miércoles, 16 de enero de 2008

Enero 10 de 2008 - PRESIDENTE VENEZOLANO HABLÓ POR TELÉFONO CON EL JEFE GUERRILLERO QUE LAS ENTREGÓ
Clara y Consuelo, 20 días de camino para llegar a la libertad
Hugo Chávez las recibió con honores en Miraflores. Clara contó que la separaron de Emmanuel a los 8 meses y Consuelo, que a los hombres los mantienen encadenados.


Hace unos 20 días a Clara Rojas y a la ex congresista Consuelo Gónzalez de Perdomo las separaron del grupo de secuestrados con el que permanecían. Era el primer paso hacia su libertad.

Pero no fue una situación fácil, como lo reconoció ayer la propia Clara Rojas. "Fue un momento muy triste. Esa despedida de ellos fue algo muy desgarrador porque todos querían salir", dijo.

De acuerdo con su relato, en el campamento en el que las tenían fueron entregadas a un nuevo grupo de guerrilleros que durante cerca de tres semanas las mantuvo caminando por la selva. Esa caminata terminó ayer, cuando fueron entregadas a la comisión del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y al gobierno venezolano.

La entrega fue hacia las 11 de la mañana en la vereda La Paz, zona de El Retorno, a donde llegaron los dos helicópteros que dos horas antes habían aterrizado en San José del Guaviare procedentes de Venezuela.

Allí los guerrilleros, entre los que abundaban las mujeres jóvenes, hicieron la entrega oficial al CICR.

Las dos mujeres aparecieron de la maleza vistiendo sudaderas nuevas, bien peinadas y con apariencia saludable. Apenas se produjo el encuentro, el ministro del Interior de Venezuela, Ramón Rodríguez Chacín, delegado de ese gobierno, llamó por teléfono satelital al presidente Chávez para informarle que la misión era un éxito.

Chávez pidió que se las pasara. Primero habló con Clara, quien le agradeció la gestión para su rescate y le dijo: "Estamos volviendo a renacer". Una foto de un niño colgaba de su cuello. Luego, el turno fue para Consuelo. También le agradeció y le pidió seguir trabajando por la liberación de todos los plagiados.

Pero no solo habló con las dos liberadas. También lo hizo brevemente con el jefe guerrillero que las entregó. Tras esto, vino la despedida. Clara y Consuelo les dieron besos en la mejilla a algunas de las guerrilleras, que a la orden de su jefe se internaron en la maleza, por el mismo camino por el que habían llegado.

Rodríguez Chacín, en una actitud muy amigable, le estrechó la mano al jefe guerrillero y le dijo: "Un saludo del presidente Chávez. Estamos muy pendientes de su lucha... Cuenten con nosotros".

Las liberadas y la comisión humanitaria permanecieron en el sitio cerca de una hora, antes de despegar nuevamente, esta vez hacia Venezuela.

Mientras tanto, en el hotel Meliá de Caracas, los familiares de ambas por fin sintieron cerca el momento que esperaron por seis años. Lo mismo ocurría en Pitalito (Huila), la tierra de Consuelo, donde ayer se ondearon banderas blancas desde las 8 a.m., mucho antes de que el alcalde lo pidiera a los ciudadanos por decreto.

Los helicópteros que traían a las recién liberadas aterrizaron sobre las 3 p.m. en Santo Domingo (estado Táchira), donde Clara y Consuelo abordaron el avión que las llevó a Caracas. Durante el vuelo se cambiaron de ropa y se maquillaron. Por fin, en el aeropuerto de Maiquetía fue el reencuentro. Las esperaban sus familiares con camisetas blancas con la leyenda: "Libertad para todos ¡ya!".

Primero se bajó Consuelo, quien se fundió en un abrazo con su hija Patricia, mientras que Clara hacía lo propio con su mamá. No hubo lágrimas, tal vez porque ya las habían derramado cuando hablaron por teléfono mientras el avión iba para Caracas.

Tras el efusivo encuentro fueron trasladadas en camionetas blindadas hasta el Palacio de Miraflores, a 45 minutos del aeropuerto. Pero antes, las dos concedieron entrevistas radiales. Clara habló de lo duro que fue dar a luz en cautiverio y dijo que la separon de Emmanuel desde que este tenía 8 meses. Consuelo contó que a los hombres que están secuestrados los mantienen encadenados al cuello y que en las noches duermen amarrados a un árbol.

Cuando llegaron a la puerta de la sede de gobierno venezolano las esperaba Chávez con una guardia de honor. El mandatario las abrazó y besó, antes de que una banda tocara dos veces el himno colombiano y una vez el venezolano. Fue el momento para la foto, en la que todos querían salir. La senadora Piedad Córdoba tomó un lugar privilegiado y terminó prácticamente tapando a Clara Rojas y a su mamá.

Las recién liberadas tuvieron luego una charla privada con Chávez por cerca de una hora y de allí se fueron al Meliá, al reencuentro familiar.

El presidente Álvaro Uribe, que desde Montería estuvo pendiente de la liberación, agradeció la gestión "eficaz" de su homólogo.

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