viernes, 24 de agosto de 2007

explotación sexual son sometidos unos 35.000 niños y niñas en Colombia

Agosto 19 de 2007 -
A explotación sexual son sometidos unos 35.000 niños y niñas en Colombia
Esa es la proyección de un estudio realizado en once ciudades del país, en el que se conocieron las historias de 2.117 menores, muchos de los cuales tenían entre 9 y 12 años de edad.


Entre las nuevas dinámicas de este delito están el consumismo, el desarrollo de las tecnologías y la falta de educación sexual de los menores.

La investigación, denominada 'Escenarios de la infamia. Explotación sexual de niños, niñas y adolescentes', se desarrolló en Arjona, Malagana, Sabanagrande, Soledad, Malambo, Montería, Sincelejo, Quibdó, Medellín, Cali y Cúcuta.

En esos sitios, los niños también son víctimas de desplazamiento, violencia, conflicto armado y pobreza, un terreno abonado para el crecimiento de la problemática. Eso han encontrado las tres instituciones que financiaron el estudio (las fundaciones Plan, Antonio Restrepo Barco y Renacer) y que trabajan por el bienestar de las comunidades y hacen propuestas para hallar soluciones efectivas.

Precisamente, con el estudio quedó en evidencia que estos factores favorecen la ocurrencia de la explotación sexual comercial de los niños. Y el papel preponderante de los grupos al margen de la ley en el delito es uno de los elementos que más preocupó a las instituciones.

"Existen dinámicas nuevas para explotar a los niños. Cada vez son más pequeños y hay más violencia en sus historias", explica Stella Cárdenas, directora de la fundación Renacer y coordinadora de la investigación que duró año y medio, y cuyos resultados son compartidos por el Icbf.

Los delincuentes "manejan las redes y actúan como clientes -cuenta Carolina Borda, quien participó en la investigación-. En Medellín, por ejemplo, les piden plata para dejarlos estar en un sitio. Los niños hombres están en una parte, y en otra, las niñas. Los que no pagan deben tener relaciones con ellos o, de lo contrario, los amenazan".

Las poblaciones que han sufrido el desplazamiento son las más vulnerables y, entre ellas, indígenas y afrodescendientes.

"En Montería, Sincelejo y Quibdó se aprovechan de la inocencia de las niñas indígenas desplazadas -dice Cárdenas-. Muchos proxenetas pagan la dote para casarse con ellas, las llevan a otros sitios donde las prostituyen y después las devuelven diciendo que no sirvieron como esposas. Esas niñas son rechazadas por la comunidad. Los indígenas no denuncian porque no conocen nuestras leyes".

Principales hallazgos

Por las condiciones de pobreza los niños acuden al rebusque de comida y dinero o a la venta de productos en plazas de mercado, calles y carnicerías que es aprovechado por proxenetas y pedófilos.

Se encontraron casos de pequeños que a cambio de vender la mercancía con que ayudan al sustento de sus casas, se dejan tocar o tienen relaciones sexuales con adultos.

Taxistas, peluqueros, soldados, turistas, miembros de los grupos ilegales, camioneros y vendedores de plazas son los principales abusadores.

Exceptuando Malagana (Bolívar), en las ciudades analizadas se encontraron niños víctimas de la explotación sexual asociada al desplazamiento.

Pero en esta población son frecuentes los matrimonios serviles: menores son entregadas para las labores domésticas y sexuales a cambio de un pago mensual para sus familias. También se encontraron casos de niños que les compran las onces a sus compañeras para tener sexo con ellas.

En Medellín, Cali y Cúcuta la pornografía infantil es más fuerte. Los pedófilos pueden conseguir, entre los que venden películas piratas, DVD por 3 mil pesos o hacer su propio DVD en un café internet por 30 mil pesos.

La explotación de niños hombres que no tienen clara su sexualidad es constante. Hay pequeños de 10, 11 y 12 años vestidos como mujeres, incluso que han sido inyectados con hormonas.

Historias aterradoras

1 Gay a la fuerza

Mi nombre es José, tengo 16 años, vivo con mis papás y estoy en grado noveno. Yo tenía bastantes amigos y los tenía tramados con que era muy arrecho y que ponía a los tipos en distintas posiciones y por eso me daban plata, pero mentira, yo no había hecho nada. Un día un amigo me dijo que me daban 70 mil pesos por eso y yo estaba muerto del susto. El tipo se agachó y empezó a acariciarme el pene y yo le dije: "Hermano qué le pasa, la mercancía no se muestra si no hay plata". Me dijo: "¿Cuánto quiere? Le doy 20 mil pesos". Así empecé.

2 'Por estar a la moda'

Me llamo Diana y tengo 16 años. Comencé en esto porque me antojaba de una cosa y de otra, una camisa, por ejemplo. Conocí a Carolina que me convidó para la cárcel. Entramos a las 8 de la mañana y salimos a las 2 de la tarde. Estamos con 10 o 13 hombres. Los guardias nos dejan entrar, ellos saben a qué vamos.

Nos pagan 40 o 50 mil pesos por cada persona y llegamos a tener 400.000 pesos. La primera vez que hice algo así fue con el que cose. Fue el peor día. Después lo hice con señores de la plaza de mercado.

3 'Soy el que contacta'

Me llamo Juan Manuel y tengo 17 años. Yo me encargo de buscar a las niñas para los de la marina. Hay niñas de 13 años a las que ni les han salido senos. Las de 11 y 12 años yo las consigo en los barrios. A veces la mamá o el papá las mandan porque no tienen con qué comer ni vestirse. Los de la marina me dan 10 mil pesos por llevarlas. Las meten en el monte y les dan vicio. A los taxistas yo se las recojo, los tipos me dan 5.000 o 15.000 pesos, y ellas ellas me dan 5.000 pesos, yo vivo de eso. Las chinas se sacan a veces hasta 200.000 o 300.000 pesos.

ÁNGELA CONSTANZA JEREZ
EDITORA RESPONSABILIDAD SOCIAL


Publicado en www.eltiempo.com

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