Sevilla, La Unión y El Dovio también guardan secretos.

Una sola condena
Dos cabecillas del Calima eran ex militares: Francisco García, 'Juan González', muerto el 28 de marzo del 2001; y Norberto Hernández, 'Román', muerto el 28 de julio del 2002 porque se quedó con 'donaciones'. El 1 de diciembre del 2004 fue muerto 'Fernando', otro vocero. Aunque detrás de ellos habría narcos y empresarios, no hay datos concretos.

La semana pasada el Tribunal Superior de Buga condenó a Dairo Antonio Castaño, procesado por la matanza de 24 campesinos el 10 de octubre de 2001 en la vereda Alaska, centro del Valle. Varias mujeres lo identificaron como quien dirigió el ataque de hombres que vestían prendas de uso privativo del Ejército, con brazaletes de las Auc.

Hasta ahora no se ha puesto al descubierto la existencia de fosas en Nariño y Cauca, pero varias fuentes sostienen que en zonas rurales como El Alto Naya falta localizar a muchos desaparecidos. También en los municipios de Policarpa, Cumbitara, El Rosario, Tumaco, Barbacoas, Santander de Quilichao, Miranda, El Bordo y Balboa.

JOSÉ LUIS VALENCIA
WILLIAM LOAIZA AMADOR
ENVIADOS ESPECIALES DE EL TIEMPO
EL NARANJAL Y PARDO ALTO (VALLE)

Publicado en www.eltiempo.com

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