sábado, 5 de julio de 2008

Esta es la 'historia no oficial' de la 'guerra' entre Uribe y la Corte

El último desencuentro, esta semana, dejó sumergido al país en una crisis que tiene a los analistas buscando salidas para lo que puede ser el mayor choque de poderes de los últimos años.


Cronología de las peleas entre el presidente Álvaro Uribe y la Corte Suprema de Justicia

Los que apostaban a que con la llegada de Francisco Javier Ricaurte a la presidencia de la Corte Suprema se iba a componer la maltrecha relación entre ese tribunal y la Casa de Nariño, van perdiendo la partida.

En las últimas 48 horas, la Corte hizo su más fuerte embestida contra la silla presidencial, al cuestionar la legitimidad del acto legislativo que le abrió paso a la reelección del presidente Uribe. Y el Jefe de Estado le respondió con cargas de profundidad: dos denuncias contra los magistrados ante la Comisión de Acusación y el reto de que sea el país en pleno el que refrende su segundo periodo.

Este es un escenario que no estaba en las cuentas de Ricaurte, quien llegó ondeando en febrero la bandera de la paz. Él es hijo de un reconocido y aconductado conservador de la Costa y se esperaba que ese detalle facilitara la comunicación con el entonces ministro del Interior y de Justicia, Carlos Holguín.

Por eso, Fabio Valencia Cossio -que ya tenía asegurada su llegada al ministerio del Interior- empezó a tender puentes para recomponer una relación que, incluso, ha entrado en el fangoso terreno de los rumores.

Buscó varias reuniones con magistrados de la Corte mediante los buenos oficios del general (r) Rosso José Serrano, su potencial viceministro de Justicia y amigo de varios miembros del alto tribunal.

La idea principal era ponerle punto final a la desgastante demanda de Uribe contra el magistrado César Julio Valencia Copete, porque este dijo que el Presidente lo llamó para averiguar por el proceso contra su primo segundo, el ex senador Mario Uribe. El mandatario pidió investigarlo por calumnia.

También se buscaba recuperar la confianza mutua en temas neurálgicos como la extradición, el futuro de 19 mil ex 'paras' y el capítulo de Justicia y Paz.

Pero los acercamientos se malograron cuando, hace casi dos meses, Valencia Cossio llevó a un desayuno con Ricaurte el borrador de una declaración en la que la Corte se retractaba de las afirmaciones de Valencia Copete.

Luego vino una afirmación del presidente Uribe en la Comisión de Acusación, en la que dijo que la Corte le estaba enviando 'papelitos' para no exponerse a una derrota en los estrados.Y desde entonces, solo ha habido desencuentros.

Acusaciones van y vienen

En público y en privado cada parte se queja de la otra y la acusa de invadir sus terrenos y de usar mecanismos turbios para atacarse.

En círculos cercanos a Uribe se comenta que esta Corte quiere tumbar al Presidente y que, con objetivos no muy claros, intenta quitarle la facultad para extraditar paramilitares.

Además, que usando a magistrados auxiliares -como Iván Velásquez, investigador estrella de la parapolítica- y a oscuros emisarios, recluta falsos testigos contra el Presidente y su círculo más cercano.

En medio de ese ambiente, la Presidencia prendió las alarmas públicas por la historia del paramilitar José Orlando Moncada Zapata, 'Tasmania', que el año pasado aseguró que Velásquez le ofreció beneficios a cambio de declarar en contra de Uribe. 'Tasmania' asegura ahora que sus señalamientos contra Velásquez fueron un montaje. La Fiscalía tiene el reto de establecer a cuál de las dos versiones le dará credibilidad.

En el Palacio de Justicia creen que se vienen episodios similares y piden que se diga si es cierto que agentes del Estado les siguen los pasos a magistrados. El DAS ha negado enfáticamente esa última versión.

Pero la tensión sigue. Incluso, se habla de la existencia de un supuesto video sobre un abogado que tiene contactos en la Corte y que, a la vez, ingresa a cárceles donde están presos ex Auc. Este video sería usado para poner en jaque la credibilidad del tribunal.

Lo cierto hasta ahora es que el caso más polémico que ha salpicado a los magistrados es el de Ascencio Reyes, un comerciante de las entrañas de la Corte que por años ha organizado agasajos a magistrados con quienes incluso tiene negocios.

El pasado viernes, el comisionado Luis Carlos Restrepo recordó que varios medios de comunicación han contado la relación de la Corte con Reyes y de este, a su vez, con dos narcotraficantes, entre ellos el italiano Giorgio Sale, socio del ex 'para' Salvatore Mancuso.

"El señor Reyes ha sido cuestionado por su cercanía y relaciones comerciales desde el año 2000 con el narcotraficante José María Ortiz", dijo el Comisionado.

Lo que no entienden algunos magistrados es por qué les cuestionan su vínculo con un hombre que también se precia de tener entre sus amigos a Rosso José Serrano y al general Freddy Padilla de León, comandante de las Fuerzas Militares.

En todo caso algunos analistas han pedido a la Corte respuestas. La columnista Salud Hernández, por ejemplo, dijo que en vez de dar explicaciones más claras, los magistrados salen con "ridiculeces" a decir que las revelaciones forman parte de un complot contra ellos con el fin de favorecer a los 'parapolíticos'.

El magistrado Yesid Reyes respondió diciendo que esas informaciones lesionan su buen nombre y pidió que si algún ciudadano conoce de alguna conducta suya que considere delito, que lo denuncie ante la Comisión de Acusación. Y eso fue lo que hizo el comisionado Restrepo el viernes, según dijo, porque ningún ciudadano había tomado la iniciativa.

El efecto Yidis

La denuncia contra la Corte fue el último capítulo de una batalla que pasó al plano judicial desde el lunes, cuando los magistrados de la Sala Penal discutían si, en el texto de la sentencia por cohecho contra la ex congresista Yidis Medina, era necesario cuestionar de manera explícita el acto legislativo que le dio vida a la reelección de Uribe.

Los términos de la sentencia indican que ganó la línea dura: la Corte se lanzó a hablar de 'actos punibles' y 'desviación de poder' como motores de esa reforma.

Frente a ese desafío, que para asesores del Gobierno es una clara extralimitación de funciones, Valencia Cossio, el hombre que había intentado tender puentes para un arreglo, recogió las banderas de su antecesor -que terminó en franca pelea con la Corte- y se estrenó con declaraciones en las que acusa a los magistrados de prejuzgar.

¿La razón? La Corte da por sentado que dos de los espadachines de Uribe, el embajador en Italia, Sabas Pretelt, y el ministro de la Protección, Diego Palacio, ofrecieron dádivas a Yidis Medina para que, con su voto, inclinara la balanza a favor de la reelección .

Nadie sabe quién está ganando este pulso, en el que evidentemente todo el país sale perdiendo. Lo concreto es que el 'round' de la reelección se decidirá en la Corte Constitucional, que se enfrenta a un dilema de fondo: decidir si revisa por primera vez en 17 años una de sus sentencias.

Y hay una paradoja: ese punto, la revisión de sentencias de las altas cortes, fue la almendra del llamado choque de trenes, que distanció a la Constitucional de la Suprema y esta del gobierno.

Hace casi dos años, la pelea arrancó cuando el magistrado Yesid Reyes, en ese momento presidente de la Corte Suprema de Justicia, dijo públicamente que el presidente Álvaro Uribe les había mentido y había tomado partido a favor de la tutela contra sentencias judiciales.


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