lunes, 12 de mayo de 2008

Las parcas confesiones de Macaco
Mientras está en vilo su extradición, ¿qué ha revelado el ex jefe paramilitar, Carlos Mario Jiménez, en las 10 sesiones de versión libre que lleva ante los fiscales de Justicia y Paz? Especial para Semana.com de Mauricio Builes.
Por Mauricio Builes
Fecha: 04/17/2008 -
El martes 12 de junio de 2006, Carlos Mario Jiménez, alias “Macaco”, ex jefe del Bloque Central Bolívar, comenzó su versión libre ante un Fiscal en Medellín. La expectativa de los fiscales de Justicia y Paz era alta pues toda la información que aportara sería una novedad, ya que, hasta esa fecha, la justicia no tenía proceso alguno en su contra. Representaba un enigma. El desafío era –y continúa siendo- desentrañar la organización criminal que desarrolló este ex jefe de las autodefensas en medio país.

Al momento de su desmovilización, “Macaco” tenía un ejército de 7.000 hombres que actuaban en el sur de Bolívar, el bajo Cauca antioqueño, la costa de Nariño, Caquetá, parte de Guaviare, y el Catatumbo. Tenía además bajo su órbita al Bloque Vencedores de Arauca, que presuntamente compraron los mellizos Mejía, y el Bloque del Putumayo.

De 'Macaco' -considerado uno de los más vinculados al narcotráfico dentro de las AUC- se decía que poseía ocho minas de oro en el sur de Bolívar, cultivos de palma de aceite, madera, miles de cabezas de ganado y muchas hectáreas de tierras fértiles en varios departamentos. Además, que era lavador de activos a través de empresas legales de transporte y finca raíz. Pero en junio del año pasado, a pesar de los múltiples rumores, era muy poco lo que se sabía con certeza sobre él.

Luego se sometió el proceso de Justicia y Paz, por el cual los paramilitares desmovilizados que colaboren con la justicia contando la verdad, develando sus cómplices y entregando bienes que se destinen a la reparación de las víctimas, tendrán derecho a un pena alternativa de hasta ocho años de cárcel.

Hasta hoy, el ex jefe paramilitar ha estado en diez oportunidades relatando su verdad ante el Fiscal 16 (quien, también, se encarga de escuchar 150 subalternos de “Macaco”). Cada vez que lo hace llega equipado con un computador portátil de donde lee, con puntos y comas, toda su versión. Cuando es interrumpido por alguna pregunta del Fiscal, responde sin muchos detalles y continúa su lectura en voz alta. Cada vez que termina, a eso de las cuatro o cinco de la tarde, las víctimas se regresan para sus municipios de origen (muy pocas viven en Medellín) con una sensación agridulce. Son más las preguntas que quedan por resolver que las satisfechas.

Según los datos oficiales, “Macaco” no ha confesado ningún crimen de su autoría ni ninguna víctima lo ha señalado como responsable directo de algún hecho criminal. Ni siquiera ha tocado el tema de los múltiples asesinatos en Barrancabermeja, Santander, cometidos por miembros de Bcb, que Jiménez comandaba. Si bien ha contado algunos homicidios cometidos por sus hombres, ha asegurado que ninguno de esos homicidios fueron por orden suya.
Así de lacónico puede resultar su relato es: “Los hombres del comandante Brandon en el barrio la Esmeralda dieron de baja a un hombre que respondía al nombre de Elías, por cuanto que se había establecido que era un miliciano de la guerrilla del ELN (...)”. No es más. Y sigue leyendo de su computadora hasta completar determinado número de homicidios o hechos delictivos.

Dentro de sus lecturas, “Macaco” – a diferencia de otros jefes paramilitares-, nunca se ha referido al ex comandante y forjador de las Auc, Carlos Castaño, al que todos culpan de las acciones más atroces. Y frente a los políticos, militares u otros posibles líderes de las regiones donde el Bcb llegó a cosechar considerable influencia su mutismo ha sido total: “No voy a hablar sobre eso”, dijo.

Hasta el momento, Macaco ha hecho referencia a 578 episodios violentos que han dejado 1032 víctimas; ha hablado de 88 fosas en diferentes departamentos en las que puede haber 389 cadáveres (esto no significa que haya dado todas las coordenadas). Y la sensación sigue siendo agridulce porque ante la Fiscalía se han inscrito más de 16 mil personas como víctimas del Bcb buscando la verdad, la justicia y la reparación.
El jefe desmovilizado ofreció 54 millones de dólares en bienes para las víctimas, pero la cifra del monto a entregar fue ofrecida por él y no ha sido corroborada por el gobierno. Pero como ofrecer no es lo mismo que dar, hasta la fecha sólo ha entregado una finca ganadera en Buena Vista, Córdoba, una urbanización con 96 viviendas y 145 lotes habilitados con servicios públicos, listos para construir en el Corregimiento Piamonte, en jurisdicción de Cáceres, en el bajo Cauca antioqueño. Así mismo ha entregado al Fondo de Reparación tres fincas, 2600 cabezas de ganado y un tractor también en este departamento. Esto sin contar los dos helicópteros que dio el día de su desmovilización.
Con respecto al tema de sus testaferros -que tanto ha preocupado a las autoridades- se sabe poco. Hasta el momento, él ha entregado voluntariamente algunos bienes que están a nombre suyo pero la Fiscalía ni sabe ni tiene información sobre sus propiedades que estén a nombre de otras personas. El grupo de investigadores adjudicados al enorme Bcb lo conforman sólo cinco personas y, por el momento, se han dedicado sobre todo a esclarecer los homicidios.

El proceso con Carlos Mario Jiménez ni siquiera está por la mitad. El debate que despertó la decisión del gobierno de extraditarlo a Estados Unidos para que responda por narcotráfico, se explica en gran parte, porque aún falta esclarecer la mayoría de los delitos que cometió el Bloque que comandó. Muchas víctimas siguen esperando que su confesión los lleve a saber qué pasó con sus desaparecidos o por qué mataron a sus seres queridos.

Mientras las cortes deciden si es extraditado o no, Macaco seguirá con sus monótonas confesiones. Según el cronograma del Fiscal, su próxima versión libre sería para el 19 y 20 de mayo. Y se espera que en el segundo semestre de este año, se extienda en explicar lo que hicieron sus mandos medios y sus patrulleros en medio país y finalmente haga públicas sus relaciones con el narcotráfico y el contrabando de armas.

Algunos expertos como Alexandra Guáqueta de la Fundación Ideas para la Paz han llamado la atención de que puede no existir tal contradicción entre la extradición de Macaco y las exigencias de que responda frente a las víctimas, ya que existen normas estadounidenses que lo podrían procesar por los delitos de lesa humanidad también en ese país.

Por eso la última salida que parece quedarle a Jiménez, si quiere no terminar en una cárcel en Estados Unidos por muchos años, será empezar a colaborar en serio con la justicia colombiana y demostrar así, que no sólo puede ser beneficiario de la pena reducida, sino además que es aquí donde puede responderle mejor al clamor de las miles de víctimas que dejó su accionar criminal.

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